En la segunda mitad de 2025, el mercado de tierras continúa mostrando un comportamiento diferenciado según el rubro productivo. Pablo Albano, responsable del departamento de campos de Zambrano & Cía., analizó en Valor Agregado de radio Carve la situación actual y las perspectivas, destacando el buen momento para la ganadería y las dificultades que enfrenta la agricultura.
Con un novillo por encima de los 5 dólares —nivel que se ha sostenido durante varias semanas y que se acerca al pico histórico de 2022— el ánimo de los inversores ganaderos es positivo. Sin embargo, Albano explicó que el precio de la tierra todavía no ha reflejado del todo estos valores:
“Siempre hay un delay entre el precio del ganado y el de la hectárea. Para que se consolide en la ecuación de compra-venta se necesita un período más largo de firmeza”.Actualmente, los campos ganaderos oscilan entre 2.000 y 4.000 dólares por hectárea, dependiendo de la ubicación y el potencial de intensificación productiva. En zonas del sur, con mayor influencia agrícola, la demanda impulsa los valores hacia el extremo superior de la franja.
En cuanto a la relación histórica novillo/hectárea, Albano señaló que con los precios actuales se necesitan dos novillos por hectárea, lo que representa una mejora frente a los promedios de los últimos años, cuando esa ecuación llegó a ubicarse en cuatro animales.
La combinación con forestación y agricultura
El ejecutivo de Zambrano apuntó que los campos mixtos —con porcentajes de uso agrícola, forestal y ganadero— generan un mayor dinamismo en el mercado. Un predio con un tercio de cada uso puede alcanzar valores en torno a los 5.000 dólares por hectárea.
“El salto de precio se nota cuando hay un componente agrícola dentro del esquema. La forestación sola no cambia demasiado el valor respecto al ganadero”.
Campos agrícolas: poca oferta y baja rentabilidad
En contraste con la ganadería, la agricultura atraviesa un escenario de mayor cautela. La soja en el entorno de 370 dólares por tonelada complica los números de los productores frente a costos en aumento, lo que reduce la rentabilidad de la tierra.
“Los campos agrícolas son escasos en Uruguay y eso sostiene sus precios, pero al mismo tiempo la rentabilidad actual es muy baja. Por eso tanto compradores como vendedores están expectantes, esperando una mejora en el mercado de granos”, indicó Albano.
Más allá de la coyuntura, Albano remarcó que el negocio de la tierra es una decisión estratégica de largo plazo:
“El precio de la ganadería en promedio sube 5% anual, y la tierra se valoriza alrededor de un 4 a 5%. Hay una buena correlación, lo que asegura que invertir en campos siga siendo un resguardo sólido a futuro”.