Agricultura

Grandes grupos agrícolas se achican

ADP se suma a otro y deja de arrendar 20% de los campos; está preocupado por suba de costos

Jose Santos

Fabián Tiscornia.
El precio de la soja y otros productos agrícolas como trigo y maíz cayó entre 15% y 30% en el último año, pero los costos no ajustaron aún y complican a un sector agroexportador que viene de al menos ocho años de bonanza.
La situación también preocupa al gobierno (ver aparte).
Las principales empresas del sector están replegándose y dejando campos en zonas alejadas del litoral. Una de ellas es Union Agriculture Group (UAG), que devolvió en abril seis campos que tenía arrendados y renegoció deudas. Otra es Agronegocios del Plata (ADP, propiedad del grupo argentino Los Grobo y empresarios uruguayos), que también está dejando tierras que arrendaba alejadas del litoral.
El gerente general de ADP, José Santos señaló que la empresa está bajando 20% el área que tenía, porque hay zonas donde a los actuales precios de la soja de US$ 350 por tonelada, “es muy difícil producir, no es rentable”.
Santos dijo que el escenario de precios cambió “muy bruscamente” y que lo que más le preocupa es “los costos” que no han ajustado a la baja.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Santos mantuvo con El País.
-¿Cómo evalúa la situación del sector?
-Es un momento complejo, sin lugar a dudas cambió mucho si comparamos con los últimos cinco años. Cambió y muy bruscamente en muy poco tiempo. El precio de la soja hoy en día es como que hubiera habido una mega-devaluación, cayó 40% en ocho meses. Es un escenario en el que habrá que ser mucho más creativo, mucho más eficiente en como hacemos las cosas. Cuando un producto como la soja tenía un precio tan bueno, indudablemente en ese afán de crecimiento y buscar nuevas oportunidades de negocio -producir más granos porque el negocio era muy rentable- quedan en el camino eficiencias y áreas de mejora. Hoy estamos en una revisión profunda de toda nuestra ecuación de costos para ser cada vez más eficientes.
-¿Qué prevé entonces?
-Estamos viendo un escenario para los próximos dos años, bastante más complejo de lo que era, con márgenes de rentabilidad muchos más bajos y márgenes de rentabilidad que hoy no están, que hay que salir a buscarlos. Es un país muy caro para producir en cualquier sector, pero en este en particular y tenés todos los costos, inclusive los alquileres de los campos, atados a una soja a entre US$ 450 y US$ 500 la tonelada. En el medio lo que puede pasar es que haya un efecto climático que haga que los precios vuelvan a subir transitoriamente, y habrá que estar muy atentos para poder tomar posición, pero los fundamentos indican que van a ser dos años bastante distintos a lo que era antes. Lo otro que está impactando es el precio de la carne, a nivel internacional sigue valiendo pero a nivel interno (el ganado) tuvo algún ajuste a la baja por lo que está costando encontrar oportunidades de negocio que de alguna manera balanceen el impacto que tiene la caída del precio de la soja.
-¿Va a haber un achique en el caso de ADP?
-Estamos dejando área. En este nuevo escenario nos estamos replegando. Estamos bajando un 20% del área física que teníamos: entre 10.000 y 15.000 hectáreas menos. Hacíamos 50.000 hectáreas y vamos a terminar en 36.000-37.000 hectáreas, dependiendo de las últimas negociaciones. Además de eso estamos mirando todo con lupa, si bien siempre estuvimos muy arriba de todos los costos. Hay determinadas zonas donde a estos precios es muy difícil producir, no es rentable. Me refiero a las zonas más alejadas de la zona núcleo como el centro del país, el noreste. Para tener una idea, sembrar soja tiene un costo de 2.000 kilos (por hectárea de rendimiento) y en esas zonas, sacás 2.200 a 2.400 kilos (por hectárea), por lo que el margen que te queda para pagar renta (por la tierra arrendada) y para tener algo en un negocio tan riesgoso como este es la nada mismo. Estamos dejando área en esas zonas y estamos concentrándonos más en las zonas más productivas como litoral Norte y litoral Sur. Siendo conscientes que dentro de la zona agrícola va a haber oportunidades.
-¿Como cuáles?
-El negocio es más riesgoso, ya no hay una gran cantidad de productores buscando tierra, por lo que entendemos que nos replegamos un poco, nos reacomodamos a la situación y estamos alertas a las oportunidades. Si mañana te dicen que la renta está en un 50% de lo que pagabas antes, capaz que en alguna zona donde nos estamos replegando hay una oportunidad. Para el dueño del campo es muy difícil volver a producir, por varias razones: porque requiere de una inversión alta, en un negocio más riesgoso, tiene que armar una estructura, etc. Por tanto, este año es un punto de inflexión, se reacomodan las cosas y después va a haber oportunidades. Porque por otro lado, la demanda va a seguir estando, entonces este es un año de ajuste.
-Teniendo en cuenta que la soja era el cultivo más rentable y tiene estos problemas, ¿qué posibilidades hay para otros cultivos?
-Se está dando algo que lo sabíamos, pero una cosa es saberlo y otra es actuar en consecuencia. La soja venía traccionando el sector agrícola en los últimos dos años. En los primeros años del boom de precios, el trigo y el maíz acompañaban con valores altos, en los últimos dos años el trigo perdió mucho precio a nivel mundial y además en el caso de Uruguay se perdió mucho en calidad. Desde hace dos años, la zafra de invierno (el 80% es trigo, después cebada y colza) venía siendo con márgenes muy acotados o en números rojos, pero claro después venía la soja por encima de eso y lograbas construir precios de US$ 450 y US$ 500 y rindes más o menos buenos, de alguna manera tapaba eso. Este año se dio lo peor de todo: la combinación de una zafra de trigo muy, muy mala por precio y por rinde y una zafra de soja complicada. Más allá de todo, la soja es un producto que tiene un precio y tiene mercado, o sea que la demanda sigue estando: lo produjiste, lo cosechaste y lo vendiste. Hay que adecuarse a esos niveles de precios, renegociar costos y armar la estructura en base a eso.
-¿Qué es lo que más los preocupa hoy: que siga bajando el precio de la soja, que el dólar en Uruguay no suba tanto como en otros competidores o que la desaceleración de China (que es el principal demandante de soja) sea más fuerte?
-Para nosotros es el tema de los costos. Lo demás, si bien es preocupante, lo pondría en un lugar secundario. Sabemos que la demanda está, lo peor que nos puede pasar como país es no ser competitivos y eso es una gran preocupación. Estamos tratando que el mensaje llegue al gobierno. No sabemos cuál es la receta, sí puedo decir que nos preocupa mucho el Consejo de Salarios. En un negocio que está fuertemente impactado, ahora nos llegó el ajuste salarial de junio y tenemos que aumentar 12,4%. Es muy fuerte, con una devaluación que este año se dio pero quizás no todo lo que se debía dar, es un costo muy complicado. Sin decir ajusten por acá, o ajusten por allá, nuestro mensaje para el gobierno es: “estamos en una situación muy complicada para competir”. En Brasil, en Chile, en cualquier lado los combustibles los mueven enseguida hacia arriba o hacia abajo, en este caso a la baja y eso genera una competitividad rápidamente. Tener el gasoil a $ 20, a $ 21 el litro como en Brasil y no a $ 40 como acá, es una diferencia muy importante. Lo que más nos preocupa es cómo el gobierno va a hacer para contener los costos: vemos algo de preocupación pero no señales claras.

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