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Santiago Da Cunda: “La cría está en un muy buen momento y el 80% de preñez puede transformarse en un piso productivo”

El productor y asesor analizó el presente de la ganadería uruguaya, destacó la mejora sostenida de los indicadores reproductivos y advirtió sobre el fuerte impacto económico que genera la garrapata en los sistemas de producción

Santiago Da Cunda en Hablemos de Agro.

El resultado del último Taller de Gestación, que volvió a mostrar niveles de preñez superiores al 80% a nivel nacional, confirma para Santiago Da Cunda que la ganadería uruguaya atraviesa un momento especialmente favorable en materia de cría. Sin embargo, el productor y asesor entiende que el dato más relevante no es el número puntual, sino la tendencia de mejora que se viene consolidando en los últimos años.

Este domingo en Hablemos de Agro de Canal 10, Da Cunda señaló que los resultados reproductivos no son producto únicamente de condiciones climáticas favorables, sino del trabajo sostenido de los productores.

“La cría es probablemente la actividad más compleja dentro de la ganadería. Hay una enorme cantidad de variables que influyen en el resultado final y detrás de cada mejora hay mucho manejo, planificación e inversión”, afirmó.

A su juicio, las expectativas positivas que existen para la ganadería en los próximos años están generando un mayor interés por invertir y mejorar la eficiencia de los sistemas productivos.

“Si las perspectivas se mantienen y el negocio continúa siendo atractivo, perfectamente podríamos pensar que el 80% de preñez sea un piso y que los tres millones de terneros también pasen a ser un piso productivo para Uruguay”, sostuvo.

Santiago Da Cunda en Hablemos de Agro.

La calidad de la vaquillona, la clave del sistema

Consultado sobre los principales pilares para consolidar estos niveles reproductivos, Da Cunda mencionó aspectos básicos como agua, sombra, sanidad y subdivisiones, aunque destacó especialmente la importancia de la recría de las futuras madres.

“El 70% u 80% del resultado físico de la cría se explica por la calidad de la vaquillona de primer servicio”, aseguró.

Según explicó, una buena vaquillona debe presentar peso adecuado, desarrollo estructural y adaptación al ambiente donde será criada. Por eso considera que más allá de discutir edades o sistemas, el foco debe estar puesto en la calidad del animal.

En ese sentido, señaló que existen oportunidades para avanzar en sistemas de entore a los 15 meses, aunque aclaró que no todas las regiones ni todos los establecimientos cuentan con las mismas condiciones para hacerlo de manera rentable.

“Biológicamente es posible. La discusión pasa por el retorno económico y por los recursos disponibles en cada empresa”, explicó.

Para la mayoría de los sistemas del país, entiende que todavía existe margen para seguir mejorando la calidad de las vaquillonas de dos años y alcanzar pesos mínimos de entre 330 y 340 kilos al servicio.

Más preñez temprana, más kilos al destete

Da Cunda remarcó además la importancia de lograr altos porcentajes de preñez temprana dentro del rodeo.

Según indicó, no alcanza con obtener un buen porcentaje final de preñez; también es fundamental que una alta proporción de las vacas quede preñada al inicio del período reproductivo.

“Si los terneros nacen antes, tendrán más tiempo de lactancia antes del destete y llegarán con más kilos. Eso simplifica toda la recría posterior”, explicó.

En esa línea destacó el potencial de tecnologías como el creep feeding, que permiten suplementar al ternero mientras permanece junto a la madre.

A su entender, la disponibilidad de nuevos sistemas de suplementación y modalidades de autoconsumo está generando una evolución importante en los planteos de cría, especialmente en un contexto donde los precios del ternero justifican mayores niveles de inversión.

“Hoy el mercado está reconociendo esa inversión. Hay retorno económico”, afirmó.

El especialista señaló que los destetes más pesados no responden necesariamente a una exigencia específica de la industria frigorífica, aunque sí contribuyen a mejorar la eficiencia de toda la cadena.

“Un ternero más pesado significa que ya se generaron más kilos a bajo costo dentro del sistema de cría. Después la recría y el engorde pueden hacerse igual, pero se parte de una base mejor”, indicó.

A su juicio, las actuales condiciones de mercado están favoreciendo este tipo de estrategias, que permiten acelerar los procesos de recría y terminación.

Otro de los temas abordados fue la diferencia existente entre los porcentajes de preñez y los niveles de marcación efectivos. Da Cunda explicó que, incluso en sistemas bien manejados, es habitual registrar pérdidas del entorno del 8% al 10% entre ambos indicadores. “Los mejores casos pueden estar en torno al 4% o 5%, pero también hay establecimientos que superan el 12%”, señaló.

Según indicó, una parte importante de esas pérdidas ocurre durante el parto, especialmente en vaquillonas. “La calidad de la vaquillona vuelve a aparecer como un factor central. También influyen la elección de los toros y el manejo reproductivo general”, explicó.

Santiago Da Cunda en Hablemos de Agro.

Garrapata: un costo cada vez más pesado

El tramo final de la entrevista estuvo centrado en el impacto productivo y económico de la garrapata, un problema que continúa expandiéndose en distintas zonas del país.

Da Cunda sostuvo que las pérdidas derivadas de la garrapata van mucho más allá del costo de los tratamientos. Además de las mermas productivas, mencionó abortos, estrés en los animales, mayores requerimientos de manejo y pérdidas de peso. “En sistemas complicados, el costo directo de la garrapata puede ir desde 12 o 14 dólares por animal al año hasta 50 o 60 dólares”, señaló.

El productor explicó que, en algunos casos, esos valores se aproximan al costo anual de una renta ganadera, lo que demuestra la magnitud del problema. A ello se suman las pérdidas indirectas asociadas a menores ganancias de peso y mayores exigencias de manejo.

Da Cunda también se refirió a la preocupación que existe por la detección de residuos de productos veterinarios en la carne. A su entender, el problema trasciende lo productivo y afecta directamente la reputación internacional del país. “Cuando aparecen residuos nos estamos jugando la confianza de los mercados. Y si se pierde confianza, se pierde capacidad de negociación y valor para toda la cadena”, afirmó.

Por eso consideró que el desafío no pasa únicamente por controlar la garrapata, sino también por garantizar tratamientos responsables que no comprometan el acceso a los mercados.

Consultado sobre la posibilidad de erradicar la garrapata, Da Cunda se mostró escéptico.

Si bien valoró el trabajo que vienen realizando técnicos, productores y autoridades, entiende que los cambios ambientales y climáticos hacen cada vez más difícil alcanzar ese objetivo.

“Parecería que la erradicación es muy difícil. Lo importante es aprender a convivir con la garrapata, controlarla y hacer las cosas bien para evitar pérdidas y problemas de residuos”, concluyó.

Licenciada en Comunicación por la Universidad ORT (2017) y máster en Dirección de Comunicación Corporativa (2024). Desde agosto de 2020 forma parte del equipo de Rurales El País. Actualmente colabora con la revista de la Asociación Rural y produce el programa #HablemosdeAgro, que se emite los domingos por Canal 10. Además, acompaña a empresas del sector agropecuario en el diseño y la implementación de sus estrategias de comunicación. Anteriormente trabajó como periodista agropecuaria en El Observador y fue productora del programa radial Valor Agregado, en radio Carve.

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