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Área de arroz será cercana a la de 2022/23

Por falta de agua, sobre todo en Artigas y Rocha, se concretará alrededor de un 90% de la intención de siembra

Arroz recién nacido
Arroz recién nacido
Hernán Zorrilla

Muchos de los factores colaboraban para un escenario de expansión en la superficie de arroz. Empecemos por el precio, donde el provisorio marcó US$ 13,50 por la bolsa de 50 kilos de arroz sano, seco y limpio, el cual se abonó el último día de junio del presente año por una cosecha que no había terminado de comercializarse, como sucede con el precio convenio. Además de representar una mejora importante frente al definitivo de la campaña 2021/22 (US$ 1,23 precisamente), la mejor noticia es que hay expectativas de otro incremento de cara al precio definitivo que se marcará en los primeros meses de 2024.

Esto tiene que ver especialmente con una coyuntura en el mercado internacional que ha fortalecido el valor de las exportaciones, la habilitación de Ecuador que permitió concretar buenos negocios en poco tiempo y especialmente la seguridad de tener ya la totalidad de la zafra vendida, por lo que no habrá carry on en los molinos que poco a poco se aprestarán a ir recibiendo la nueva campaña.

A esto sumemos el ánimo del productor, que con 9.647 kilos en promedio por hectárea viene de cerrar una zafra completamente récord en rendimiento por unidad de superficie desde que se tiene registro. Una vez más, el productor arrocero uruguayo produciendo mucho y bien, más allá de los factores externos que indique el negocio.

Si a esto sumamos un descenso en los costos que podría permitir sembrar una hectárea de arroz más barata que lo que sucedió la campaña pasada, el panorama indicaría que está todo dado para un incremento del área.

Pero sabido es que el arroz es un cultivo 100% regado en Uruguay, y para sembrar una hectárea del cereal se debe saber si se cuenta con el agua almacenada o no. Indispensable...

Uruguay, el pequeño país con una variabilidad climática enorme, marcó que pasemos de una de las peores sequías de la historia hace unos meses, a un regimen incesante de lluvias en distintas partes del territorio desde hace algunas semanas. Los registros pluviométricos en algunas zonas del país fueron favorables a juntar agua en las represas, donde se necesitan especialmente lluvias de mucho caudal en poco tiempo para que escurra, pero en otras partes del territorio la suerte fue esquiva.

Los lugares más complicados del país, donde la intención de siembra no se podrá completar, son el norte y el este. En el norte, precisamente en Bella Unión y Tomás Gomensoro, se estima que el almacenamiento de agua para riego de arroz está en un 80%, a ajustar con las lluvias que puedan caer o no en estos días.

La zona centro del país, como puede ser Tacuarembó, norte de Cerro Largo, e incluso parte del este con Treinta y Tres y sur de Cerro largo (zona donde se siembra la mayor superficie de arroz), se encuentra con las fuentes de agua a tope. Según consignaban distintos actores de la cadena, hay un “triángulo” entre Melo, Río Branco y Vergara donde llovieron 330 mm en el último mes.

Precisamente ese volumen de lluvias es el que brilló por su ausencia en Rocha, en las zonas de la represa de India Muerta y Corrales. La primera, que es la principal en cuanto a riego del país, se estima que estaría llegando al 25% de su caudal, pudiendo regar poco más de 2.000 há cuando hay pedidos para 8.600. En el caso de la segunda, apenas supera el 50%. De no recibir alguna lluvia fuerte a la brevedad, hay entonces una buena porción de superficie en Artigas y Rocha que los arroceros no podrán sembrar.

A su vez, la situación climática de lluvias erráticas pero incesante y el consecuente estado del piso, está demorando la concreción de una siembra temprana. El arroz normalmente se planta de la segunda quincena de setiembre en adelante y en casos ideales, se pretende superar el 90% de la superficie a nivel país ya instalada para cuando cierre octubre. Lamentablemente, y como hace años no sucedía, las siembras de arroz prácticamente no han comenzado al 25 de setiembre. No es un dato menor, ya que esto puede comenzar quitando potencial de rendimiento al cultivo.

Para un sector resiliente enfrentarse a adversidades climáticas no es novedad, con la mala fortuna de que se dan en un año donde precio, rendimientos, costos y tecnología impulsaban un paso adelante para los agricultores. O quizás, mejor que pase en un año así. A esto agreguemos el tipo de cambio débil, que para un sector que cobra en dólares y tiene un alto costo por hectárea en pesos vaya si le afecta.

En un escenario ambivalente, la rueda del arroz empieza a girar de nuevo.

CONFERENCIA.

El próximo jueves 9 de noviembre se realizará en la Sociedad Fomento de Treinta y Tres la tercera edición de “Arroz: una marca país con desafíos crecientes”, con presencia de destacados panelistas de la producción, la industria, el gobierno y toda la cadena.

La misma será presencial y se transmitirá por streaming. En los próximos días anunciaremos más detalles.

La materia grasa alcanzó un 52%, obteniendo bonificaciones

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