Ganadería

Gira de los criadores de Ideal mostró el buen momento de la raza en el país

En una jornada muy emotiva, en la cual se reconoció al Ing. Agr. Oscar Zabaleta por su constante apoyo al sector agropecuario y especialmente la raza Ideal, la Sociedad de Criadores de la raza finalizó en “Rincón de Francia” la gira anual de productores.

 

Pablo Blanc.

Especial para Rurales EL PAIS.

La actividad comenzó el viernes con la visita al establecimiento “El Ancla” de Marianela Merello, a 18 kilómetros de Guichón, departamento de Paysandú, y finalizó ese día en Termas de Almirón, donde se realizaron dos presentaciones a cargo del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), mostrándose con números la importancia de la raza en el negocio ovino, tanto por su lana como por la carne, ya que es considerada por sus criadores como el doble propósito fino del Uruguay.

El sábado, en horas de la mañana, tras una presentación del establecimiento por parte Oscar Zabaleta y sus hijos Joaquín e Ignacio Zabaleta, se observó el plantel de vientres y carneros, observándose el trabajo realizado.

Actualmente se explotan 1.913 hectáreas sobre las márgenes del arroyo Don Esteban, tratándose de suelos de buen potencial agrícola, con un Indice Coneat promedio de 170. “Rinc{on de Francia” es una empresa familiar en donde se emplean más de 20 personas. Se explotan diversos rubros, tales como la invernada de novillos, el tambo, la tradicional cabaña de Hereford y Polled Hereford,la agricultura y la cabala de ovinos de la raza Ideal. Además se ha incursionado en forestación en algunas hectáreas con aptitud para tal fin.

La invernada de novillos se realiza mayormente sobre praderas artificiales y verdeos. Se compran terneros y se realiza la cría y engorde, buscando carcasas pesadas de más de 250 kilos, en novillos de 2 a 3 años.

A su vez, se hace ciclo completo con terminación en parte a corral, de los novillos Holando que salen del tambo. La comercialización se realiza buscando convenios directos con los frigoríficos o a través de grupos de productores, procurando mejorar los precios y disminuir los costos de intermediación.

La agricultura se realiza con maquinaria propia y en siembra directa, procurando mantener la sustentabilidad del suelo y del sistema a través de una adecuada rotación de potreros. Se produce gran parte de las reservas para el tambo y el corral de engorde de novillos, así como también los verdeos de invierno.

La rotación del área agrícola ganadera se basa en 2 años agrícolas y luego se procede a la implentación de praderas por 3 o 4 años. Los cultivos varían entre sorgo, maíz y soja en verano, y trigo, cebada, colza o avena en invierno.

La producción lechera es sin dudas el rubro más dinámico e intensivo dentro de la empresa. Actualmente se encuentra estabilizado en unas 260 a 280 vacas en ordeñe, con alimentación de base pastoril y la suplementación correspondiente en base a granos y subproductos, los cuales mayormente se buscan producir en el propio establecimiento. La leche se ha remitido siempre a la industria local Claldy.

Ideal

Cabaña “El Renuevo” del ingeniero Zabaleta, cuenta actualmente con un reducido número de ejemplares. “Ojalá este momento me hubiera encontrado con más ovejas”, explicó Zabaleta al inicio de la jornada, ya que el establecimiento debió reducir fuertemente su majada debido principalmente al tema abigeato y depredadores, al tiempo que también influyó el crecimiento de otros rubros en los últimos años.

Zabaleta decidió reducir su majada y ha quedado con un plantel de 120 ovejas encarneradas en 2019, con una finura del lote de 2018 de 23,7 micras en los animales adultos y 21,7 micras en los borregos, con un rendimiento promedio de 83,1%.

Entre los últimos padres usados por la cabaña, se encuentra Anita MT Alma, carnero comprado a cabaña Anita, que fuera Tercer Mejor Macho en el Prado 2012, de origen australiano que dejó una gran descendencia.

También Renuevo 1988, carnero de gran conformación y vellón, hijo de padre de conexión Prueba de Progenie.

Reconfortante

Para el presidente de la raza, Antonio Arrospide, “ha sido muy reconfortante volver a realizar la gira de la raza, el año pasado no la realizamos y realmente en lo particular la extrañe muchísimo”.

El criador destacó la importancia de ver a la familia y principalmente “a la mujer en torno a la raza, donde a pesar de las precipitaciones que se registraron durante la primera visita se podía ver varias productoras revisando animales”.

Un aspecto que no pasó por alto en la gira, fue la ausencia de los datos de EPD en la raza. Arrospide dijo que “son necesarios, en algún momento nos tendremos que sentar y volver a discutir el tema nuevamente”, sin embargo aclaró que no es una decisión únicamente del presidente es “algo que tenemos que discutir entre todos los criadores, tendremos que reunirnos y tratar de convencer algunos que aún no lo están”.

El presidente de la gremial de criadores resaltó la historia de “Rincón de Francia” en la raza, así como también remarcó la figura del ingeniero Zabaleta, quien recibió un reconocimiento de la raza así como también de otras instituciones como INIA y SUL y empresas allegadas a la cabaña. Arrospide destacó la pasión y el compromiso del productor con la raza, así como también con otras instituciones.

Galería de imágenes de la gira. Fotos: Pablo Blanc.

 

………………………………………………………………………..

 

EL ANCLA.

Bajo una permanente lluvia y alta humedad, Marianela Merello exhibió a más de medio centenar de criadores y técnicos de diferentes zonas del país, el Ideal que cría desde hace muchos años en el establecimiento “El Ancla”, durante la primera jornada de la gira anual de la Sociedad de Criadores de Ideal.

A unos 18 kilómetros de Guichón, sobre ruta 4 en el departamento de Paysandú, Merello se dedica en su estancia a la cría ovina y bovina de la raza Hereford. Trabaja sobre 1.000 hectáreas, de las cuales 16 son de verdeo implantado, por lo que el 95% es sobre campo natural.
“Es una distinción que siendo criadora me elijan para la gira”, manifestó en el diálogo con EL TELEGRAFO. Más allá de la inestabilidad que se verificó durante todo el viernes, “mostramos todo lo que hacemos”, dijo, y “exhibimos nuestro plantel conformado por ovejas, borregas y carneros que adquirimos en diferentes cabañas, aunque siempre seguimos una línea”.

También mostró en los bretes “la majada general, donde trabajan los carneros que surgen de ese plantel. Todos los carneros estaban con su finura”, manifestó la propietaria del establecimiento fundado en 1857 por el tatarabuelo de Marianela, en la que ella es la quinta generación al frente de la estancia.

“Buscamos una lana de buena finura y un animal que tenga muy buen tamaño al ser una majada comercial”, explicó. Y aclaró que “debemos tener en cuenta que tanto la carne como la lana, están hoy en valores interesantes”.

“Actualmente tenemos en la majada general una finura de 22,6 micras, con muy buen rendimiento al lavado (aproximadamente 80%), lo que valoriza muy bien a la lana”, puntualizó Merello. A eso se suma un Ideal de “muy buen tamaño, que es lo que básicamente buscamos cuando compramos carneros para nuestro plantel. Mantener la finura y procurar siempre buen tamaño”, subrayó.

En cuanto a la composición del ingreso bruto, un trabajo presentado por el ingeniero agrónomo Rómulo Cesar del Plan Agropecuario, establece que en vacunos, respecto a carne y otros, es de U$S 84 por hectárea (43%). En ovinos, respecto a carne y otros es de U$S 66 por ha. Y en lana de U$S 45 por ha. Siendo el total en ingresos de ovinos de U$S 111 (57%).

Mantener cuidados.

Entiende que es importante “mantener el método de hacer las cosas cada año en la misma forma; manteniendo las fechas, los cuidados sanitarios, ayuda mucho”, sostiene. “Mantener la finura cuesta, pero se debe ser cuidadoso, eligiendo bien al momento de buscar los padres para el plantel y de esa forma lo podemos lograr”.

“No soy de las que cree que el ovino da un gran trabajo, o que hay que estar todos los días arriba de la majada”, sostiene sobre el tiempo que se le debe dedicar a la oveja. “Cuando se tiene una majada en buen estado sanitario, hay momentos en donde se puede dificultar por los problemas de bichera en el verano, pero manteniendo los campos limpios, haciendo rotaciones para los problemas parasitarios, no es necesario dosificar en forma tan seguida”.

Cuidado del campo.

“Lo que hacemos a los efectos del cuidado del campo natural, que es la base de nuestro trabajo, es contar con una carga debidamente ajustada, de forma de no lastimar las pasturas, permitiendo que todas las pasturas florezcan y semillen, y se mantenga el tapiz siempre entero”, explicó la productora.

En “El Ancla” trabaja con una carga de 0,70 a 0,75 Unidades Ganaderas (UG) por hectárea, “aunque en algún momento puede haber un poco más, con primaveras u otoño como los que hemos tenido, que redunda en inviernos y veranos de mucha pastura, que nos lleva a levantar un poco la carga”. Pero aclara que “siempre nos manejamos con esos niveles, que son los apropiados para suelos basálticos en donde estamos trabajando”. Si bien todos los campos que tienen costas al río Queguay “son campos muy fértiles y bastante tierra que determina que tengan buenas pasturas”, Merello explica que “tenemos campos sobre la parte alta del predio sobre ruta 4, que son de basalto más superficial. Allí se trabaja más con las ovejas y el ganado en la parte más profunda”.

Administración.

En cuanto a la rentabilidad del sector, dijo que “de la misma manera que se debe ser cuidadoso para mantener un plantel ordenado, se debe ser también en la administración y los gastos. Hay años en que se complica la situación, porque producimos en dólares pero tenemos gastos en moneda nacional. Y acompañando esa inflación hemos tenido alguna suba del dólar que ayuda a mantener un equilibrio”, dijo. Para Merello, quien ha trabajado en el área financiera de empresas, “el campo es una empresa como cualquier otra, y tenemos que tener registros y necesariamente deben ser de todo tipo. No son exclusivamente registros económicos, sino también cómo administramos las pasturas y cómo nos movemos dentro del campo”.
Entiende que “se debe llevar un registro de la historia diaria de cómo nos manejamos, qué movimientos se efectúan dentro de los potreros en el campo”. “Es imposible tener una idea de cuánto se gasta en producir si no lo llevo registrado”, enfatizó.

“El Ancla” en sus inicios eran 26.000 hectáreas. Hoy tiene 1.000 hectáreas y su propietaria reconoce que esto “es bueno, porque la distribución de la tierra es importante y que podamos ser muchos los que trabajamos es esencial”.

Pero la responsabilidad de vivir en un casco fundado en 1857, es importante, “porque hay que mantener el cuidado y la historia del establecimiento, que además tiene un museo que representa también una parte de la historia de nuestro país”.