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Se vuelve a disparar el precio de la carne suina

Chacineros uruguayos son rehenes de Brasil y de una suba de entre US$ 400 y US$ 500 por tonelada, debido a la peste porcina africana

EFE/Craig Lassig criadero de chanchos, carne porcina

Pablo Antúnez

La tonelada de carne de cerdo producida y exportada por Brasil subió entre US$ 400 y US$ 500 y las chacinerías uruguayas vuelven a complicarse.

El 95% de la carne de cerdo y toda la gordura que se destina a los fiambres y chacinados -así como al consumo interno-, es importada de Brasil. El vecino país es el cuarto productor mundial de cerdos y el principal exportador, posición que mantiene desde 2007. En 2019 exportó 750.000 toneladas por 1.597 millones de reales, según los datos de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA).

La pandemia de Covid-19 y la fiebre porcina africana que primero destrozó la producción en China, donde el gobierno mató cerdos sanos y guardó su carne para evitar desabastecimiento y más pérdidas, así como la presencia de la enfermedad en Alemania -otro fuerte productor mundial-, cambiaron el mercado mundial del cerdo.

Alemania y España, producen el 40% de las toneladas de carne de cerdo exportadas por la Unión Europea. Solo Alemania produce 5 millones de toneladas anuales, cuando toda la Europa produce 20 millones de toneladas. Uruguay no tiene una producción de cerdos de alta calidad consolidada y depende siempre de la importación.

“Brasil tiene hoy una cuota limitada de carne de cerdo para exportar, porque necesita garantizar a su población la seguridad alimentaria ante la pandemia de Covid-19. Está limitando la salida de carne y eso, sumado a una demanda creciente, hace subir los precios”, analizó Enrique GoldWasser, director de Frigorífico Centenario en diálogo con El País.

Si bien hay disponibilidad de materia prima, al menos para los volúmenes que consume Uruguay, el problema es “la disparada de los precios”, admite el industrial. Tampoco esa suba afecta a todas las industrias por igual, algunas pueden paliar el incremento si tenían algo de carne comprada en lo previo.

“La tonelada de pulpa de bondiola o perniles que valía antes US$ 2.400 pasó a US$ 2.900”, recordó Goldwasser y las chacinerías están obligadas a comprar, en muchos casos, para comenzar a prepararse para el incremento de la demanda que comienza este mes y sube más para las fiestas sobre fin de año.

Mercado. Además del sector del chacinado, también los precios del cerco en el abasto siguen la tendencia alcista y comienzan a hacer bajar el consumo.

Goldwasser considera que “se pondrá más feo y seguirá subiendo” el precio del cerdo. Es por eso que, las industrias locales deberán ajustar sus listados de precios de chacinados y fiambre a lo largo de este mes. “Lo único que viene aguantando la suba es el valor del dólar que se viene manteniendo, pero deberá subir el precio de los productos en el mercado interno, a más tardar, en noviembre”, adelantó el industrial. Estimó que “si el precio del dólar se sigue manteniendo, el ajuste de los listados no será tan importante”.

En el abasto, los precios de las pulpas de cerdo ya habían comenzado a subir desde la semana pasada. “En los cortes de cerdo se sentirá más el aumento de precios”, admitió el director de frigorífico Centenario.

En lo referente a fiambres y chacinados, el empresario afirmó que las ventas “cayeron entre 6% y 8% desde que estalló la pandemia de Covid-19 hasta ahora. La baja se debió -fundamentalmente- al cierre del circuito de restaurantes y parrilladas”. A eso se sumó la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores.

Dólar. La industria chacinera, en cierta medida, también está siendo beneficiada por el precio del dólar que se mantiene. “Ayuda a mantener estabilizados los salarios, porque en este sector la mano de obra es muy importante, pues muchos productos demandan una producción artesanal”, admitió Goldwasser.

Si el precio de los combustibles y de la energía se estabilizan, los costos no serían un problema tan grave para las empresas del sector.

Un valor de dólar estable también ayuda a las chacinerías al momento de comprar insumos básicos para la elaboración, como es el caso de las tripas.

“Prácticamente no se utiliza tripa bovina, se importan tripas de cerdo, porque son más finas” y a su vez, la industria casi no usa condimentos naturales, porque pueden venir contaminados. “Hoy se usan oleoresinas concentradas, que son estériles y esas materias primas vienen de la India”, destacó el director de frigorífico Centenario. Bolsas de vacío y otros insumos, también son importados y se pagan en dólares.

Los chacineros mantienen la preocupación ante la posibilidad que se le otorgue permiso a los carniceros para la elaboración de chorizos. “Nos preocupa la sanidad, la inocuidad de esos productos y el origen de la carne”, afirmó Goldwasser.

Nota a Enrique Goldwasser, presidente de Frigorífico Centenario, en sus oficinas de Montevideo, ND 20190808, foto Marcelo Bonjour – Archivo El Pais

La visión de este sector de la industria es que si se registra algún problema de inocuidad se dañará la imagen del producto y el consumo en general se verá afectado, por consiguiente, el daño será para todos. “Nos preocupa mucho el origen de la carne que se pueda destinar a la elaboración de chorizos en el interior, donde los casos de abigeato y faena clandestina son frecuentes”, afirmó el titular de frigorífico Centenario. Ya habían hecho gestiones ante el Parlamento buscando sensibilizar al sector político.

La ventaja de vender en Asia y los valores altos. La suinocultura brasileña está de fiesta. El cuarto productor y exportador mundial de carne de cerdo no para de vender.

Según un relevamiento de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), las exportaciones de todos los productos frescos, totalizaron 98,5 mil toneladas el pasado mes de agosto. Los embarques del sector superan en 89,2% el volumen registrado el mismo mes de 2019.

La facturación también es positiva. Llegó a US$ 209,2 millones, cifra que supera en 90,7% el saldo obtenido en agosto de 2019, cuando se había facturado US$ 109,7 millones.

Tomando las ventas de carne de cerdo brasileño entre enero y agosto de 2020, se embarcaron 678,3 mil toneladas, mostrando un crecimiento en volumen de 44,37% (en las mismas fechas de la comparación anterior.

Asia es el gran mercado. China importó 50.7 mil toneladas en agosto, con un crecimiento en la demanda de 168% respecto a agosto de 2019. A su vez, Hong Kong, compró 48% más y se llevó 14.000 toneladas de carne suína. En el comparativo mensual, Vietnam quedó colocado como el tercer mercado en importancia para la carne suína brasileña. Compró 9,5 mil toneladas en agosto, cuando un año antes había comprado menos de 800 toneladas. Singapur también subió sus compras 166% e importó 4,4 mil toneladas.

A nivel de Sudamérica, las ventas de cerdo brasileño a Chile son el gran destaque, según la ABPA.

“El crecimiento en las exportaciones es compensado con una elevada previsión de producción interna, manteniendo los stock estables para abastecer el mercado interno”, afirmó Ricardo Santín, director de la ABPA. El ejecutivo consideró que “las perspectivas positivas para el sector del cerdo brasileño se mantendrán en los próximos meses.