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Campos: En la región bajas, pero con distintas proyecciones

Mientras en Argentina están “hastiados” de los cambios de reglas, Paraguay “ofrece potencial de desarrollo”.

 

A diferencia de Uruguay, el negocio de los campos en Argentina y Paraguay muestran otra realidad: más oferta que demanda y precios en baja; pero las respuestas son distintas en cada socio del Mercosur.

En Argentina, “el mercado vive un momento de mucha incertidumbre”, en especial por “el tipo de cambio controlado que tiene el Gobierno y el cepo de moneda extranjera que no permite comprar más de US$ 200 por mes, lo que genera una distorsión entre los valores de los campos y la rentabilidad en dólares reales que tiene el productor o el inversor”, dijo a Rurales El País Luciano Colombo.

El director de Colombo y Colombo S.A. afirmó que “hay una brecha cambiaria del cien por cien, prácticamente; y cuando se mide en dólar billete verde las rentabilidades han caído a la mitad”, por lo cual “no hay mucha gente dispuesta a invertir en el país con este contexto”.

En el caso de Paraguay, Rodrigo Artagaveytia, director de Everdem, explicó a Rurales El País que el mercado de tierras se encuentra “disminuido”, con una corrección bajista de precios que “es lenta pero firme”, estimada en un 20%, desde los valores máximos alcanzados en 2012, cuando las materias primas lograron cotizaciones históricas.

De todos modos, Artagaveytia señaló que Paraguay “está muy bien posicionado” para recibir nuevas inversiones: “Es políticamente estable, cuenta con una moneda con 80 años de antigüedad sin devaluación, está en franco crecimiento, ofrece potencial en todos los rubros y siempre ha sido amigable para la inversión extranjera”.

Con el ajuste de precios, el empresario comentó que en el mercado se empieza a encontrar la oferta y la demanda, pero al momento “hay mucha oferta de tierra y pocas operaciones cerradas”.

Detalló que los campos formados en el Chaco, que antes valían US$ 1.200 por hectárea, hoy cotizan US$ 950 a US$ 1.000 por hectárea. Mientras que los campos vírgenes han variado de US$ 500 a US$ 400, aproximadamente.

Artageveytia dijo que la producción ganadera en Paraguay tiene un potencial de crecimiento de 8 millones de cabezas sólo en el Chaco, el arroz para multiplicarse por 10 veces y la forestación por 15 veces. “Falta la inversión extranjera porque el capital del país no es suficiente para desarrollar lo que hay que desarrollar”, indicó.

En ese sentido, comentó que las consultas regionales y no regionales por tierras son continuas, y aseguró que la oleada de uruguayos a Paraguay es “permanente pero no importante”. A lo que agregó: “El mercado se va a reactivar, lo que sucedió es un freno lógico después de muchos años de crecimiento constante: era necesario un ajuste y que todo se acomode para arrancar de nuevo”.

En cuanto a las referencias en Argentina, Colombo señaló que un campo de cría en la Cuenca del Salado cotiza US$ 3.000 por hectárea, un campo agrícola top, si son fracciones chicas, unos US$ 25.000, campos mixtos de buena agricultura y rindes razonables entre US$ 8.000 a US$ 12.000 por hectárea y campos mixtos con aptitud ganadera, pero que permite hacer agricultura, entre US$ 4.000 a US$ 5.000.

El Director de Colombo y Colombo aseguró que “el ochenta por ciento de la ventas de campos en Argentina se realizan porque el productor está hastiado de los cambios de reglas”, de todos modos aseguró que “nadie venderá una propiedad al 50% de su precio en dólares”, y posicionó la baja en el entorno al 15 al 20% de los precios usuales.

Colombo reiteró que “no hay voluntad de los productores argentinos de invertir en el país”, sino que buscan oportunidades en otros países y “Uruguay es una buena opción por cercanía e idiosincrásica”, además ofrece “seguridad jurídica, que busca el productor y Argentina no la brinda”.

Finalmente, Artagaveytia afirmó que “Paraguay ofrece potencial de desarrollo por encima de todos los vecinos de la región”. En ese sentido dijo que “Uruguay es conocido por sus reglas de juego claras, su desarrollo y su atracción para la inversión, pero con pocas opciones para descubrir y con una competitividad más peleada. Argentina está complicada, devaluada y en general muy deteriorada desde muchos puntos de vista”.

Por tanto resumió: “A Uruguay van las inversiones conservadoras, en Argentina las kamikaze y la opción que queda es Paraguay, un país con potencialidades y buenos márgenes”.