Expo Prado

El país de la carreta delante de los bueyes y adversarios, pero no enemigos…

Los discursos de ayer reflejaron las necesidades de mejorar el país a partir del agro.

 

Ya el izamiento de las banderas patrias anunció que el acto de cierre de la 114ª Exposición Internacional de Ganadería y Muestra Agro Industrial y Comercial de la Asociación Rural del Uruguay -tal su denominación oficial, aunque todo el mundo la apode Expo Prado- iba a tener rutinas diferentes con respecto a ediciones pasadas.

Fueron una maestra de Cerro Largo, un peón rural que oficia de cabañero y el jefe de exposiciones de ARU que se retira tras 40 años de trabajo los convocados para levantar las tres banderas en sus mástiles, ante el aplauso de un palco oficial que mostró algunas sillas vacías aún en la primera fila.

Pocos ministros (María Julia Muñoz y Víctor Rossi, además de Enzo Benech), solo un candidato a la Presidencia (Pablo Mieres, que se fue antes de que terminara su discurso Capurro), y el ex presidente Julio María Sanguinetti (quien anunció que iría con su hijo pero finalmente lo hizo con Tabaré Viera) se pudieron ver entre dirigentes de la propia ARU, de otras gremiales e instituciones del agro o empresariales, y algunos representantes extranjeros, prestaron atención a los discursos y al espectáculo posterior -danzas del Ballet Nacional de Canelones-, permaneciendo estoicamente allí por casi tres horas -desde las 11 hasta las 15.

También llamó la atención la presencia de quince guardias situados rodeando el ruedo central, observando hacia afuera del mismo. La presencia de la manifestación de jóvenes defensores de los animales, el día de la apertura, hizo que se tomaran recaudos aunque, vale precisarlo, todos los años los guardias están, pero esta vez se hicieron más visibles por su ubicación.

Tras irradiarse el Himno Nacional, el Ing. Agr. Gabriel Capurro se levantó, depositó unas hojas en el estrado, apoyó en él su codo derecho y, a partir de allí, durante una hora y 34 minutos desarrolló un discurso improvisado, con tono pausado y solo dos o tres veces recurrió a sus apuntes, haciendo alarde de una memoria envidiable para recordar el hilo conductor, los aspectos que quería remarcar y hasta las cifras que fue dando con seguridad y precisión.

“Dicen mis amigos que tengo un defecto, porque cuando digo algunas cosas soy muy directo… Como que voy siempre a la yugular. Sé que algunos se van a ir molestos, pero también vamos a hablar de las cosas que se hacen bien”, advirtió ya de inicio, como diciendo que quien avisa no traiciona.

También adelantó que su discurso iba a tener cuatro partes. La primera, donde se iba a referir a la Asociación Rural del Uruguay, lo que es y lo que hace. La segunda, referida a la competitividad del país en general y del sector en particular a partir de la situación económica, el segmento más extenso de su oratoria. En tercer lugar ahondó en el despoblamiento del Uruguay rural, un tema que ya estuvo en su discurso de asunción en ARU en octubre del año pasado, y en cuarto lugar, ligado con el anterior, se explayó sobre la enseñanza rural.

Con tanta certeza y convicción fue Capurro exponiendo la posición de ARU sobre los distintos temas, que cada vez que valoró algo de lo hecho por los gobiernos tuvo que pedir a la tribuna que agradeciera lo hecho: “Aplaudan, aplaudan, que esto es importante y fue bueno”, se lo escuchó decir.

Utilizó también dos términos de uso común, especialmente en el ámbito rural, pero que a lo largo del tiempo se comprendieron -y comprenden bien-, también entre el público citadino: “Poner la carreta delante de los bueyes”, para explicar todo lo malo que se ha hecho en la gestión gubernamental desde 2014, tras una década de medidas bien tomadas, y “mientras los privados sacamos músculo, el gobierno se engrasa”, forma de establecer lo que le está costando a los productores y a las empresas en general soportar costos e impuestos, y al gobierno aumentar el incremento de empleados públicos y gastos.

Capurro no sólo analizó lo acontecido, sino que hizo planteos: que se exonere de impuestos fijos a los propietarios menores de mil hectáreas, porque “la gente no vive del valor de la tierra, sino de lo que produce”. Planteó que Mevir genere más viviendas, para que quienes deben irse hacia las ciudades porque sus hijos necesitan escuelas que se cierren en el ámbito rural. Y planteó que haya asignaciones familiares diferenciales para atender los mayores costos de los niños rurales.

A su vez, el ministro Enzo Benech dijo que llegaba “para rendir cuentas”·. Y fue enumerando, una a una, acciones vinculadas con ayudas, mercados abiertos, acuerdos internacionales, protocolos firmados, acciones tomadas para evitar la erosión y cuidar el medio ambiente, y anunció que este domingo viajaría a México para solucionar aspectos vinculados con el acceso del arroz a ese mercado.

También dijo que los datos de la Declaración Jurada de Existencias Ganaderas (ver nota aparte). y anunció que con la aprobación de Frigorífico Florida -el pasado jueves 12- el país ya cuenta con la totalidad de los 25 frigoríficos exportadores habilitados para China.

Su afirmación de que hay que atravesar este ciclo electoral “siempre con adversarios y nunca con enemigos” fue elogiada al cabo del acto, finalizando un discurso leído que le insumió 22 minutos y donde el Secretario de Estado dijo que trabajará en su cargo hasta el último día de la actual administración

El primer discurso de Capurro en el Prado quedará para la historia. El de Benech fue un balance de gestión como buscando la aprobación general.