Upic

Upic: 20 años de aporte a la mejora de la ganadería

Tras dos décadas se cumplió el objetivo de una instancia de interacción interinstitucional.

 

Guillermo Crampet.

La Unidad de Producción Intensiva de Carne (Upic) cerró veinte años de investigación en beneficio de la ganadería y se planteó el desafío de seguir estudiando alternativas económicamente viables y operativamente realizables que sirvan de soluciones a los productores.

Como en sus comienzos en el año 1998, la jornada anual ofreció al público dos días de actividades prácticas y teóricas, en la estación experimental Mario A. Cassinoni y en el Salón Egeo de Paysandú. Y más de un millar y medio de personas estuvieron para conocer nuevas herramientas de producción.

El director de la Upic, Álvaro Simeone, se mostró “muy orgulloso” y “satisfecho” por culminar dos décadas “continuas y constantes de trabajos” con el apoyo de un gran equipo y la participación de productores interesados en conocer cada uno de los resultados.

Durante el miércoles 15 de agosto, los participantes realizaron una recorrida y observaron los experimentos. “Fue una oportunidad para responder preguntas y se generaron interesantes debates sobre aspectos generales prácticos de la producción”, contó Simeone.

El investigador resaltó el interés del público por conocer más información sobre aspectos operativos y obtener soluciones en sus establecimientos. Y agregó: “De acuerdo con esa necesidad decidimos volver al espíritu original de la Upic y mostrar en la práctica distintos instrumentos para lograr resultados factibles desde lo económico y posibles de llevar adelante en los campos”.

Al día siguiente la actividad se concentró en volcar los datos finales de los estudios concretados, siempre manteniendo el tradicional perfil de la Unidad de Producción Intensiva de Carne, que es: identificar el problema, buscar una solución tecnológica y hacer evaluaciones físicas y económicas. “Es una ecuación que mantenemos desde la fundación y pensamos que sigue siendo una respuesta a las necesidades de los productores ganaderos uruguayos”, dijo Simeone.

El director de la Upic también destacó el apoyo de instituciones públicas y privadas que ofrecieron soportes técnicos y brindaron charlas. “Que la Upic sea una instancia de interacción interinstitucional es un sueño que se concreta y potencia el ahorrar esfuerzos, economía y tener mayores resultados con la menor cantidad de recursos posibles”, resaltó.

Estancia país.

La Unidad de Producción Intensiva de Carne en conjunto con la consultora Apeo presentaron un trabajo denominado “Plataforma de Apoyo Tecnológico Interinstitucional a la Producción Agropecuaria Rentable”, que tenía como desafío tomar de referencia al país como una “gran estancia”, aplicar tecnologías comprobadas en los sistemas de producción y conocer los impactos físicos y económicos.

El Ing. Agr. Ignacio Buffa, director de la consultora Apeo, explicó que el estudio cuenta con tres capítulos de análisis: la cría, la recría e invernada y el aumento del área de praderas.

En la cría se introdujeron tecnologías asociadas a la suplementación de vaquillonas y el destete precoz a un 41% de las vacas paridas, teniendo en cuenta que el porcentaje restante de madres están en buenas condiciones, de acuerdo con los números de marcación. Como resultado, el margen bruto a nivel país sería cercano a US$ 116 millones.

En la recría e invernada se implementó la suplementación de terneros para recortar la edad de faena y aumentar la cantidad de animales de encierre. Este bloque implica un impacto adicional de US$ 84 millones.
Mientras que extender el área de mejoramiento, pasando de un 12% de superficie de pradera a 26% a nivel país, implica un mejor resultado en la ganadería y agrega más espacio a la agricultura y forestación. En términos agregados el componente genera un impacto de US$ 250 millones.

A modo de conclusión, Buffa dijo que al aplicar todos los paquetes de tecnologías que están aprobadas, se podría mejorar el resultado económico del país ganadero en US$ 450 millones. Además, explicó que el mayor impacto marginal está en la fase de cría, dado que por cada US$ 1 millón que se invierte en tecnologías, después de pagar ese costo, quedarían disponibles US$ 1,8 millones.

Debate.

La 20° jornada anual de la Upic finalizó con una mesa de debate integrada por Marcelo Secco, Ceo de Negocios de Grupo Marfrig para el Cono Sur; Miguel Viganó, empresario argentino y productor agrícola ganadero del Litoral del país; Mauricio Rodríguez, expresidente de la Federación Uruguaya de Grupos Crea; y Pablo Carrasco, director de Conexión Ganadera.

Para Marcelo Secco la ganadería se encuentra en un momento “desafiador” con indicadores objetivos que son críticos, por ejemplo el endeudamiento o el ingreso de capital. Y aseguró: “hoy el desafío más grande es sostener un margen neto que sea razonable”.

También dijo que “un debe del país es proyectar y definir entre todos el Uruguay ganadero que queremos”. Al mismo tiempo, señaló que la “falta de una política donde se determine qué país se necesita, es una limitante muy grande que enfrenta la ganadería nacional”.

Pese a esto, Miguel Viganó destacó a Uruguay como un país “apetecible” para seguir invirtiendo. El empresario contó que Argentina continúa con dificultades políticas y económicas, por lo que cualquier inversor que arriba a la región con US$ 10 para iniciar un negocio, en un Uruguay se encuentra con una atracción y en la ganadería un destino interesante para impulsar el mismo.

Además, mencionó que se deben aprovechar las oportunidades que ha dejado la agricultura en el país, ofreciendo un “conocimiento muy alto en tecnología e intensificación de la producción”. Sin embargo, resaltó que “el endeudamiento es una preocupación, por tanto se debe ser preciso para tomar las mejores decisiones de inversión”.

Mauricio Rodríguez, en su caso, comentó que “existen una enorme cantidad de datos que hacen pensar que las empresas del sector primario están muy mal, pero las perspectivas de la ganadería son excelentes”. Aunque entiende que los principales competidores están corriendo más rápido que Uruguay, en un momento donde las relaciones laborales también están tendiendo incidencia y será más en el futuro.

Basando su análisis en los resultados de ingreso de capital de las empresas de Fucrea en el ejercicio pasado, afirmó que “hay márgenes de acción” para mejorar los números de los establecimientos. El promedio de ingresos fue de US$ 86 por hectárea, con picos mínimos de US$ 25 y máximos de US$ 166/Há., casi ocho veces más.
Como consecuencia, Rodríguez dijo que “no nos podemos hacer los chanchos rengos, porque la culpa de todo no está afuera”. Y resaltó: “Si producimos 80 kilos de carne y no 200 kilos, tenemos todo el derecho del mundo de hacerlo, pero después no nos podemos quejar que todo está mal”.

Finalmente, y centrándose en el comportamiento del dólar y el costo político en la producción en los últimos años, Pablo Carrasco aseguró que la producción ganadera más viable en el país es el latifundio. “El tipo de persona que se adapta al negocio ganadero que tal cual quedó, son aquellas que no sean pequeños ni grandes propietarios tampoco, ellos arriendan; que no vayan a la casa de cambio para poder vivir, que contratan menos mano de obra y tengan una producción extensiva”.

Como buena noticia, Carrasco dijo que los culpables de todo esto “somos los uruguayos y en nosotros está en poder cambiar la realidad, ya que el mundo no ha parado de dar de buenas señales con precios de los productos que sean duplicado frente a las referencias históricas”.

Rurales EL PAIS