Forestación

Ignacio Platero: “La forestación genera una buena simbiosis con la ganadería”

El Director Comercial de Platero Energía Forestal dijo que la forestación se realiza “en suelos donde no se puede producir nada más, por lo que genera una simbiosis muy buena con la ganadería”, con “beneficios de sombra y abrigo para los animales que no son menores”. Respecto de la situación del rubro en el país, dijo que “la forestación está muy regulada y tiene un cuidado ambiental impresionante”, al tiempo que aseguró hay que mejorar la situación de costos porque “agregar valor en Uruguay es muy caro”

Hernán T. Zorrilla, encargado del área agrícola y forestal del Portal Rurales El País

-¿Cómo está la situación actual de la forestación en nuestro país?

-En Uruguay hay un poco más de un millón de hectáreas plantadas, principalmente en los suelos de prioridad forestal. En nuestro país hay 4,3 millones de hectáreas de suelos de prioridad forestal, lo que significa que de esos suelos hay menos del 25% plantados. Hay alrededor de otro millón de hectáreas de bosques nativos, los cuales se conservan y están protegidos por las autoridades. Son fundamentales para la calidad del agua y el medio ambiente. La forestación en Uruguay viene creciendo desde hace 30 años. El rubro trabaja con empresas certificadas por FSC, lo que hace que la parte legal, ambiental, social y económica esté bien cuidada y con una sostenibilidad impresionante. Todos los bosques están plantados por empresas extranjeras con esta certificación, sumado a varias empresas nacionales. En el sector se cumple con la ley y mucho más. La mano de obra es 100% regulada, con casas en los campos para habitar de mucha calidad, teniendo en cuenta el número de personas que allí trabajan. Las condiciones laborales son muy importantes, y siempre se trata de ayudar a los pueblos cercanos contratando gente de la zona. Se busca afectar lo menos posible los centros poblados con ruido, polvo y demás. Se tiene en cuenta el tránsito rural, para afectar a la zona lo menos posible. Hay un cuidado ambiental y de personal muy importante. El problema a veces pasa por la informalidad de algunos leñadores, pero a nivel profesional y de las empresas se trabaja muy bien.

-Respecto de la percepción cultural del rubro, ¿cómo estamos situados hoy en día?

-Ha ido mejorando con el paso de los años, pero falta tener más conocimiento del rubro. Es un sector más nuevo que los demás, y se está educando a la gente para que sepa que no afecta ni al medio ambiente ni a la población. Es una opción más de producción. En cuanto a la forestación en sí misma, se realiza en suelos donde no se puede producir nada más, por lo que genera una simbiosis muy buena con la ganadería. Los productores que antes tenían solo ganadería, hoy le arriendan los campos a alguna empresa que se dedique a la forestación y se paga muy bien. Es una pata más de la producción nacional, que permite poner los huevos en distintas canastas. Si plantas un monte propio, podes esperar y cosecharlo cuando precises, o de la otra forma recibir dinero por el arrendamiento. Hace una simbiosis muy buena con varios productos de largo plazo que están menos desarrollados, como la miel, aceites u otros.

-¿Qué ha pasado este año con el precio de la celulosa?

-Con la pandemia hubo cierre de oficinas, colegios y demás, que generaron que se parara la economía en el mundo. Hay menos demanda por esos productos, entonces hay un stock de celulosa que no se vende. La pandemia afectó la demanda de celulosa. De esta forma los precios bajan. Esto tendería a recuperarse en unos años, pero nunca tuvimos un parate tan grande como este. En 2008 hubo una crisis grande, pero no tuvo el impacto que está teniendo esta situación.

-¿Cómo visualiza el mercado internacional de la madera hacia adelante?

-A mediano plazo la economía debería normalizarse. Todo está quieto, y hasta que no se regularice esto la demanda se va a sentir afectada. Esto puede generar una reconversión dentro del rubro, pero es difícil cambiar la situación actual. Esperamos que a mediano plazo este contexto se normalice.

-¿Qué opinión le merece el Ministerio de Medio Ambiente?

-La DINAMA está funcionando muy bien en la parte forestal. Si plantas más de 100 hectáreas, debes hacer un informe que tiene que ser autorizado. La DINAMA y la Dirección General Forestal han estado arriba de los temas ambientales. Pienso que en la sostenibilidad se está trabajando muy bien. Donde hay más por mejorar es en la percepción cultural. La forestación está muy regulada y tiene un cuidado ambiental impresionante.

-En base al proyecto de UPM 2, ¿piensa que han habido cambios en la mirada hacia el rubro?

-Fue muy mediático el tema. El foco se fue demasiado a lo político y económico, que no tiene nada que ver con la forestación en sí misma. Exceptuando esta situación, habría que ver estos proyectos desde lo productivo en sí mismo.

-¿Cómo analiza la competitividad actual de nuestro país?

-Tiene que mejorar mucho. Los costos son altísimos. En mano de obra, si nos comparamos con el resto del mundo, estamos muy lejos. Se han ido millones de toneladas de madera de pino para hacer tablas en China o generarle valor allá. Agregar valor en Uruguay es muy caro. Hay empresas que lo hacen, pero es muy caro. Se ha estado trabajando desde el Ministerio de Vivienda en darle mayor importancia a la construcción de casas en nuestro país con la madera que se genera. Es una forma de incentivar la economía nacional.

-La sinergia con la ganadería, ¿es una oportunidad para el sector forestal hacia el futuro?

-Hay un 25% del suelo de prioridad forestal que está plantado. En esos lugares no da para hacer agricultura y la ganadería es muy limitada. En este contexto, si integras ganadería con forestación te estás diversificando de una manera interesante. Existen beneficios de sombra y abrigo para los animales que no son menores. Esa simbiosis a los productores les da miedo, por la incertidumbre de cómo quedará el campo luego de la forestación. Este sector permite laborear una vez cada 10 o 20 años, dependiendo lo que hagas. Se pone herbicida una vez y no se toca la tierra. Además, los árboles permiten que la lluvia no degrade el suelo y se infiltre mejor.

-Respecto de las exportaciones, ¿cómo se viene trabajando y cuáles son los principales mercados para Uruguay?

-En madera para celulosa, principalmente los chips, el principal mercado es Portugal. En otro tipo de maderas, China es un mercado muy fuerte. Estados Unidos también forma parte importante de los destinos para las exportaciones de Uruguay en el rubro. Hoy la forestación en Uruguay forma parte del 3% del PBI.

-¿Cuáles son los principales desafíos de la forestación en nuestro país?

-Principalmente bajar los costos, sobre todo en lo que tiene que ver con mano de obra y transporte. El combustible en Uruguay es muy caro. La estructura del país está bastante limitada por eso mismo, porque por ejemplo traer madera del interior sale mucho. Se puede procesar allá, pero los costos de manufactura también son altos. La principal limitante de nuestro país pasa por este lado. Respecto del cambio en la percepción cultural de la forestación, es importante hacia adelante para que los productores se animen a plantar árboles y diversificarse. Tiene beneficios ambientales interesantes.