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Pablo Carrasco: “En este momento, la cría está tomando “el mango” del negocio”

El director de Conexión Ganadera afirmó que el negocio de la cría “se despega enormemente en sus números de las buenas invernadas”; además no ve en el precio del ternero “un riesgo”, si en el “novillo gordo”.

Pablo Carrasco, director de Conexión Ganadera.

Martín Olaverry y Guillermo Crampet |

– ¿Cómo está viendo el negocio de la cría en Uruguay?

– En la empresa somos grandes criadores de toda la vida, al punto que el sistema de producción es comprar vacas preñadas y vender terneros y terneras, lo más parecido a una fábrica de hacer terneros. Y entiendo que el negocio, hecho de esa manera, por ejemplo, se despega enormemente en sus números de las buenas invernadas. Es un negocio muy interesante porque la relación del valor del ternero y el valor de la vaca, a pesar que ambos estén altos, más o menos se mantiene igual, pero los costos sobre todo de la tierra, para quien arrienda, ha bajado sensiblemente. La ecuación es muy buena y el entusiasmo es enorme.

– Entonces, ¿el precio de la cría está estimulando a aumentar el porcentaje de destete?

– Es un punto que me gusta aclarar. Lo que te puede ayudar a mejorar o a estimular el precio del ternero el porcentaje de destete, te lo desanima el valor de la vaca gorda. Los criadores venden muchos más kilos de vaca que kilos de ternero, entonces, que hoy una vaca te falle y se engorde, la cambias pelo a pelo o te sobra plata para cambiar por una preñada. Salvo que las señales actuales se mantengan, que son tan buenas en este momento, va a terminar generando cambios que nunca imaginamos, como por ejemplo un aumento en los porcentajes de destete. Pero eso sucede si las señales se mantienen con el tiempo, porque los criadores no cambian el sistema de producción si las señales no son absolutamente comprobadas que no son por un ratito y después volvemos a lo de antes.

– Hoy visualiza alguna amenaza o que aparezca algún indicio de cambio en el precio del ternero hacia adelante…

– No, en el valor del ternero de ninguna manera. Si veo amenazas para la referencia del novillo gordo, que obviamente en alguna proporción pueda repercutir en la referencia del ternero. Pero siempre sabemos que tenemos un piso que es la exportación de ganado en pie que funciona maravillosamente como un fusible. Por tanto, las bajas se terminan cuando te conviene exportar el ternero en pie, y eso tiene que estar siempre en el menú de todos aquellos que estamos en la cría, sino ese piso se vuelve mucho más vidrioso. La cría es de los negocios de más largo plazo, desde la decisión de entorar hasta la venta del ternero, si no tenés mucho periodo de tiempo con las cosas claras, es difícil que cambie, pero no veo en el precio del ternero un riesgo, pondría antes el valor del novillo.

– Además de la exportación en pie, ¿qué otros factores también están incidiendo en la estabilidad del precio del ternero? La transformación de campos agrícolas a ganaderos o un menor stock de novillos, por ejemplo…

– Inciden en el corto plazo. Para un criador, esos factores son cosas que están pasando en otros negocios que no es el suyo. Creo que con la vuelta de la soja a la ganadería vamos a volver a ver mucho ganado producido a paso y una baja en la edad de faena, lo que será más corto el agujero de novillos que lo que históricamente debería suceder.

– ¿Por qué cuesta tanto llegar al objetivo de producir los tres millones de terneros?

– Como decía el Catalán Irigoyen, a nosotros nos encanta tener un 80% de preñez, pero son muy pocos los que quieren pagar por eso. Es muy bien recibido siempre que sea gratis. Cuando tenés un número tan preciso, por ejemplo en relación a los últimos datos de Dicose, la baja del ternero no fue tan grande cuando pasamos una seca horrible. Entiendo que vamos a llegar a tres millones pero por un mayor número de vacas y más lugar ocupados por novillos, sin embargo no será por mejores niveles de preñez, esa decisión no se ha tomado por los productores.

– ¿Por qué no se ha tomado?

– Lo que tenemos que reflexionar cuando vemos que no salimos del 65%, es analizar qué no estoy viendo o qué me pierdo del negocio para que tanta gente esté haciendo eso, teóricamente, sin que le convenga, hoy dejando de ganar plata. Porque pensar que los productores están equivocados es un error, porque están todo el día pensando en cómo generar un mayor ingreso. Y en eso vuelvo a lo que dije, el valor de la vaca gorda está arriba de las referencias de todo el mundo; por tanto, comprando una vaca preñada yo no puedo bajar en el precio de lo que el tipo recibiría si manda la vaca preñada al frigorífico con preñez y todo. Ese es el piso de los ganados de cría. En definitiva, lo que está jugando en el porcentaje es que si engordas la vaca tenés un premio igual o mayor que si la preñas.

– ¿Cómo ves la brecha, que se ha acortado mucho, entre el ternero y la ternera?

– Eso sí me parece un cambio importante. Así como te digo que el balance entre la vaca preñada y la vaca gorda te determina las ganas de preñar, eso cambia todo si tenemos vaquillonas que cotizan lo mismo que los novillos del mismo peso. Si eso no pasa, ahí sí, porque hoy en día con una vaquillona barata vos vendés la vaca que falla: la engordas, la vendés y haces entrar una vaquillona que vale menos. En el cambio de categoría ganás US$ 100 o US$ 150 por cabeza. Es decir, si vale muy poco una vaquillona, conviene vender todas las vacas gordas que puedas y sustituirlas, igual, por el cien por ciento de las hembras que nazcan. Eso genera un cambio de categoría que deja mucho dinero. Por ende, el único cambio que podría revertir eso, de que no me convengan las vacas falladas, es una vaquillona muy cara, porque la vendo o si la tengo que comprar me genera ese negocio de cambio de categoría.

– La valorización de la ternera será un factor que también favorezca la producción de futuro, en el sentido que corta el ciclo.

– Es el único que me genera una reacción de necesidad de preñez, que no me genera el ternero caro con la vaca gorda cara.

– Como conclusión, para la cría hay un escenario positivo.

– Si, un escenario completamente positivo. En toda la cadena ganadera, desde que nace el ternero hasta que se vende, la única que se apura es la invernada, por que la cría tiene una rigidez del cien por ciento. Si los precios fueran bajando o la ganadería se complica es un drama. Pero si va para arriba y lo que sale de los sistemas rígidos, que son las vacas de cría que no se pueden cambiar los nueves meses de gestación o que tenga un ternero solo en vez de dos, eso genera una presión enorme sobre la parte que se vuelve el cuello de botella. La cría se está a punto de transformar en el que regula la cantidad de animales que podemos producir y exportar.

– ¿La cría pasará a tener el sartén por el mango del negocio?

– Exactamente. El mango se va corriendo hacia la cría en la medida que siga fortalecida la ganadería, que todo indica que es así a nivel mundial.