Agricultura

Francisco Pizzorno: “Uruguay tiene excelentes vinos, deberíamos venderlos mejor”

Francisco Pizzorno, gerente comercial en Pizzorno Family Estates, dijo que ve “una gran impronta de gente joven poniendo pienso y complementando la cadena” y manifestó que “hoy tenemos en la mesa cosechas de la vendimia 2020, que fue extraordinaria y sin precedentes”. A su vez, expresó que “Uruguay hoy está haciendo vinos para el mundo y no solo para los uruguayos” y aseguró que “hoy se valora más producir menos uvas pero hacer un mejor vino y que el consumidor lo aprecie”. Dijo que la pandemia “fue un gran despertar” en muchos sentidos para las bodegas uruguayas.

Hernán T. Zorrilla

-¿Cómo analiza la situación actual de la producción de vinos en Uruguay?

-Es un sector que está sufriendo cambios generacionales e industriales importantes, y estoy contento de empezar a ver proyectos nuevos con gente joven. Hace unos 10 años vivimos una crisis importante donde cerraron muchas bodegas, pero hoy parece que vamos encontrando un balance. Veo una gran impronta de gente joven poniendo pienso y complementando la cadena. Uruguay tiene un buen sector industrial pero falta el eslabón comercial: me refiero a nombres, sitios web, Instagram, canales de venta, potenciar el enoturismo, etc. Soy optimista. También INAVI se está renovando. A veces la industria necesita de esos mojones, que por más que pueden ser materiales son simbólicos.

-¿Cómo observa la calidad y el posicionamiento de los vinos uruguayos hoy?

-Estamos bien, pero nos falta marketing y ahí influyen temas generacionales. Las generaciones anteriores por ahí se conformaban con hacer vinos de calidad, pero no ponían tanta energía en pensar cómo posicionarlo o venderlo. Si no tenés producto no podés salir al mundo, pero hoy tenemos un buen producto y no nos tiene que dar vergüenza presentarnos a los mercados. Argentina y Chile han explotan muy bien este aspecto. Uruguay hoy está haciendo vinos para el mundo y no solo para los uruguayos. Estamos entendiendo eso y es positivo.

-¿Cómo se comportaron las últimas vendimias?

-En los vinos se da mucho eso de que una cosecha no se vuelca al mercado inmediatamente. Hoy tenemos en la mesa cosechas de la vendimia 2020, que fue extraordinaria y sin precedentes. En esa vendimia llovió poco, y eso ayudó en los aspectos sanitarios. El agua en la uva trae problemas de humedad, y cuando tenemos mucha cantidad de racimos por planta y no se hace raleo la humedad crece y genera problemas. La clave a veces está en estar dispuesto a reducir kilos por hectárea. Esto funciona como garantía por si llueve mucho. Antes la producción era hacer muchos kilos por hectárea para elaborar vinos de calidad media o baja y poder venderlos a bajo precio. Ese era el negocio. Hoy se valora más producir menos uvas pero hacer un mejor vino que el consumidor lo aprecie.

-¿Cuáles fueron los impactos de la pandemia en el consumo de vinos?

-Podríamos decir que para nosotros fue bueno. Fue un gran despertar en muchos sentidos. Muchas empresas como la nuestra estaban abocadas a la exportación, el turismo y los restaurantes. No estábamos en grandes superficies de comercialización. En marzo de 2020 las fronteras y los restaurantes cerraron y las exportaciones se enlentecieron. El mundo se asustó, aunque es importante recalcar que luego las exportaciones volvieron a salir porque el mundo siguió consumiendo vinos. Esto permitió crecer en las ventas en el mercado doméstico y lograr un posicionamiento. Los grandes supermercados se han ganado mis respetos: hoy tienen todo. En el futuro vamos a tener buenos restaurantes dentro de los supermercados. De esa forma, hoy hay lindas tiendas de vino en ellos, y no podíamos quedar afuera de eso en esta coyuntura. Logramos ingresar y encontrar un lugar en un mercado saturado.

-¿Qué pasó con el enoturismo?

-2019 fue un año muy bueno para recibir visitantes. El 94% de los turistas que recibíamos en la bodega eran extranjeros, y un 86% brasileros. Brasil es el principal consumidor de vinos Pizzorno. Un 40% de nuestras exportaciones van para allí. A su vez, muchos de los restaurantes de Montevideo que consumen nuestros vinos reciben turistas de ese país. Con esta situación de fronteras cerradas, tuvimos que centrarnos en las grandes superficies del mercado interno y en las exportaciones que pudiéramos realizar. Si Dios quiere el año que viene seguiremos trabajando bien el mercado doméstico y retomando todo lo que nos falta. A nuestro equipo tratamos de transmitir que no es que hagamos las cosas mal, sino que la situación es esta. Es exógeno. Debemos mantener la unidad de negocios de turismo para cuando esto retome.

-¿Qué opinión les merece la regulación de alcohol cero en conductores?

-El cero es polémico y es complicado hablar de eso. La copa de vino como alimento en muchos países está institucionalizada y pienso que consumida responsablemente no afectaría los reflejos para la conducción. Yo lo veo más que nada en la decisión de la gente de tomar o no una copa de vino en términos generales. No podemos permitir que el uruguayo saque la copa de vino de su dieta. Como joven no me pongo en una opinión intransigente. La opinión pública influye mucho en estos temas. De todos modos, no puedo creer que por un lado empecemos a ver con buenos ojos fumar marihuana y por otro veamos con malos ojos tomar una copa de vino. Conceptualmente me da pena. Debemos trabajar como industria para combatir eso.

-¿Cuáles son los principales desafíos de la industria del vino en Uruguay hacia el futuro?

-Tenemos que entender el mercado. Los productores no pueden creer que para vender su obra de arte en el exterior haya que pagar. Al fin de cuentas es todo rentabilidad, es un negocio. Cuando los vinos salen de la bodega pasan a ser un objeto que vale en función de lo que el consumidor esté dispuesto a pagar. A veces eso frustra a los productores. Los jóvenes tenemos que aprender a lidiar con eso. A Uruguay le faltan enólogos que a su vez sean administrativos, que hablen inglés, que sepan de turismo, que sean vendedores, etc. A la industria le falta que se le incorpore gente que sepa de marketing. Uruguay tiene excelentes vinos pero deberíamos venderlos mejor. Antes simplemente se elaboraba vino para vender y se tomaba lo que había. Es una gran responsabilidad mostrar lo que hacemos con tanto amor, pero a su vez entender el comercio sin angustiarnos.