Ese contexto climático, “cuando hay pasto, el productor está más tranquilo y puede planificar mejor”, afirmó Mazzilli. De cara a fines de febrero y comienzos de marzo, la disponibilidad de pasto será determinante para definir el área de siembra de avena y otros verdeos.
Según explicó Mazzilli, la consulta actualmente es lenta, pero está fuertemente condicionada por cómo lleguen los campos a esa fecha. “La consulta del productor baja o sube según la cantidad de pasto que tenga, y eso va a definir un poco lo que se vaya a hacer para adelante”, indicó.
Si la disponibilidad de pasto se mantiene elevada, el área de avena podría mantenerse o incluso bajar levemente, con una mayor apuesta posterior a los raígrases en abril. El profesional destacó que, a diferencia de otros años, el productor se muestra más sereno. “El precio del ganado viene acompañando, el productor está más tranquilo que otros años por la sensación de que hay pasto”, afirmó.
En materia de disponibilidad de semillas, Mazzilli indicó que en leguminosas hay buena producción, aunque el comportamiento final dependerá de cómo evolucione el principal semillero, ubicado en el sur del país. “Venía un poco complicado, pero por suerte se generalizó el agua y vamos a ver cómo se desarrolla”, explicó.
Pasturas, costos y sistemas
Más allá de la coyuntura favorable, Mazzilli insistió en que las decisiones deben tomarse con una mirada integral del sistema. “Lo primero es hablar de cada empresa, de cada productor, de saber cuándo necesita el pico de producción y qué es lo que precisa”, afirmó. En un año donde se podrían instalar muy bien las praderas, recomendó combinar pasturas perennes, que permiten amortizar costos en el mediano plazo, con verdeos de invierno que aporten calidad.
“La inversión en perennes es grande, pero apuntando a tres o cuatro años de producción eso baja mucho el costo”, explicó. Al mismo tiempo, advirtió que llegar al otoño “con mucho volumen de pasto, pero que ya empieza a perder calidad”, el productor debe pensar en “apuntar a pasturas de calidad”, señaló.
Las buenas condiciones de humedad incluso están obligando a ajustar manejos. “Llegar a febrero con una buena cama de siembra y el volumen de pasto que tenemos hoy es complicado”, reconoció, indicando que ya se están realizando aplicaciones para preparar los lotes, siempre evaluando cada caso en particular.
Cautela en los costos
Mazzilli fue claro al señalar que “el número cada vez está más fino y hay que ser más eficientes en la producción”. Para ello, sostuvo que el campo natural sigue siendo un componente clave del sistema, aunque requiere manejo para hacerlo producir más.
El técnico insistió en la necesidad de avanzar sin imponer decisiones que comprometan al productor. En ese sentido, remarcó la importancia de acompañar, ser cautelosos con las inversiones y evitar que el productor se exponga a riesgos innecesarios. “Por más que queramos imponer algo, si la inversión falla después es complicado; hay que tener cuidado”, concluyó.