El Ing. Agr. Marcelo Ghelfi, técnico del Instituto Plan Agropecuario, dijo que “se ve un incremento tanto de producción como en el tema de los resultados económicos de las empresas. Una de las principales variables que está jugando ahí es, obviamente, el precio de las haciendas, registrándose los mejores valores en moneda corriente de toda la historia del análisis de Carpetas Verdes”.
A esta firmeza de los valores de mercado se sumó una respuesta productiva favorable. El ejercicio agrícola-ganadero estuvo marcado por una muy buena disponibilidad de forraje general, lo que permitió sostener una destacada condición corporal de los vientres y un óptimo nivel de producción lechera de las vacas. Esta condición repercutió de forma directa en destetes más pesados y terneros comercializados con mayores kilajes respecto a períodos anteriores.
En materia macroeconómica, el comportamiento cambiario mostró estabilidad a lo largo del ejercicio, con niveles que, si bien mostraron una leve baja en la comparación interanual, ofrecieron previsibilidad para la toma de decisiones financieras dentro de las explotaciones.
Sanidad, costos y retraso de ventas
Pese al saldo global favorable, la realidad no ha sido homogénea en todas las regiones del país. En el Litoral Norte, la problemática sanitaria de la garrapata en el vacuno se transformó en un factor determinante que resintió los balances de varios productores.
Por un lado, los costos directos vinculados a la sanidad vacuna se incrementaron sensiblemente debido a la intensificación de tratamientos y productos específicos. Por otro lado, la presencia del parásito condicionó los calendarios comerciales habituales, en este sentido Ghelfi indicó que “muchos productores tenían negocios acordados, pero al momento de preparar el despacho se encontraron con problemas de garrapata. Limpiar las tropas llevó un mes o más en varios casos, lo que forzó a postergar las fechas de salida y retrasó significativamente la zafra de comercialización en el norte”.
Salida del invierno
En cuanto al panorama de campo natural, el cierre del invierno dejó una reducción lógica en las alturas de pastura. En la región Litoral Norte, el porcentaje de predios con pasturas por debajo de los 3 centímetros pasó de un 3% a niveles de entre 11% y 12%, atribuible a los rigores de la estación y los temporales. Si bien setiembre aportó precipitaciones oportunas para impulsar el rebrote primaveral, Ghelfi advirtió que la falta de radiación y luz solar registrada hacia finales del invierno ha ralentizado las tasas de crecimiento del campo natural, un factor biológico que el sector sigue de cerca para consolidar la recuperación forrajera en el arranque del nuevo ciclo.