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“Un 70 u 80% del área se cultiva con genética INIA”

Fernando Pérez de Vida, investigador del INIA, informó sobre los trabajos del instituto en el sector arrocero

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Fernando Pérez de Vida, investigador del INIA.

Fernando Pérez de Vida, integrante del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) hizo referencia a que “aproximadamente un 70% u 80% del área se cultiva con genética de INIA”.

-¿Cuáles son las líneas de trabajo fuertes de INIA en arroz?

-El programa de investigación en arroz liderado por José Terra desarrolla actividades en las principales regiones arroceras enfocadas al manejo agronómico, con énfasis en la protección del cultivo bajo pautas racionales en el uso de fitosanitarios para el manejo de factores depresores del rendimiento y manejo de nutrientes en base a indicadores para un incremento sostenible de la productividad. Los sistemas de producción se evalúan en un experimento de alto valor por su objetivo de estudio de rotaciones de largo plazo, alcanzando en la presente zafra 10 años de desarrollo, ubicados en la Unidad Experimental de Paso de la Laguna en Treinta y Tres. En aspectos de inocuidad, con particular énfasis en la determinación de los niveles de arsénico en granos y su relación con el manejo y la genética, nos ha permitido clarificar la excelente situación que tenemos para la exportación de un producto perfectamente ajustado a los parámetros internacionales de inocuidad y evaluación del impacto ambiental de las prácticas culturales más comunes, debido a las naturales externalidades que genera la actividad agrícola. La evaluación de la calidad del agua ante la eventual presencia de residuos se desarrolla actualmente en colaboración con el CURE de Treinta y Tres, con base en antecedentes que se remontan a más de 20 años atrás. Por otra parte, mejoramiento genético abarcando todos los objetivos de tipos de granos, principalmente largo-finos, pero también cortos, medios y largo-ancho, para el desarrollo de cultivares adaptados, de alta productividad y calidad industrial y culinaria, basados en 50 años de mejoramiento convencional, más la reciente integración de técnicas biotecnológicas y la participación del FLAR. El suceso del PMGA ha permitido que aproximadamente un 70% u 80% del área nacional se cultive con genética de INIA.

¿Cómo ve el avance de variedades, con predominancia del Merín?

INIA Merín es el cultivar de mayor suceso recientemente lanzado por el programa de mejoramiento genético de arroz (PMGA) de INIA. En una trayectoria meteórica desde su lanzamiento en 2015, ha superado el 50% del área de siembra debido a establecer un nuevo escalón de alta productividad y calidad industrial, permitiendo así un mayor nivel de competitividad económica para los productores. Desde su incorporación al gran cultivo se han generado más de 20 millones de dólares adicionales, acumulados desde la zafra 2015-16, solo en la etapa productiva, beneficiando a sus cultivadores de modo directo. Es un claro ejemplo del muy alto retorno de la inversión en la investigación agropecuaria. Sin embargo, se presentan nuevos desafíos para el PMGA, el muy alto potencial productivo de INIA Merín debe ser complementado con otras opciones genéticas que profundicen el propósito de dar a la cadena arrocera una mayor captación de valor en los mercados internacionales. La calidad del producto como su comportamiento en la fase industrial es un nodo focal en el actual proyecto de desarrollo de cultivares. INIA Olimar es la variedad de referencia en dichos aspectos. Luego de casi 20 años de su lanzamiento, sigue siendo el producto commodity de mayor valor que se obtiene en el país, considerando ambos objetivos de calidad y volumen ofertado, encontrando siempre diversos m”ercados ávidos de su oferta. El PMGA trabaja intensamente en el desarrollo de nueva genética con similar calidad a aquella variedad, con resistencia a enfermedades, incorporación de nuevos genes para manejos de herbicidas y ciclos a cosecha adecuados a diversas situaciones productivas. INIA Tacuarí es otro ejemplo de una variedad ya tradicional en la producción nacional de alta valorización, asociado a un mercado cautivo de su calidad. En igual sentido, es el caso del desarrollo de nuevos productos genéticos de calidades especiales que permitan explorar segmentos de mercado, aunque de menores volúmenes en la demanda, con altos precios como los granos cortos, medios o aromáticos. Para esto, de modo complementario a las actividades del PMGA, se participa en un proyecto de consolidación de la red tecnológica del arroz junto a Latu, ACA y la Gremial de Molinos Arroceros, con financiamiento parcial de la ANII. La nueva genética de INIA, cubriendo algunos de estos objetivos de desarrollo, se encuentra hoy en etapas de validación comercial, en acuerdo con ACA y los molinos en el ámbito del consorcio nacional de semilleristas de arroz. También han sido integrados al actual proyecto de transferencia de tecnologías “+ Arroz + margen” de ACA, en diversas regiones del país. La cadena arrocera está en la antesala de transitar un camino desafiante que nos permita alcanzar la generación de divisas próximo a los 1.000 millones de dólares, lo cual sería un fabuloso dinamizador de la economía de parte importante del interior del país.

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