Ganadería

Bordaberry: Una tradición familiar desde 1865 que cada mañana “empieza de vuelta…”

Con 27 monedas de oro en su bolsillo, un vasco francés, Jacques Bordaberry, llegó a Durazno en 1865. Procedente de los bajos Pirineos Franceses, se inició al trabajo cuidando ovejas. Disciplinado y tenaz, fue haciéndose un capital que le sirvió para comprarle un campo a los sucesores de Fructuoso Rivera, al noroeste de Molles. Así comenzó. Ya en 1900 importó su primer toro Hereford de Inglaterra. Desde entonces, hablar de Bordaberry y de su marca 27, es hacerlo de la raza Hereford y viceversa. De eso y mucho más, hablaron los hermanos Bordaberry Herrán, parte de la cuarta generación de la familia, en una distendida charla vía zoom.

Pablo D. Mestre

-¿Qué significa el 27?
-Al partir nuestro bisabuelo de Pagolle, en 1865, la madre le dio 27 monedas de oro. Con el tiempo, afincado en Durazno, cuando empezó a hacer un capital y tuvo que marcar su propio ganado eligió el número 27 en recuerdo de ese gesto.

-¿Por qué Hereford?
-La historia del Hereford en el Uruguay le fue dando la razón a nuestro bisabuelo por el comportamiento y la adaptación que tuvo a las pasturas uruguayas. Además, la calidad de carne y las bondades que tuvo a lo largo de los años, que hizo que fuera la prioritaria en Uruguay. Era impresionante en esos orígenes y lo sigue siendo ahora. Es la raza británica por excelencia.

-¿Por qué astado?
-El astado es el origen de la raza, después apareció la mutación y vino el mocho. Los orígenes de la cabaña son con el astado, pero no por el carácter en sí, sino por las líneas de sangre de astado que son las que nos gustan porque tiene una variabilidad genética muy importante.

-¿Cómo es el Hereford de El Baqueano?
-El que nosotros mantenemos en una línea de trabajo. Ya estamos en la cuarta generación de Bordaberry y entrando la quinta a trabajar en esto. Mantenemos unas líneas de sangres muy cerradas. Hacemos bastante en consanguinidad y Linebreeding para mantener los caracteres y a la hora de usar nosotros o vender reproductores, sabemos que esas condiciones que tienen los animales las van a trasmitir. Porque tienen muy fijados los caracteres, son muy homocigotos para muchos de ellos. No sólo eso, sino que se busca con la consanguinidad el recesivo malo que pueda venir y se los elimina. Eso explica por qué hacemos ese Linebreeding, esa extrema consanguinidad del plantel. A partir de eso, tratamos de maximizar todos los caracteres beneficiosos: que el peso al nacer sea bajo, que la ganancia sea buena, que las madres sean buenas lecheras. Fenotípicamente buscamos buenas ubres, buenos aplomos, todo lo que creemos que sea funcional. Eso, dentro del manejo uruguayo que es pastoril. Puede haber distintas condiciones para el engorde, pero el manejo de los ganados de cría es pastoril. Ese animal lo buscamos que se comporte bien en esas condiciones, que produzcan bien en todos los ambientes y condiciones. Las vacas van a vivir en condiciones pastoriles, puede ser que los hijos no, entonces nuestros ganados se crían y viven en condiciones pastoriles.

-¿Cómo es el sistema productivo?
-El establecimiento tiene un rodeo de pedigree, en el cual producimos toros que se seleccionan en base a una producción pastoril exactamente igual que el ganado general. Tenemos un rodeo comercial con ciclo completo, de modo que tratamos de producir en las mismas condiciones que van a vivir la descendencia de los toros que vendemos. Y al mismo tiempo seleccionamos en las condiciones duras en las cuales se desarrolla la cría en el Uruguay, la gran mayoría sobre el basalto. Nosotros, con un índice promedio, con un 20% del área mejorada, pero sobre todo con la invernada, con una selección dura y estricta en base a esas condiciones por fertilidad, habilidad materna, por crecimiento. Los mejoramientos son extensivos, aplicamos todas las normas para la conservación de la tierra, no aplicamos herbicidas. Básicamente tenemos un rodeo Hereford grande que vive en condiciones de campo natural promedio, con cohabitación con lanares, tal cual se van a desarrollar su descendencia.

-¿Por qué la selección con las mismas sangres?
-Para cuidar esa selección, incorporando alguna sangre periódicamente, pero cuidar lo que se ganó durante muchos años. A lo cual le agregamos una preparación para la venta de los animales exclusivamente a pasto. Salvo los de cabaña, el resto van a pasto, que nos sirve para poder tener mayor flexibilidad a la hora de venderlos y para que los usuarios, nuestros clientes de hace tanto tiempo, no tengan que hacer un mantenimiento muy caro en esos animales cuando están fuera de servicio.

-¿Cómo es la preparación para una pista de calificación?
-Nosotros no somos especialistas en las pistas, hemos tenido suerte en los últimos años con buenos premios, pero no es la prioridad en la estancia. Porque para nosotros un premio mayor es el buen comportamiento en el campo natural de las madres y cómo llegan a esos números. Priorizamos que tengan buenos números en esas condiciones a que tengan un premio. Tratamos de mostrar en la pista el tipo de animal que nos gusta, esperando que le guste al jurado, al público y eventualmente a algún comprador. Pero naturalmente ponemos más énfasis en lo otro. Por eso los animales son de mucho mejor comportamiento en el campo que en las pistas. Tratamos de elegir unos pocos animales que le robamos al rodeo de campo de terneros y son muy pocos que entran a la cabaña y los mostramos lo mejor posible, son los únicos que reciben ración. Entre otras cosas porque también es bueno no sólo mostrarnos, sino mostrar la raza, colaborar con la Sociedad de Criadores y entusiasma a toda la familia en torno a la pista.

-¿Cómo está la fila para Expo Prado?
-Hemos preparado igual que siempre, esperando cómo será este Prado diferente. Tenemos expectativas que la fila le guste a la gente. Que les guste el tipo de animal que criamos. Estamos conformes con ella.

-¿Cómo viene el remate de El Baqueano?
-Será el viernes 23 de octubre, venderemos unos 60 a 65 toros y están distribuidos entre los rústicos de 3 años, novilleros, toros de 2 años seleccionados, la puntera de la categoría y además, los toros cabañeros, incluyendo todos los que han ido a las exposiciones. Es una manera de hacerle un reconocimiento a nuestros clientes de siempre. No nos quedamos con ninguno de ninguna generación, salvo algún caso puntual, un padre cada mucho tiempo. Se vende toda la generación incluido el Gran Campeón de Durazno. Junto con una venta importante de vientres nuestros y de las cabañas que siempre nos acompañan y que usan nuestra genética, más algunos vientres nuestros de pedigree preñados con el toro que fue Gran Campeón en Durazno. Además, unos 14 o 15 caballos Criollos para cualquier destino, pero sobre todo para tropilla o trabajo. Están muy bien preparados.

-¿Cómo ven a la Hereford hoy?
-La raza está bien posicionada, sigue buscando herramientas de avanzada para continuar en la mejora. Y herramientas que siempre son buenas para buscar un animal como el que tenemos: eficiencia, rusticidad, esas bondades que tiene el Hereford. Uno siempre piensa que ya llegó y aparecen cosas nuevas para seguir adelantando el mejoramiento. Estamos muy conformes. En general, en las invernadas, en los rodeos de cría, sigue fuerte y sigue liderando la raza Hereford.

-Como productores agropecuarios, criadores, ¿Cómo ven hoy al país?
-El país está enfrentando un momento muy complejo por el tema del coronavirus. Si bien está teniendo un manejo de los mejores del mundo con el tema y con aciertos muy claros en cuanto a que libertad con responsabilidad, mantener los motores prendidos, pero esto va a tener un impacto en la economía sin dudas. Lo bueno es que el país sale con el agro, o con él perece. Los motores del agro nunca se pararon, una vez más, frente a una crisis, el país entero vuelve a mirar al sector agropecuario como el sector que va a tirar del carro. Se vienen momentos complicados que ya venían por un déficit fiscal enorme, con una presión impositiva y una situación complicada en el frente fiscal, que se debe sumar los efectos de la pandemia.

-¿Qué necesita el sector?
-Lo que necesita el sector agropecuario, que tiene los problemas de incertidumbres de los mercados, del clima, son certidumbres en las políticas públicas, más que nada que el Estado no le esté cambiando las reglas a cada rato, ni que esté sumando más cargas. Ese es el desafío si se quiere que el sector agropecuario tire del carro como lo ha hecho tantas veces.

-¿Qué dicen del gobierno?
-Más allá de la intención de respetar la propiedad privada, la intención de mejorar la competitividad en empresas agropecuarias está. El hecho es que en los últimos años perdimos muchas cosas como productores y como ciudadanos, sobre todo en los derechos, la seguridad, el abigeato. Por lo menos vemos una sensibilidad muy importante en este gobierno, que acaba de inaugurar una dirección del control del abigeato, y en el interior del país. Está el intento de controlar los perros y en líneas generales la vuelta a las cosas que hicieron mejor a este país, en cuanto a la libertad, al derecho de la justicia, la independencia. Todo eso que vemos que este gobierno está tratando de recuperar de volver a un Uruguay mucho más tradicional de lo que en los últimos 15 años perdimos. Lo valoramos mucho como productores, especialmente el tratar de volver a conseguir esos derechos como ciudadanos.

Compromiso de trabajo

y el cariño por “El Baqueano”.

En el año 2002, cuando la crisis de la aftosa surgió en el país, lo primero que se hablaba era que se iba a aplicar rifle sanitario a todo el ganado nacional. La mano venía que, obviamente estando yo en el gobierno, se iba a empezar por dar el ejemplo. En Inglaterra le aplicaron primero que nada al ganado de la Reina. Los llamé a mis hermanos y les pregunté “qué estamos haciendo porque sepámoslo que van a empezar por nosotros”. Me respondieron: “lo sabemos, estamos yendo a sacar embriones, a sacar semen y mañana empezamos de vuelta…”. Ese es el resumen del trabajo que se hace: todos los días se empieza de vuelta, cuando va bien y cuando va mal”, recordó Pedro Bordaberry Herrán.

Y es una costumbre familiar. “Lo bueno de esto es que, con Mamá al frente, siendo 9 hermanos, como 20 nietos y unos cuantos bisnietos, todos tienen un particular cariño por la estancia El Baqueano. Donde está la estancia era una cuchilla pelada y nosotros nos criamos ahí, por eso es un lugar que apreciamos y disfrutamos, tal como se refleja en las fotos en redes sociales”.

La pasión por los caballos

y una gran “maestra”…

-El Baqueano no es sólo Hereford, ¿Qué tal los caballos Criollos?
-Los Criollos nos gustan mucho y por eso somos hasta más intensos, que con los toros, en las discusiones a la hora de elegir animales. Nosotros, y nuestros primos, aprendimos a andar a caballo con nuestra madre (Josefina Herrán), que era muy buena jinete y andaba muy bien a caballo. Le gustaba mucho enseñarnos, además. Y le gustaba mucho subirnos en seguida después de una caída, para sacarnos el miedo. Eso hizo que a todos nos guste mucho el caballo. Vamos al campo y nuestra recorrida es casi que toda a caballo. Disfrutamos mucho a la hora de elegirlos, nos gusta andarlos y las discusiones pasan por ese lado del gusto por los Criollos.

El caballo en la estancia es el mismo que se usa para trabajar, o un niño para pasear, salen del mismo lado. Eso también es una diferencia. En todos los acontecimientos donde se junta la familia es clásico que todos salgamos a caballo, desde los más grandes a los más chicos. También en el remate vendemos varios caballos y nos gusta mucho presentarlos bien, mansos y para todo uso. Y tienen también su clientela que los busca.