Ganadería

José Bentancur: “Me gustan los animales con sello y con el bastón de la tecnología…”

El jurado Angus, aseguró que la raza “llegó inicialmente para solucionar los problemas de parto que se veían en algunas otras razas. Eso lo cuido a muerte”. Además, dijo que “el que hoy no use la tecnología, es como un rengo que no quiera usar un bastón”.

Pablo D. Mestre

-¿Qué significa ser jurado Angus en Expo Durazno?
-En primera instancia la tarea. A mi me gusta mucho intervenir como expositor, ir a medirme, por eso de arranque me generó dudas, porque tenemos animales que hace tiempo están en cuida, están comiendo, y medio que me discontinuaba la posibilidad de estar. Pero también es un gran orgullo. Viví toda la transición desde que éramos una raza muy chica y hasta familiar. Lo que empujaban en Sarandí Grande, tanto papá (Don Nelson Bentancur), y toda la comisión. Imponente lo que metían esos tigres a cambio de nada. Y ver hoy lo que se logró, a corazón y convencimiento de lo que podía dar la raza, me genera una gran responsabilidad y un desafío.

-¿Cómo es el Angus tipo que va a buscar?
-Soy bastante conservador, pero el Angus llegó inicialmente para solucionar los problemas de parto que se veían en algunas otras razas. Y eso lo cuido a muerte, mantener incambiada esa benevolencia de la raza como solucionador de partos problemáticos. Después, empiezan a aparecer otras características como el crecimiento, la fertilidad inobjetable. El crecimiento que ya no es una carga, o una mochila que tenga Angus, hoy cualquier vaca negra de descarte pesa 520 kg, los novillos todos sirven para los distintos sistemas de producción y para los distintos mercados que tiene hoy Uruguay. Más allá que cubra esos argumentos, también la raza debe continuar ofreciendo variabilidad genética, porque aún hay nichos, o sistemas productivos que tienen ciertas restricciones en la parte nutricional y lo que cabe es un animal más chico, que se comporte adecuadamente. La raza debe ofrecer la variabilidad genética que encaje en esos diferentes ambientes. Tener controlados los pesos al nacimiento, la facilidad de parto, el crecimiento y la fertilidad que manda en la ecuación del criador.

-¿Se va a apoyar mucho en los números?
-Cuando me preguntan por los EPD les digo: el que hoy no use la tecnología, es como un rengo que no quiera usar un bastón, podés caminar una cuadra sin bastón, pero con bastón (que sería el apoyo de las herramientas tecnológicas), pues vas a llegar más rápido y con menos golpes. Cada uno hará sopesar las características de su interés en sus sistemas productivos.

-¿Y fenotípicamente cómo mira a los animales?
-Soy bastante conservador, me gusta mantener intacto el sello racial, aquel Angus con una cabeza chica, firmes de lomo, largos, con buen desplazamiento, casi que natural, que a veces en la pista tiene un grado de “artificialidad”. Porque un animal que se le impide desplazarse normalmente pues va contenido por un bozal y que está inflado por el ambiente, por la ración, a veces tiene un dejo de duda de qué pasará con él en otras condiciones. Hay juicios que de repente pueden ser injustos el día de la jura porque tuvieron un mal día, o porque el bozal no le sienta bien.

-¿Va a castigar el exceso?
-Estamos en verano, por lo general los animales están en mantenimiento desde la primavera. Hay que ir por el punto justo. Todos sabemos lo dañino que puede ser el exceso de preparación, sobre todo en un reproductor macho, y a veces nos dejamos llevar por la emoción de querer que el animal exponga su mayor potencial y se nos va la mano con la comida y queda inflado por la mano del hombre.

-¿Qué sea el primer paso para muchos reproductores y haya muchos de categorías jóvenes, complica la jura?
-Hay que jurar lo que se ve ese día, por lo cual hay que tener cierta disciplina de cómo se proyecta ese animal a futuro. Los nuevos a veces cambian, nos ha pasado que alguno que de repente ha sido primero en Durazno y en el Prado se va a media cola o al final. Tiene muchos riesgos la evaluación de un animal nuevo. Pero uno trata de echar mano a la experiencia y proyectarlos para delante. A veces le erramos, somos humanos.

-¿El ojo para jurar bozal es el mismo en el campo, o para un lote de rústicos?
-Sí, con el atenuante que ves a todos los animales en las mismas condiciones, pero no todos responden igual a ese bozal que le impide los desplazamientos naturales. Pero el criterio es el mismo. Hay que tratar de trasladar lo que se ve en la pista a cómo se comportaría ese animal en el campo, el principal recurso nuestro, el campo natural.

-¿Cómo ve a la ganadería en general?
-La veo muy bien mirando un punto de la ecuación, pero seguimos con el tema de gastos bastante incontenible, no ha mermado. Cada uno tiene que echar mano a su ingenio para ver en esa ecuación de ingresos y gastos cómo puede achicarlos. Bien, auspiciosa con muchas posibilidades de mercado, pero los gastos nos complican bastante la ecuación final.

-¿Qué proyecta para el año?
Esperemos que con el cambio de gobierno las cosas tengan un andamiento más rápido. Quien asume, la coalición de partidos, tienen más que claro que el país vive del agro y espero que hagan pesar su estrategia para que se plasme en hechos. Porque si el agro marcha, marcha el país.

Angus: “De aquellos cadeneros a hoy…”.

-¿Cómo ve al Angus hoy?
-Ha sido muy trabajoso, a convencimiento de unos pocos que trabajaron la raza muchos años, papa desde el 55, en forma silenciosa convencido de lo que podía darle la raza aportando a la ganadería nacional. Hoy la raza está muy posicionada y totalmente consolidada y en expansión. Después vino la avalancha de criadores nacionales y llegaron criadores de Argentina que también obligaron a los uruguayos a ser más competitivos.

-¿Al oído qué le va a estar diciendo don Nelson?
-Mucho. Impartía sus enseñanzas y después dejaba que te golpearas, y hacía correcciones. Lo voy a sentir, va a estar conmigo acompañando sin dudas. Es un orgullo.

-¿Seguro el Angus que elija será el que a él le gustaba?
-Quizás sí, pero algunas agarradas también teníamos. Su pasión fueron los Angus y Brangus las razas que les llamaba cadeneras porque “te sacan del paso cuando el peludo es grande”.