Entrevista

Gerardo Zambrano: “Es impostergable una renovación, un cambio de gobierno”

El empresario agropecuario habló de todos los temas. Algunas de las frases destacadas fueron: “Por el futuro de nuestros nietos, que haya una renovación, un cambio de gobierno”. “No conozco antecedentes que un vicepresidente haya tenido que renunciar por un tema de corrupción. Además, de legisladores procesados”. “La postura de la ministra Cosse sobre su idea de democracia en Cuba y Venezuela y la amenaza del Ministro Murro por si no llega el cuarto gobierno del Frente son lamentables”. “Mujica es un profesional de la destrucción y no es candidato porque sabe que pierde”. “La oposición debe darse cuenta que la única forma posible de sacarlos es con políticas de Estado que, gane quien gane, se pongan en práctica”. “Hoy el Partido Nacional es quien tiene las mejores perspectivas de llegar a una segunda vuelta y está en condiciones de gobernar. Es una necesidad que lo haga”. “El mapa político en la región cambió y acá va a pasar también. En Brasil, casi 60 millones de personas votaron a Bolsonaro que hizo hincapié en la seguridad. Si alguien quiere solucionar la seguridad tiene que reprimir y no dando vacaciones a quienes hacen ataques a la propiedad privada”. “A pesar de la crisis reflejada en la intención de migración que hoy es un 29% de los jóvenes que se quieren ir, cuando en el 2002 en plena crisis económica, era de un 27%, soy optimista. Porque creo que la renovación y el cambio de gobierno va a venir este año”.

Pablo D. Mestre.

-¿Qué espera de este año electoral?
-Fundamentalmente espero, por el futuro de nuestros nietos, que haya una renovación, un cambio de gobierno. Eso es impostergable, es el momento.

-¿Por qué cree llegó el momento de la renovación?
-Tras estos tres gobiernos del Frente Amplio con mayorías parlamentarias, la renovación en el gobierno es imprescindible. Creo que hasta el propio partido de gobierno piensa en la pérdida de las próximas elecciones, en función de sus propios errores, contradicciones internas, sumado a la realidad nacional que indica que es el momento del cambio.

-¿Dice que el gobierno quiere dejar de serlo?
-No, nadie quiere dejar el poder y mucho menos una fuerza política como el Frente Amplio. Más si uno mira la corrupción que se ha implantado, la comprobada y la por comprobar, que hace que quieran aferrarse al poder. Pasa que, dentro del partido de gobierno existen las contradicciones que se aprecian, sumado a las dificultades que vive la población, hacen se venga un cambio. De eso no tengo dudas.

-¿Cree realmente que hubo corrupción en el gobierno?
-A las pruebas me remito. No conozco antecedentes que un vicepresidente haya tenido que renunciar por un tema de corrupción, más allá del grado de ésta es corrupción, no importa el monto. Pero además hay dos legisladores procesados. La mayoría parlamentaria y la permanencia en el poder, lo dije el año pasado, alientan la corrupción y atentan contra la democracia. Este tema es lapidario en cualquier gobierno y lo hemos visto en la región. Además, la demora en las decisiones. Porque después de comprobados los hechos de corrupción de Sendic y de De León, las sanciones debieron ser instantáneas y no actuar según conveniencia política de cara a las elecciones. Pero no es el motivo más importante por el que van a caer.

-¿A qué se refiere?
-Lo más importante es la equivocación en las políticas, buscando modelos que no existen y han sido un fracaso. Se refleja en un tema no menor como la postura de la ministra Cosse sobre su idea de democracia en Cuba y Venezuela. Y en los dichos del Ministro Murro que amenazó, haciendo terrorismo, que si no llega el cuarto gobierno del Frente habrá muchos problemas. Otro tema son las propuestas del Plenario del Frente, centradas en aumentar los impuestos y quitar los antecedentes a los menores de edad infractores. Sumado a los comentarios de Vázquez que pareciera que vive en otro país y que está todo bien. Además, fundamentalmente, de las dificultades que tiene la gente para producir y vivir. Frente a esas cosas, están todos los elementos como para que la gente razone y busque el cambio. Y están los propios líos en su interna.

-¿Qué opina al respecto?
-Hay más oposición dentro del Frente que fuera y sus problemas internos son otra debilidad. Los problemas de Sendic y la extrema del Frente con Astori son de siempre y esa disciplina partidaria que tienen es un atentado a la democracia. Porque es mucho más grave el efecto de lo que hizo Sendic en Ancap, lo que le costó a la gente, que la situación en sí; ojo, es corrupto el que roba un peso o 1 millón. Y todo en la cara de Astori, dos veces ministro de Economía y una como Vicepresidente, por lo cual tiene la responsabilidad y culpa de no controlar, por esa forma que tiene la política del partido de gobierno.

-¿Cómo ve a la economía?
-Es un desastre. Si uno analiza la realidad económica vemos un aparato productivo asfixiado por los altos costos y un atraso cambiario que hace que no seamos competitivos. A eso hay que sumarle la pérdida de empleo, con más de 60.000 puestos menos en los últimos 4 años, cuando para mantener la tasa se precisa crear en torno de 20 mil nuevos por año. Se cierran empresas a diario, independientemente de los concordatos o concursos. Y lo más importante, la madre del borrego, es el déficit fiscal. Cuando hay un desequilibrio tan grande, eso tiende al endeudamiento público y privado y a un sistema que es muy dañino. El compromiso que hizo el gobierno anterior, de Mujica, es un compromiso de gasto imposible sustentar que se quiso arreglar subiendo las tasas de interés y los impuestos. Todo esto sumado a la burocracia del Estado, ineficiente y enorme. Y la falta de palabra.

-¿En qué sentido?
-Por la parte impositiva con promesas no cumplidas. Porque la gente se olvida que en la campaña pasada dijeron que no iba a haber nuevos impuestos y se han subido los mismos que había. Tratan de negarlo, lo que hace que no se crea en el partido de gobierno. Pero hay temas más allá de la economía.

-¿A cuáles se refiere?
-La inseguridad, con el capricho del gobierno de mantener al Ministro (Bonomi) en algo inentendible, porque hasta en el fútbol cuando el cuadro no gana se cambia el técnico. Y más con la seguridad que empeora a cada hora. Mantener al ministro Bonomi es otro claro error del presidente Vázquez.

-¿Cree que el gobierno se esté guardando algo para este último año?
-No tengo dudas que sea así. Lo estamos viendo. Uno anda por las carreteras o por las calles y ve obras que seducen a la gente, pero espero que no la engañen con que es la realidad, tras 14 años de pésima infraestructura. No hay que olvidarse del respaldo que tiene el gobierno con el Mides y el Fondes, para quedarse en el poder. Porque la apuesta es darle plata sin contrapartida a los que no trabajan ni estudian. Hay que tener planes sociales, pero no como están ahora. Habrá que hacer un ajuste importante para que hagan el efecto que se busca y no a cambio de votos. Esos son los temas que debería tener atentos a los políticos de oposición.

-¿Cree que no los tiene?
-Lo he dicho otras veces: lástima que el cambio venga por una situación crítica, como la que hay por más que la niegue el presidente (Vázquez); porque debería ser en función de las propuestas de la oposición en su conjunto. Y no ha habido una propuesta seductora de una coalición de gobierno. Por más que hoy se escuchen intenciones de hacerlo, pero en año electoral no da para creerles, porque en la realidad no se cumplen. Todos quieren ser el padre de la criatura y ésta no nace… ahora han aparecido, todos se suman a las promesas electorales.

-¿No cree en la oposición?
-Es que, después del tercer triunfo del Frente, ahí se tenían que haber dado cuenta que la única forma posible de sacarlos es con políticas de Estado que, gane quien gane, se pongan en práctica. Hay que aferrarse a la idea de una coalición, porque no habrá más remedio al no tener mayoría parlamentaria de ningún tipo. Y una coalición en serio, no como sucedió en el pasado, por ejemplo en el gobierno de Lacalle cuando Sanguinetti votó con el Frente Amplio contra la privatización de las empresas públicas, una decisión lapidaria pues se pudieron haber hecho cosas que pudieron transformar al país. No tengo color político, apoyaré a quien tenga el sentido común de hacer propuestas serias y creíbles. Eso sí, una cosa es clara para la oposición: hay que identificar al enemigo y no combatir al aliado.

-¿Qué opina de las encuestas del fin de año pasado?
-Soy escéptico de las encuestas en términos generales. Más allá que sean una orientación y puedan influenciar porque a la gente le gusta apostar a ganador. Pero todos esos datos de fin de año marcan una tendencia a la renovación o al cambio. Y está bien, porque no puede haber nada gratis en la vida, podrá demorar más o menos, pero llegó la hora que se vayan después de tres períodos, incluyendo lo más lapidario de todo que fue el gobierno de Mujica.

-Sigue insistiendo con eso…
-Es que era y es un profesional de la destrucción. Si hay alguien capaz de destruir lo in destructible es él. Hasta la democracia destruyeron, porque el golpe de Estado vino por la subversión de Mujica y su banda. Después destruyó la economía, la seguridad, la sociedad, los valores de la familia, la educación, todo destruyó. Además, en un gobierno que no tenía idea ni capacidad de construir nada. El famoso dicho de “como te digo una cosa, te digo la otra” es una característica de Mujica, pero también lo es de la ineptitud, la falta de decisión que fue reconocida hasta por Zabalza de cuando tenían que planificar un asalto Mujica le erraba. Ese gobierno, en el mejor momento histórico del país, fue un desastre.

-Pero Mujica no va a ser candidato ahora…
-Estoy convencido que no va a ser candidato porque sabe que pierde, ya perdió con la señora (Topolansky), frente a Martínez en la Intendencia.

-Todo indicaría que la mayoría sería del Partido Nacional, ¿Cómo lo ve para gobernar al Uruguay que viene?
-Si bien no creo las encuestas en su totalidad, la tendencia es una realidad. Hoy el Partido Nacional es quien tiene las mejores perspectivas de llegar a una segunda vuelta. La interna decidirá el candidato, por más que por las encuestas también pareciera que están bastante claras. No comparto eso que hablan de quién está maduro y quién no. Si gente que está vinculada a la política desde hace tanto tiempo no estuviera en condiciones de gobernar, creo que no los votarían. El camino es por ahí, si fuera Lacalle Pou está no sólo en condiciones de gobernar, sino que hay una necesidad que lo haga.

-¿Cree que Larrañaga recuperó terreno tras lograr las firmas necesarias para el plebiscito por Seguridad?
-Yo firmé. El tema seguridad es imprescindible de solucionar, el camino que eligió Larrañaga es bueno y demuestra una sensibilidad al tema. Eso le ha hecho crecer. Pero de todas maneras los crecimientos dependen del equipo que rodee a esa persona porque nadie va a gobernar solo. La gente, en el momento de las internas, va a valorar el equipo que les rodean a los candidatos. Esta es una propuesta válida, pero que necesariamente debe venir acompañada por otras, para que se pueda decidir a quién votar en la interna.

-¿Conoce a Juan Sartori? ¿Qué opina de su incursión en la política?
-Como todas las cosas nuevas, son una incógnita. Pero cuidado, si suma para el objetivo, bienvenido sea. Eso lo va a decir la gente. Todo lo que suma, no resta.

-El Partido Colorado ha crecido. ¿Cómo lo ve?
-Ernesto Talvi fue una apuesta de Batlle (Jorge), que me dijo que se podía morir tranquilo pues tendría sucesor. Sin dudas es un gran aporte, digno de considerar por su capacidad, conocimiento, inteligencia, es un economista. Su crecimiento se debe a su capacidad y a tratar de mantener la independencia dentro de un partido tradicional al que ha pertenecido desde sus antecesores. Lo más importante es la decisión de entrar en un sistema político muy difícil, egoísta, eso se valora mucho. Ojalá tenga el crecimiento por esfuerzo y capacidad de ver las cosas de una manera distinta. Siendo un “outsider” de la política, pero no de los problemas del país.

-¿Qué opina de Sanguinetti?
-Es una persona muy preparada, inteligente, un político que da placer escuchar por su conocimiento. Ha pasado algo dentro del partido Colorado de crecimiento, provocado por la intención de Sanguinetti de volver al ruedo. Eso es una suma para el Partido, pero también para el objetivo del cambio de gobierno. Ahora, si hablamos de renovación, apostando a la gente joven, cosa que aplico en mi empresa, y tenemos que depender de personas de más de 80 años, como Mujica o el caso de Sanguinetti para proyectar el futuro del país, creo que los uruguayos estamos equivocados y nos aferramos al pasado en lugar de pensar en el futuro. La renovación de gente es imprescindible en cualquier tema, más en la política.

-¿Qué opina de la incorporación de Valenti al partido Independiente?
-No tengo dudas que el partido Independiente y Mieres, en cualquier elección reñida, sin mayorías parlamentarias y con poco margen de una fracción a otra, puede tener importancia. De todas maneras, esas incorporaciones de gente que se desilusiona del Frente Amplio no deben dejar de ver el origen. Valenti es del Partido Comunista, trabajó duro y defendió las políticas del Frente Amplio. No creo en esos cambios. Si es un aporte para que el PI crezca y ayuda al cambio, bienvenido sea, pero conociendo su origen, me deja mucho reparo.

-¿Y qué dice de Novick y su Partido de la Gente?
-Vuelvo a las encuestas. Tengo conocimiento y amistad con Edgardo, con quien concuerdo en su forma de pensar. Alguien que pone su tiempo, sus recursos y esa opinión crítica buscando soluciones, con un esfuerzo personal y económico importante, no sólo merece el apoyo, sino el respeto de todo el sistema, porque sobrevivir a un sistema político egoísta, destructivo y desmotivante es un mérito. Alguien que suma, aporta y trata de luchar contra el sistema político adverso es digno de apoyar.

-¿La puja Frente Amplio y Partido Nacional no cree que debilita a los partidos nuevos?
-A todos les gusta jugar a ganador, es un atractivo, menos para mi que trato de ver la mejor manera de ayudar al objetivo importante de renovación y cambio. Pero al no haber mayorías parlamentarias, la importancia de esos sectores pasa a ser relevante, son los que pueden mover el fiel de la balanza. Estos partidos no tradicionales van a inclinar la balanza en las decisiones finales del nuevo gobierno.

-¿Y cómo ve la interna del partido de Gobierno?
-Andrade es una creación del Canal 4, en el programa Todas las Voces. No tiene mérito ni de trabajo. Bergara es intrascendente, aun cuando quizás sea de las mejores personas, porque es una sustitución a una intención de candidatearse que tuvo Astori que no prosperó. Y después están dos candidatos que son los que pareciera que van a definir como Martínez y Cosse. La Ministra Cosse, más allá del Antel Arena innecesario, sólo justificado para catapultarse a la candidatura con su palacio propio, la condena su posición negando las dictaduras de Cuba y Venezuela. Si ganara quien piensa de esa manera, habría que pensar en irse del país, porque claramente la apuesta es clara hacia dónde se iría. Y después, Martínez es el que más “hace cintura” de las opciones. No quiere quedar mal con nadie. Al final tuvo que decidirse con el tema Sendic, tras evaluar el costo político y lo hizo tarde como todo el Frente. Tiene un pasado en Ancap que en algún momento alguien lo va a repasar. Esos 800 millones de dólares de pérdida quizás no sean todos atribuibles a la gestión pésima de Sendic y su barra. La Intendencia de Montevideo es la forma de catapultarse a la presidencia. Haberle ganado a Topolansky le da un plus. Pero por suerte las cosas están dadas para que el Frente no siga.

-¿Cómo ve el nuevo mapa político regional?
-Las tendencias se marcan, pasó hace unos años con el socialismo populista de los gobiernos de la región que se vino, hoy se está yendo y se va a terminar esa tendencia. La gente rechaza a esas propuestas políticas, especialmente por su vinculación con la corrupción y espero que acá sea de la misma manera. Ya pasó en Chile, en Argentina, en Paraguay. Ahora en Brasil, Jair Bolsonaro significa un cambio. Y al respecto digo que si hay tantas personas, casi 60 millones, que lo votaron no es casualidad. Ganó con la bandera en el tema seguridad, fundamentalmente.

-¿Qué opina sobre su postura al respecto?
-Si alguien quiere solucionar la seguridad tiene que reprimir y no dando vacaciones a quienes hacen ataques a la propiedad privada. El delito se combate con represión y con medidas correctivas. Si no se entiende que la represión es el primer paso para mejorar la seguridad, estamos equivocados. La mano dura es una frase que a nadie le gusta, pero es lo que toda la gente reclama. Hay miles de casos diarios de injusticia en nuestro país provocados por la creciente inseguridad. Ese es un tema para que esté en el tapete de esa coalición de políticas de Estado que pido.

– ¿Pese a todo lo que ha dicho, es optimista?
-Soy optimista. Porque creo que la renovación y el cambio de gobierno va a venir. Eso, si bien no provoca soluciones inmediatas, sí genera expectativas, entusiasmo y algo que ha perdido el Uruguay: ganas de trabajar, de crecer. Hoy no pasa, sino basta fijarse en la intención de migración, un 29% de los jóvenes se quieren ir, cuando en el año 2002, en plena crisis económica, era de un 27%. Eso no es una sensación, hace impostergable que el cambio necesario de gobierno revierta esto y se generen posibilidades de trabajo. Acá el desempleo creciente, el cierre de las empresas, hace que los trabajadores sean los que más sufren y los técnicos, se ve en el sector agropecuario, que piensan emigrar porque no tienen posibilidades de trabajo acá en Uruguay. Eso a pesar que el PIT CNT dice que defiende a los trabajadores cuando el desempleo mayor es cuando el sindicato está más fuerte, una contradicción.
El cambio es el optimismo que uno puede tener, porque si el camino es que el futuro presidente no reconoce la dictadura de Venezuela y Cuba, estaremos en un camino equivocado. Espero firmemente que eso no sucederá, porque sería un caos, no para mi que estoy amortizado, sino por el país que todos soñamos de democracia y libertades. Y fundamentalmente pensando en los nietos, más que nada si proyectamos las posibilidades que hay. Habrá que hacer mucho trabajo, que es la forma que se solucionan las cosas. En ese caso sí soy optimista, sino no.
Porque además, se ha demostrado que cuando las condiciones se dan, el país puede cambiar estructuralmente, pero para eso, insisto, tiene que cambiar quienes lo dirigen.

La crisis de la agropecuaria,

el creciente endeudamiento

y un Ministro ausente…

Hace un año, en Durazno, productores autoconvocados hicieron una gran concentración, en lo que luego pasó a ser Un Solo Uruguay. ¿Qué opina al respecto?
-Fue una expresión muy genuina, espontánea que tuvo gran adhesión del sector agropecuario que no acostumbra a expresarse y en una época difícil de lograr que la gente se movilice. Llamó la atención al punto que las gremiales agropecuarias movieron al impulso de los entonces autoconvocados. Estos movimientos en la agropecuaria normalmente apuntan a que sea una expresión instantánea, inmediata, pero corta. Ellos han sabido seguir manteniendo un movimiento genuino, con temas internos, pero manteniendo una línea que es la necesaria para mover al gobierno. Lamentablemente este gobierno no fue receptivo a los planteos lógicos de hace un año por los autoconvocados y reafirmados por las gremiales agropecuarias luego. Es una apuesta a mantener, apoyar y a que siga liderando algo que no es político y que es en defensa no sólo del sector agropecuario, sino del sector productivo, que es el que necesita el país para salir adelante. Esperemos que el gobierno que venga sea receptivo a los planteos no sólo de las gremiales agropecuarias, sino de un movimiento de autoconvocados que movilizó a todo el sector.

-¿Cómo ve al sector agropecuario?
-Está en crisis, por más que el presidente Vázquez no lo quiera reconocer. Y las herramientas que tiene en su entorno no hacen prever ningún cambio, solo la ayuda a nivel climático y de mercados que no manejamos nosotros. La situación menos mala, que no quiere decir que sea buena, es la ganadería. Entiendo que es un país básicamente ganadero, en todo caso ganadero /agrícola. Uruguay tiene mercados, una industria frigorífica fuerte, calidad de genética, eficiencia de parte de los productores cuando le dan las alternativas, como lo hemos visto en la Cuota 481. Ayudada por el clima en la última parte del año pasado, ha mantenido un nivel de valores y demanda sostenida.
La exportación de ganado en pie es imprescindible: para producir más tiene que haber una extracción por lo menos similar a la producción. Entonces si se producen 3 millones de terneros y se faenan 2,4 millones, habrán 600 o 700 mil reses que tiene que haber extracción sino va contra el precio de lo que uno produce. Y como siempre, el eslabón más débil de la cadena ha sido la cría, la exportación de ganado en pie pasa a ser una herramienta imprescindible, y sería un problema serio para el 2019 si se corta. Porque todos los eslabones de la cadena agroindustrial exportadora, de alguna manera tienen la posibilidad de trasladar los costos caros que el país tiene, a la materia prima, el único que no puede trasladar nada es el criador, la producción primaria mira para atrás y no tiene a nadie. O sea que las perspectivas productivas de la ganadería siguen siendo muy buenas y muy eficientes, una industria de la misma manera, más allá de los valores que se les ponga. Porque, como decía Jorge (Batlle): “la vaca les gana”.

-¿Qué me dice del endeudamiento?
-Si se habla de la situación compleja del sector agropecuario, estamos hablando de la falta de rentabilidad, lo que provoca un mayor endeudamiento. El sector agropecuario ha tenido un endeudamiento creciente no sólo a lo que es oficial, sino también con proveedores de insumos. Toda esa situación crítica del sector, no reconocida por el presidente, ni por un ministro de Agricultura que heredó un puesto sin saber siquiera por qué está ahí, pues no defiende al sector sino que hace lo que el ministro de Economía le indica. El Ministro Benech no es receptivo a los problemas y marca una inacción increíble. Eso ha provocado que la crisis genere un endeudamiento creciente dificultando aún más el futuro del sector.
Hay sectores muy comprometidos, como el lechero, arrocero, los agrícolas que dependen del clima, sabiendo incluso que las producciones en Brasil y Argentina van a ir contra el precio del producto.

Las políticas urgentes que debería

encarar el próximo gobierno.

Imagínese el primero de marzo en el sillón presidencial, ¿Qué es lo primero que haría?
-El que gane tiene una ardua tarea por delante, con muchos temas que son urgentes. Uno de los primeros temas sería el sindical. El poder de la cúpula del PIT CNT hoy es el que le marca el paso al gobierno. Han generado los conflictos más importantes y más inoportunos con ocupaciones de plantas. Acá las cosas tienen que ser a favor de la población y de la producción. La ocupación como extensión el derecho de huelga es inadmisible.
Además, hay una realidad del Estado que hay que modificar de arranque, evitar lo que pasó en Argentina con el gobierno de Macri por tratar de ser menos traumático. Si “la madre del borrego” es el déficit fiscal, hay que ver cómo hacemos para bajarlo. El gasto público es una de las propuestas de algunos candidatos, con la no reposición de los que se jubilan o los que fallecen, o renuncian. Esto es imprescindible. Esos 60 mil empleados públicos nuevos que cuestan 1.000 millones de dólares al año son un costo que necesariamente hay que buscarle una solución.
La Seguridad Social es otro tema que hay que tratar, su reforma es imprescindible y hay que encararlo rápidamente.
La inserción internacional, lamentablemente el Canciller Nin no pudo, porque una cosa son las intenciones y otra las realizaciones. Nin quiso avanzar, pero no pudo. Es imprescindible, no podemos pagar los aranceles que pagamos, nuestros competidores avanzan y nosotros no.
La especialización de los directores de las Empresas públicas, es imprescindible, hay que poner en lugares claves la gente idónea y no que estén por un canje político.
La Ley de Responsabilidad Fiscal, como en cualquier economía de cualquier casa, no puede salir más de lo que entra. No puede ser que se saque todo lo que pueda y después ver cómo se recupera subiendo las tarifas como acá.
La reforma de la educación es otro tema urgente e imprescindible. En esto se nos va la vida y el futuro de los jóvenes.
La seguridad, la salud, con el corralito mutual que quita independencia. La inclusión financiera, regulatoria, que quita la libertad. Todo eso hay que hincarle el diente en forma urgente. Ojalá lo hagan.

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