Opinión / Rurales El Suplemento

Hay estatus, pero hace falta competitividad

La pandemia ha aumentado la demanda de la certificación libre de Covid-19 en la carne, pero el país cuenta con una ventaja que la quiere hacer valer al mundo. Aunque la falta de competitividad ha impactado el ritmo exportador.

Carne en góndolas.

Martín Olaverry | Valor Agregado – Rurales El País. 

En tiempos de Covid-19 los países se cerraron al mundo y el comercio sintió los efectos de una pandemia que aumentó la inseguridad sanitaria y elevó las exigencias y controles de tránsito de personas y productos: la carne no quedó fuera de la nueva normalidad.

A pesar que no se ha podido demostrar que los alimentos sean una fuente de transmisión del virus y se pudo descartar con el salmón noruego que revolucionó Beijing, los mercados internacionales siguen con atención la evolución del virus en cada uno de sus proveedores.

Las autoridades uruguayas han manifestado una y otra vez que el país debe hacer valer frente a sus mercados el estatus sanitario libre de Covid-19 en las cadenas agro alimentarias. A tal punto que para descartar, en un futuro cercano, la importación de ganado vivo de Brasil para faena en los abastos, uno de los principales argumentos que maneja el Poder Ejecutivo es cuidar la posición país con respecto al virus.

Hace una semana, en la primera edición dominical del Suplemento Rurales El País, el Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca dijo que el país “está capacitado para ofrecer al mundo un producto con una inocuidad única respecto al Covid-19, una distinción que la debemos cuidar y no la podemos arriesgar por ninguna razón”.

Sin dudas que el complejo cárnico uruguayo se ha diferenciado frente a los países de la región, que actualmente tiene a Brasil y a Argentina con industrias frigoríficas suspendidas temporalmente para exportar carne a China por numerosos contagios en trabajadores.

Ante esto, Sebastián Victorica, director de UBI Meat Experts in QA, una empresa que brinda servicios de control de calidad, señaló, entrevistado en Valor Agregado, que hubo un fuerte aumento regional en la demanda de certificación libre de coronavirus. “En Brasil y Argentina las solicitudes se han incrementado notoriamente”, dijo y explicó que también están trabajando con frigoríficos de Uruguay.

Sin embargo, al momento de cerrar negocios, la posición de mayor competitividad de los países vecinos, especialmente de Brasil y Argentina (que son con quienes competimos en China) beneficiados por las importantes devaluaciones de sus monedas frente al dólar americano, ha favorecido para aumentar los volúmenes exportados de carne bovina en el principal comprador mundial, pese a las dificultades internas por la pandemia.

En el primer semestre, China subió un 43% sus importaciones de carne bovina, con más de un millón de toneladas, y a diferencia de los vecinos Uruguay cayó en volumen.

Más allá de eso, durante julio las exportaciones uruguayas a todos los destinos fueron récord para un séptimo mes del año con unas 25.500 toneladas, pero los volúmenes fueron inferiores a junio, y en los primeros seis meses del año sufrieron una caída de aproximadamente 50.000 toneladas, casi un 20% frente a igual periodo del 2019, y la facturación bajó en el entorno de los US$ 150 millones.

Buena parte de la menor exportación semestral se explica por una reducción de la producción de carne, con una faena que hasta junio se mantuvo por debajo de los niveles del año pasado; pero que en junio y julio marcó una superioridad y se reflejó en las exportaciones históricas del mes pasado.

Sin embargo, desde el sector industrial uruguayo se ha remarcado la falta de competitividad con los principales proveedores de carne en los mercados. En primer lugar por la diferencia del valor de la materia prima, actualmente el novillo especial de exportación uruguayo tiene una cotización de US$ 3,43 por kilo carcasa, según las últimas referencias de la ACG, un valor superior en US$ 0,79 con Brasil y en US$ 0,59 con Argentina.

De todos modos, operadores de mercados consideran que el pico de precios de la post zafra terminó para Uruguay. La industria está mejor posicionada con entradas más largas a planta y proponiendo nuevos valores. Además, la ventana de Cuota 481 está aflojando la tensión del frigorífico por materia prima.

A los precios, también se suma la falta de acuerdos comerciales para lograr una reducción arancelaria en los países de destino, el año pasado se dejaron en las fronteras del mundo unos US$ 200 millones; los altos costos internos de producción y de logística, este último ha sido solicitado por la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) para que se integre a la agenda nacional para trabajar en la mejora de la competitividad.

El presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu), Marcelo Secco, dijo que ante los sobrecostos de exportación e importación en el Puerto de Montevideo en comparación con otras alternativas de la región, algunas empresas han empezado a operar en otros puertos, es el caso de Río Grande del Sur con cargas de carne. Explicó que hay una diferencia “mayor a US$ 500 por contenedor”, lo que “es equivalente a unos US$ 0,04 en el precio ganado”.

En ese sentido, el Presidente de la Administración Nacional de Puertos (ANP) reconoció que “el costo del puerto está por encima de los costos de la región”, por tanto dijo que “estamos trabajando fuertemente para lograr que en los próximos meses se concrete una sensible disminución de las tarifas portuarias”.

Para el segundo semestre del año el Gerente de Marketing del Instituto Nacional de Carnes (INAC) proyectó una disminución de la facturación anual por exportaciones de carne bovina de unos US$ 400 millones, en respuesta de la menor oferta de ganado vacuno listo para faena. El análisis fue criticado por la Federación Rural, quien consideró que el comentario “está totalmente fuera de lugar”. Sin embargo, desde el sector industrial marcaron una diferencia con el gremio de productores y coinciden con el pronóstico del técnico. El tema será discutido mañana en la Junta del INAC.