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UE mantiene cautela en leyes alimentarias ante pedidos de EE.UU.

Temor a “vaca loca” hace que rechace la solicitud de Trump.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: www.votoenblanco.com

Reuters, Vaticano | El fantasma de la crisis de las “vacas locas” de los años 90 hace probable que la Unión Europea rechace las demandas de Estados Unidos, pidiendo que suavice sus estrictas normas de seguridad alimentaria, incluso pese a la amenaza de aranceles del presidente Donald Trump a los automóviles europeos.

Como las exportaciones europeas de alimentos y productos agrícolas a Estados Unidos suponen US$ 12.000 millones al año más que las importaciones, el secretario de Agricultura estadounidense, Sonny Perdue, dijo el mes pasado a la UE que debería adaptar sus regulaciones alimentarias para que reflejen “ciencia fiable”.

Los europeos que recuerdan la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), apodada la enfermedad de las vacas locas, no aceptarán ninguna reducción de los estándares alimentarios y ningún político podría apoyar un acuerdo comercial en el que se perciba que ha sucedido eso, dijo Johan Bjerkem, especialista en comercio del Centro de Política Europea.

La Unión Europea prohíbe las importaciones de carne tratada con hormonas de crecimiento o de aves de corral lavadas con ácido peracético, a menudo denominado “pollo clorado”. Ambas son prácticas agrícolas estándar en Estados Unidos.

Washington señala inconsistencias -las hojas de la ensalada de la UE se lavan regularmente con cloro- y dice que las normas del bloque son una cortina de humo para el proteccionismo, en alusión a los beneficios de estas medidas para los agricultores y ganaderos de la UE.

La respuesta de Bruselas es que los lavados antimicrobianos de las aves de corral enmascaran normas de higiene mucho menos estrictas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) ha llegado a la conclusión de que los diversos lavados no constituyen una preocupación de seguridad, pero no reemplazan la necesidad de buenas prácticas de higiene durante el tratamiento de las piezas de aves de corral.

El estudio de la agencia sobre la carne tratada con hormonas tampoco concluye que sea insegura, pero afirma que no hay datos suficientes para probar que es segura.

La “vaca loca” que se transmitió a los seres humanos y fue el resultado de la alimentación del ganado con los restos de otros animales, dio lugar a la prohibición mundial de las exportaciones de carne de vacuno británica.