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La soja en números

En la antesala de una nueva zafra de verano, es bueno repasar algunos números en cuanto a superficie sembrada, producción y rendimientos, exportaciones e impacto. ¿Hay argumentos para pensar en una soja por encima de los US$ 400 en el mediano plazo?

Hernan Zorrilla
Encargado de área agrícola y forestal

La soja ya hace años que se ha posicionado como el principal cultivo de nuestro país. Con una producción estimada de algo más de 1.700.000 toneladas en la última campaña, la oleaginosa ocupó aproximadamente un 90% del área sembrada en verano para cultivos agrícolas, estimando unas 908.000 hectáreas cultivadas a lo largo y ancho del territorio nacional.

Luego de la gran expansión agrícola que tuvimos desde el año 2006 al 2014, con la llegada de distintos grupos inversores extranjeros y la implantación del cultivo de forma masiva en muchos campos del país, el aterrizaje fue significativo. En 2014, el cual podríamos catalogar como el año del quiebre, se sembraron algo más de 1.400.000 hectáreas de soja en Uruguay. Hace ya algunas temporadas que el área para la soja se mantiene de forma estable, rondando el millón de hectáreas, pero el principal cambio ha sido que los inversores son en su mayoría capitales nacionales, y en gran parte de los casos se hace en esquemas de rotación integrada y sustentable con ganadería, arroz o cultivos de invierno, entre otras opciones como pueden ser el maíz o el sorgo en verano.

Es casi de consenso escuchar a los distintos protagonistas decir que los errores que se cometieron en el pasado, sobrecargando campos o incluso plantando por encima de las posibilidades logísticas en zonas que no eran tan aptas para el cultivo, no van a suceder de nuevo. De todas formas, hay que considerar que hoy tenemos nuevamente una soja en valores interesantes, ubicándose por encima de los US$ 400 y habiendo tocado picos arriba de los US$ 500 y con esperanzas de que así se mantenga. Es una consideración fundamental a la hora de proyectar posibles escenarios.

En la última zafra, el gran golpe lo dio la seca. El año “Niña” mermó en gran medida el potencial de los cultivos en verano, así como dio un sacudón grande a las pasturas para la producción de carne y leche. En el caso de la soja, según datos de DIEA, la producción media en la zafra 2020-2021 fue de 1.881 kilos por hectárea, lo cual marca un descenso de un 13% respecto de la zafra anterior. Tal como se ve en la gráfica siguiente, tuvimos zafras con picos cercanos a las 3 toneladas de promedio, lo que marca el gran anhelo del productor hacia la temporada 2021-2022, lo que permitiría captar estos mejores valores.

Si uno observaba los precios a los que cotizaba la soja en Chicago al momento de la cosecha, allá por los meses de abril o mayo de este año, aquellos que menos información tenían del funcionamiento del sistema productivo podían suponer que sería un gran año para los agricultores. La clave de esto es que no se puede vender una materia prima que no se tiene, y en muchas zonas del país, incluso en campos de excelentes requerimientos acostumbrados a sacar altas producciones, se trilló una tonelada de soja por hectárea, o en algunos casos, si bien los menos, ni siquiera valió la pena cosecharla. A esto hay que sumar que muchos productores tenían parte de sus cosechas comprometidas en posiciones futuras de cuando la soja oscilaba algo más de US$ 300, e incluso en casos no pudieron cumplir con esa producción física. Por lo tanto vale la pena preguntarse, ¿este escenario amerita volver a intentarlo con más fuerza?

Hay que considerar también el escenario internacional, la demanda y las posibilidades a futuro. En momentos en los que está muy en agenda el inicio de las negociaciones de Uruguay para evaluar la pre factibilidad de firmar un TLC con China, no es menor recordar una vez más que este país es el principal destino de todas nuestras exportaciones.

En lo que tiene que ver con la soja más precisamente, se ubica en tercer lugar en cuanto a solicitud de exportación por producto medida en dólares, tan solo detrás de la carne y cabeza a cabeza con la madera. La soja representa un 12% del total, al tiempo que la carne estima un número cercano al 30%.

En los primeros 8 meses del 2021, contando hasta agosto inclusive, según información de la Unión de Exportadores de Uruguay, las exportaciones de todos los productos medidas en dólares aumentaron casi en un 35% frente al mismo período del año pasado. Es preciso recordar que el año pasado, en ese lapso de tiempo, estábamos en un régimen de cuarentena estricto casi a nivel mundial y esto puede ser una consecuencia inmediata de la actual reanudación de las actividades, aún cuando no tenemos certeza total de lo que puede suceder con la pandemia, si bien la evolución de las vacunas marcan un panorama alentador. En cuanto a destinos, China y Brasil son respectivamente los principales mercados para nuestro país, al tiempo que Egipto traccionó de forma interesante con su demanda precisamente por soja, cereales y animales vivos.

área de soja

Datos. Vale la pena mencionar algunos datos importantes del impacto del cultivo dentro de nuestro país. Según un estudio en conjunto realizado por la Mesa Tecnológica de Oleaginosos y la consultora Exante para la zafra 2019-2020, considerando impactos directos e indirectos, por cada US$ 100 exportados de oleaginosos, US$ 67 son valor agregado para el país, tocando proveedores, movimiento en chacras, transporte y demás.

En 2019 por ejemplo, con una superficie sembrada menor a la que se espera para la zafra entrante, la soja generó 11.000 empleos en el campo, sumando 1.500 trabajos más de trabajadores del transporte en el momento de la cosecha. En 2014, el año del quiebre que mencionábamos antes, los empleos habían sido casi 16.000. Esto muestra el derrame y el impacto del cultivo en nuestro país.

De cara a una nueva zafra de verano, con una intención de siembra que se ubica por encima del millón de hectáreas (ver gráfica 1), con entusiasmo en el sector productivo y unos granos que se mantienen en valores interesantes, la principal preocupación pasa por los crecientes costos de producción y la solución del movimiento logístico de las exportaciones a nivel internacional.

Conferencia

Mañana lunes 13, a la hora 11, desde el Multiespacio de la Expo Prado 2021 y con transmisión virtual, con apoyo de Corporación de Maquinaria, Interagrovial SA, Agrofuturo, BASF, Cibeles, Calvase, MegaAgro, Lage y Cía, Sura y Tranquera, Rurales El País en coproducción con la Asociación Rural del Uruguay y radio Carve brindará una conferencia que pondrá en agenda todos estos temas. Los expositores serán el Ing. Agr. Walter Baethgen, el Lic. Enrique Erize y los productores Marcos Guigou, Nicolás Martínez y Federico Gigena.

¿Qué podemos esperar del clima para la primavera y el verano? ¿Hay argumentos sólidos para esperar una soja con buenos valores en el mediano plazo? ¿Cuáles son las mejores estrategias para que el productor explote al máximo sus posibilidades porteras adentro y así disminuir los riesgos?

La ganadería está un momento histórico, con la demanda china como principal explicación. Coinciden faena y precios de exportación récord, que son trasladados con efectividad al productor. El margen industrial por cabeza está en un mínimo, pero las industrias mejoran sus números. El aumento en el precio al público plantea desafíos
Estamos cerrando una Expo Prado en donde la cabaña nacional, el sector ganadero, supo responder y estuvo a la altura de las circunstancias; el sector comercial acompañó de muy buena manera y el Poder Ejecutivo apoyó
Hoy finaliza la Expo que marca un punto de inflexión en muchos sentidos y refleja el buen ánimo del sector.
Se denominan cisnes negros porque son extraordinarios. Últimamente, están apareciendo cisnes negros por todos lados, y buena parte de ellos son de índole sanitario. Lo extraordinario es cada vez más ordinarios
Uruguay ya había anticipado en el Mercosur que iniciaría negociaciones comerciales con otros países y lo confirmó esta semana. La posibilidad de un acuerdo con China no es nueva y es removedora para la región y para la propia economía uruguaya
La cadena cárnica muestra una base firme, con un stock vacuno cada vez más eficiente. Pero el eslabón final, la exportación por vía marítima, está en problemas a consecuencia de lo que pasa en todo el mundo. En el medio, la industria frigorífica busca que la cadena no se tranque.
Después de que este año se diera un combo de factores alcistas sobre los precios ganaderos, para 2022 los astros no parece que vayan a estar tan alineados. El interés exterior seguramente se mantenga, y la demanda estará allí
El problema hoy es conseguir barcos y contenedores para sacar la carne uruguaya al mundo. En lo interno, la faena sigue superando las 50 mil cabezas y los valores están en torno a US$ 4,35 para novillos y a los US$ 4,10 para vacas. Martín Olaverry Valor Agregado I Portal Rurales El País
El valor de los productos del campo subió, pero también los costos, en las chacras y en los puertos. El actual momento de altos precios de exportación es diferente al período de auge 2006-2014: los costos de la economía son bastante mayores y hay que hacer bien las cuentas. Aún así, hay buenos fundamentos para crecer.
Los últimos indicadores muestran una recuperación paulatina de la economía. Pero no es pareja y, además, Uruguay ya venía con problemas previos a la pandemia, que hay que volver a enfrentar. La vacunación avanzó notablemente y la tercera dosis es clave para que siga mejorando la actividad.
[caption id="attachment_64645" align="aligncenter" width="570"] Granja con cerdos.[/caption]
Los precios externos han tenido fuertes subas, y los ingresos por exportaciones llegaron a su máximo histórico. Pero también sube el petróleo, motivando un aumento en los combustibles que ha vuelto a sacudir la discusión política. Sobre los precios externos poco podemos incidir, pero sí en nuestra competitividad.

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