Columnista invitado

Una muy mala señal al mercado

La preocupación del gobierno es la inflación, pero se pone énfasis en el productor y no, por ejemplo, sobre el 28% de impuestos que paga la carne.

Fernando Bertello, periodista de diario La Nación de Argentina (GDA)

Por Fernando Bertello, Columnista invitado. Periodista de diario La Nación de Argentina (GDA)

La decisión del gobierno argentino de suspender las exportaciones de carne por un mes, causó un fuerte rechazo, no sólo del sector de los productores, sino también en las cámaras Frigoríficas. Los mismos frigoríficos exportadores que el lunes pasado fueron avisados, en una reunión con Alberto Fernández, de esta medida, también salieron a rechazarla. Al igual que los empresarios de otros rubros, de los feedlot, de las Asociaciones de los criadores, de otras industrias. Incluso una de las Cámaras más importantes a nivel empresarial, la Asociación Empresaria Argentina, también expresó su preocupación en un momento que el país necesita que ingresen divisas. Este tema se llegó a abordar hasta en el seno de una reunión de la UIA, Unión Industrial Argentina.

Como primer punto, fue una medida que causó fuerte rechazo por toda la historia previa que tuvo Argentina en materia del cierre de exportaciones.

Está muy fresco el recuerdo del 2006 y lo que vino después, con una política de intervención sobre el mercado, que provocó que Argentina pasara de unas 700 mil toneladas exportadas en 2005, a terminar en 2015, cuando termina el segundo mandato de Cristina Kirchner , con menos de 200 mil toneladas. Se estima que hubo una pérdida, aproximada, de unos 1.500 millones de dólares por año en ese momento, y de oportunidades de negocios de la Argentina por aquellas restricciones.

La cadena cárnica ha estimado en su momento en más de 100 las plantas que tuvieron que cerrar y se perdieron miles de empleo con la anterior intervención durante el kirchnerismo.

Todo eso está muy fresco.

Y por eso, este rechazo tan amplio que incluye a toda la cadena y que la excedió incluso.

Nadie desconoce la preocupación del gobierno por la inflación. Pero el punto es que se pone mucho énfasis en el productor y no en el resto de las cosas que van hacia arriba. Por ejemplo, sobre el precio final que paga el consumidor en el caso de la carne, hay un 28% que son impuestos y el gobierno por ese lado podría aliviar la carga y no lo hace. Por lo cual el mismo gobierno es reticente a avanzar en una solución. Es lo que se dice desde el sector: podría dar un gesto el mismo gobierno bajando impuestos e inmediatamente tendría que ocurrir lo mismo con el precio.

También se remarca que este es un país, donde vienen subiendo otros costos y el gobierno nada hace. Se focaliza en esto, y no en otros problemas como la emisión monetaria, la brecha cambiaria, entre otras cosas.

Otro punto en esta historia es que el Gobierno viene diciendo que quiere evitar la subfacturación en las ventas al exterior. Que han detectado operadores, y hubo suspensiones, que están en ese tipo de maniobras. Desde el sector dicen que el mismo gobierno tiene las herramientas para controlar esas cosas y no necesita ir hacia una medida tan amplia y afectar a todo el sector para ir a buscar una consecuencia en particular. Es decir, que el gobierno mismo podría actuar sobre eso, sin necesidad de hacer un cierre masivo.

Hay que aclarar que quedó al margen todo el tema de las cuotas, la Hilton, la 481 y también la cuota Estados Unidos, que están exentas de esta restricción y se podrá seguir exportando a esos destinos.

En medio del cierre de exportaciones, la planta de Casilda de la firma Rafaela Alimentos anunció la paralización de su faena hasta fin de mes. Se frena la producción por la incertidumbre. Otros bajan su ritmo de faenas, sobre todos los que están más focalizados en las ventas al exterior.

Todo esto ha generado un clima de mucho temor, porque a la Argentina le costó recuperar esos mercados que había perdido y ya están diciendo que si esto se prolonga va a ser más difícil todavía un regreso. Por más que el gobierno afirma que, si está controlado el tema de subfacturación, si hay una baja en los precios, la medida se podría a levantar antes.

Pero el sector está muy duro con el paro agropecuario que comenzó el jueves e irá hasta el próximo viernes. E incluso ya se habla la posibilidad, y hay consenso, para que se cese la comercialización de granos también.

El productor argentino está viendo las buenas perspectivas que había para el negocio con más inversiones, de apuesta para recuperar el stock, está en riesgo nuevamente. Se perdió más de 10 millones de cabezas, que aún no se pudo recuperar, van poco más de 5,5 millones. Por lo cual consideran que otro cierre sería una señal que iría en el sentido que se siga perdiendo stock.

Respecto a otros temores, el gobierno está evaluando incluso limitar la operativa del Mercado de Liniers. No quiere que se compre en Liniers para exportación. Por ejemplo la vaca que va a China se compra en parte en ese mercado. Y al gobierno le importa el termómetro, porque Liniers no es más del 10% de la faena, pero marca los precios. Está viendo si se impulsa un mecanismo de auto regulación para que los exportadores no compren en Liniers y lo hagan directo. Como una forma de lograr que los precios no tengan tanta presión.

Para Argentina es una muestra que otra vez, en vez de estar tratando de aprovechar las oportunidades, como lo hacen Uruguay, Paraguay o Brasil, de querer ser competitiva y abastecer a un mundo que claramente necesita más carne, lo único que está haciendo es mandar una muy mala señal a esos mismos países compradores.