El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un escenario de transformaciones, marcado por una demanda sostenida, restricciones comerciales y una oferta que comienza a reducirse en varios de los principales países productores. En este contexto, el ingeniero agrónomo Rafael Tardáguila, director de Tardáguila Agromercados, analizó en Hablemos de Agro, de Canal 10, las perspectivas para Uruguay y los desafíos que enfrenta la cadena cárnica.
Según explicó, las expectativas internacionales continúan siendo favorables. En ese sentido, recordó las proyecciones del analista australiano Simon Quilty, quien durante su reciente visita a Uruguay anticipó un nuevo escalón de precios en 2027, que se mantendría durante 2028, antes de iniciar una corrección gradual. Sin embargo, esa baja no implicaría regresar a los valores anteriores, sino establecer una nueva normalidad con precios estructuralmente superiores.
El fundamento está en la combinación de una demanda internacional muy firme y una menor disponibilidad de ganado. Países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay atraviesan procesos de recomposición de sus rodeos, con una mayor retención de vientres que limita la oferta para faena. A esto se suma Estados Unidos, que continúa siendo uno de los principales impulsores del mercado internacional.
“Estados Unidos le sacó la antorcha a China”, graficó Tardáguila, al señalar que, aunque el gigante asiático continúa liderando las importaciones en volumen, el mercado estadounidense se ha convertido en una referencia fundamental para la formación de precios.
En el plano nacional, el especialista destacó los cambios estructurales que viene mostrando la ganadería uruguaya. “Uruguay no tiene una ganadería desarrollada, pero va camino a tenerla”, afirmó, haciendo referencia a la reducción de las edades de faena y entore, así como al crecimiento de la participación del rodeo de cría.
Con más de 4,4 millones de vacas de cría y dos ejercicios consecutivos superando los tres millones de terneros, consideró que el país está en condiciones de sostener esos niveles de producción y plantearse objetivos más ambiciosos, sin necesidad de aumentar significativamente el stock total.
De cara a 2027, Tardaguila anticipó una recuperación de la oferta de ganado para faena, particularmente de novillos jóvenes. Explicó que la menor disponibilidad de animales durante 2026 todavía responde a las consecuencias de la sequía de 2022 y 2023, que redujo considerablemente la generación de terneros.
Esta recuperación permitiría mejorar la actividad de una industria frigorífica que atravesó un año complejo, con una faena que cayó alrededor de 15% respecto al ejercicio anterior. Incluso, consideró posible que Uruguay alcance un nuevo récord de faena antes de finalizar la década.
En materia de precios, el analista fue más cauteloso que otras proyecciones conocidas recientemente. Si bien espera que el mercado internacional continúe firme, entiende que una mayor oferta interna permitirá recomponer la relación histórica entre el valor del ganado y el precio de exportación. Bajo ese escenario, estimó que el novillo podría ubicarse entre US$ 5,50 y US$ 5,70 por kilo en 2027, lejos de los US$ 7 planteados por otros operadores.
Otro de los asuntos abordados fue la exportación de ganado en pie, actividad que Tardáguila considera fundamental para la formación de precios y la competencia por los terneros. Advirtió que cualquier modificación regulatoria sería una señal negativa para los productores y defendió la necesidad de mantener reglas estables.
Finalmente, destacó las oportunidades que genera la creciente integración entre agricultura y ganadería, particularmente ante las perspectivas de una importante producción de maíz. Una mayor disponibilidad del grano podría reducir los costos de alimentación de los corrales de engorde, tambos y producción avícola, fortaleciendo la competitividad de estos sistemas.