Caballos

Otro exitoso remate de los “Criollos da Fronteira” en Melo

De cabañas “El Gavilán” y “La Cañada”, en el local “Conventos” de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo, remató escritorio Silveira Negocios Rurales.

Pablo D. Mestre.

“Qué noche…” diría un conocido animador de TV. Y así fue la jornada de la noche del sábado en Melo, en una jornada primaveral que tuvo todos los ingredientes para ser destacada.

En el local “Conventos” de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo, se concretó con éxito una nueva edición del ya clásico remate “Criollos Da Fronteira”, que reúne la producción anual de cabañas “El Gavilán” de Guzmán y Magdalena Vergara Larrechea y “La Cañada” de Gaspar Silveira e hijos.

En presencia de un muy buen número  de criadores en vivo y muchos otros siguiendo a través de la transmisión de Campotv y Silveiratv, bajo la conducción de los negocios de escritorio Silveira Negocios Rurales, se dispersó toda la oferta.

Fue una noche especial desde el principio. Es que comenzó con la venta de las 20 borregas negras de “El Gavilán” que se vendieron de a lotes que se dispersaron para diferentes clientes a US$120 en promedio, con un lote vendido en US$ 150.

Luego entraron las yeguas de andar que en un mercado demandante se vendieron a US$ 2.700 de promedio, con máximo de 3.780 por “Gavilán Inglesa”, adquirida por Aladino Godiño y mínimo de US$ 1.260.

Después, las potrancas hicieron promedio de US$ 1.395, con máximo de 1.620 y mínimo de US$ 1.260.

Las yeguas de manada se colocaron a US$ 1.458 de promedio, máximo de 1.800 y mínimo de US$ 1.440.

Y los machos castrados se vendieron entre US$ 1.260 y US$ 1.170, con promedio de US$ 1.224.

Así transcurrió la subasta en Melo, la que fue catalogada por el Ing. Agr. Guzmán Vergara Larrechea como muy buena, por la dispersión de la oferta y por haber estado acompañado (en vivo y a través de la TV) por muchos criadores y amigos.

Por eso, ya con la luna iluminando los campos y el calor primaveral cubriéndolo todo, resonó la frase de aquel comunicador que se adapta perfectamente a lo que sucedió en Melo: “qué noche…”.