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Omar Lafluf, intendente de Río Negro, denunció la faltante de materia prima que están sufriendo las industrias lácteas del interior del país, sobre todo las de su departamento: Claldy y Alimentos Fray Bentos
Intentan frenar éxodo de productores hacia otras industrias lácteas.
Sin fecha para los quesos.
Desde el Inale se espera poder exportar el mes próximo.
La próxima semana concurrirá a Venezuela una misión comercial de empresarios uruguayos buscando concretar negocios en el marco del acuerdo de comercial entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Tabaré Vázquez. El acuerdo implica la venta de 265.000 toneladas de alimentos uruguayos por un monto de US$ 300 millones. Dentro del volumen acordado hay 120.000 toneladas de arroz, 44.000 de leche en polvo, 80.000 toneladas de soja, 9.000 de pollo y 12.000 toneladas de queso, según anunció el gobierno. En lácteos, las empresas Pili, Claldy y Calcar serán las que concretarán en el negocio con quesos y Conaprole hará el de leche en polvo, pero los precios aún deben ser negociados. Ayer el ministro Tabaré Aguerre explicó que “en virtud de que se puedan concretar rápidamente los acuerdos, tratamos de que sean respetados con mucha transparencia los antecedentes de comercialización”. De este modo, explicó por qué la empresa, que esta semana bajó a $ 4,30/$ 4,50 el precio del litro de leche para la segunda quincena de julio, fue excluida de esta venta. “ Indulacsa tiene el 0,2% de la participación del mercado de quesos con Venezuela el año pasado”, remarcó el ministro. “Se trata de lograr una concreción rápida y en eso, los antecedentes comerciales son muy importantes”.
La Industria Láctea Salteña S.A. (Indulacsa) anunció esta semana un precio de leche de $ 5,60 por litro para sus remitentes, a partir del mes julio, complicando la subsistencia de más tambos, en un momento crítico para la lechería uruguaya por la combinación de daños climáticos y caída de los precios internacionales de los lácteos. La empresa salteña pasó en febrero de este año a manos de la multinacional francesa Lactalis, que a través de Parmalat concretó la adquisición de todo el grupo mexicano “La Esmeralda”. Las gremiales lecheras pidieron al gobierno que ponga en marcha “lo antes posible”, asistencias financieras para que los tamberos puedan seguir produciendo, aunque denunciaron que lo están haciendo a pérdida. Hay muchos productores con números en rojo que no están pudiendo cubrir su canasta básica; en otros casos, se envían vacas al frigorífico porque las empresas se achican ante la crisis financiera y de precios. La situación generada por la nueva baja de precios de Indulacsa, genera otro problema inminente para el complejo lácteo, que se suma a la crisis generada por el cierre de Ecolat (del grupo peruano Gloria) y de la multinacional estadounidense Schreiber Foods. Tras la solución encontrada a nivel del Instituto Nacional de la Leche (Inale) para los remitentes de Schreiber Foods, es probable que aquellos productores que no quieren bajar la cortina, esperen también que sus producciones sean captadas por otras empresas del sector para no perder más dinero. El gran problema es que la industria láctea también enfrenta el problema de tener que vender sus producciones a menores valores, en el marco de un mercado internacional con una demanda bastante deprimida. La baja de precios impulsada por Indulacsa para julio, puede terminar con un fuerte achicamiento del rodeo lechero y cientos de vacas a frigorífico, porque los tambos tendrán que achicarse ante la crisis. Esta semana, prácticamente quedó colocada la totalidad de la leche que eran remitida a Schreiber Foods. Parte de los 240.000 litros de leche que captaba la planta ubicada en San José fueron absorbidos por Claldy, por pequeñas de pequeño porte y queseros artesanales, al tiempo que los restantes alrededor de 140.000 litros fueron absorbidos por Conaprole y seguramente serán transformados en leche en polvo; el gobierno instrumentará la forma de pagar esa leche.
Se lograron “redireccionar” a Conaprole los 130.000 litros de leche producida por parte de los remitentes a la multinacional estadounidense Schreiber Foods que anunció su retiro de Uruguay, pero confirmó que pagará todas sus obligaciones financieras. La empresa seguirá captando leche hasta fin de mes. En el marco de una reunión con remitentes, el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, políticos y gremialistas del sector, celebrada ayer en el Club Rafael Perazza (San José), también se confirmó la puesta en marcha del Fondo de Financiamiento de la Actividad Lechera (FFAL), pero con algunas variantes respecto al implementado en 2010. Sería por unos US$ 80 millones, con la aplicación de instrumentos en forma escalonada, como ser ayudas financieras a descontar el fideicomiso; los tambos tienen que seguir produciendo y los números están en rojo. De los alrededor de 240.000 litros que se remitían a Schreiber Foods, unos 80.000 litros procedentes de productores de Florida fueron absorbidos por Claldy, otros entre 30.000 y 40.000 litros se enviaron a plantas chicas y queseros, por lo que quedaban unos 130.000 litros por colocar, que ahora irán a Conaprole. “Conaprole no elaborará esa leche a façón, seguramente sea leche en polvo que habrá que esperar a que se venda, por lo que se buscará alguna alternativa para ir generando el pago”, dijo el presidente de Inale, Ricardo de Izaguirre a El País.