Historias / ovinos

Trayectoria y sabiduría: el legado de La Pastoral

Si se trata de historia y ovejas, los Capurro no pueden faltar: mucho le debe el país a esta familia

Cuando el Merino Dohne se introdujo en Uruguay, en 2002, La Pastoral tomó la decisión de cruzar dos carneros Dohne, importados desde Australia, con 500 ovejas Corriedale tatuadas MO de su plantel. La venta de su genética es “un desafío y una responsabilidad” que la familia asume con el convencimiento de que la raza constituye una opción atractiva para muchos sistemas de producción.

Manuela García Pintos

Posiblemente estemos acá por los antepasados más que por nosotros y eso es importante reconocerlo”, expresó Gabriel Capurro Barcia, director de cabaña La Pastoral.

“Por supuesto que sé de dónde proviene ‘La Pastoral’, lo tengo clarísimo”, expresó convencido, consultado sobre el origen del nombre de la cabaña: “Proviene de la sexta sinfonía de Beethoven”.

“A mi bisabuelo, Haroldo Capurro, que fue quien empezó con los campos, era la sinfonía que más le gustaba y el campo quedó con ese nombre”, contó.

La familia Capurro tiene sus campos en Durazno desde principios de siglo. Una vez recibidos de ingenieros agrónomos, en 1941, Eduardo y Mario Capurro debieron ocuparse de los campos familiares y, casi inmediatamente, comenzaron a forjar la cabaña Corriedale.

Su abuelo, Eduardo; y su tío abuelo, Mario, fueron personas muy involucradas con el desarrollo del Uruguay productivo y eso siempre, desde pequeño, fue un tema que estuvo sobre la mesa.

También por parte de su padre, Gabriel Capurro Álvarez, quien estuvo toda la vida vinculado al Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y a la Asociación Rural del Uruguay (ARU), entidad que hoy preside.

“Es un clima con el que convivimos. Posiblemente estemos acá por los antepasados más que por nosotros y eso es importante reconocerlo. Me acuerdo de ir al Aguará de chiquito y estaban ellos dos trabajando y eran días y días clasificando ovejas. Más allá del trabajo, era gente que de los bretes, de andar a caballo todo el día haciendo todo lo que había que hacer. Además, estaba este tema permanente de dónde aportar al desarrollo y así fue que integraron muchas cosas. Cuánto organismo hubo creo que alguno de los dos estaba presente”, recordó.

En febrero de 1998 Mario y Eduardo Capurro realizaron una importante liquidación de la mitad de los planteles Corriedale de la firma Capurro Hnos y explicaron las razones por las que tomaron la decisión.

“Hace algo más de 50 años dos hermanos, Mario y Eduardo, resolvieron formar una sociedad para trabajar juntos en el campo. El afecto, la gran confianza, el respeto mutuo, comprensión, tolerancia, criterios similares nos han mantenido juntos como el primer día”, escribieron los hermanos a través de una carta a la que tuvo acceso Rurales El País.

“La vida pasa, los años pasan, las situaciones cambian, los problemas son otros, es necesario solucionarnos y por eso resolvimos cambiar el giro de nuestras actividades y negocios. Siempre hemos mirado de frente los problemas que plantea la vida y hoy reconocemos que felizmente hemos formado dos familias numerosas, pero lógicamente distintas y con necesidades diferentes”, señalaron a continuación.

Finalmente, anunciaron que la firma Capurro Hnos fue dividida en las firmas Mario Capurro y Eduardo Capurro.

En 2005 Gabriel Capurro Álvarez compró parte de esa cabaña y continuó trabajando junto a sus hijos Gabriel, Alberto, Alfonso y Pilar. La otra mitad de El Aguará la adquirió Álvaro Capurro que actualmente sigue con cabaña Corriedale.

En 2003 empezaron a hacer las primeras pruebas con Merino Dohne y en 2008 trajeron los primeros embriones de Australia. “Hicimos algunas pruebas para conocer la raza y nos convenció. En 2008 trajimos los primeros embriones. Se puso mucho énfasis en el cuerpo, que es una raza que lo trae siempre, y en ovejas finas pesadas de vellón”, recordó.

En Australia, contó, se le da bastante más importancia al peso relativo del cuerpo que a la lana, pero la familia Capurro buscaba, justamente, además de una buena ganadería carnicera, madres y padres que tuvieran buenas características laneras. Es así como los criterios de selección de la cabaña pueden resumirse, básicamente, en tres: buena conformación carnicera, peso de vellón y finura.

Capurro Barcia recordó que fue muy difícil haber dejado la Corriedale porque, según dijo, es “una raza estupenda” con “un gran grupo de gente detrás”.

“A uno le daba lástima dejar toda esa infraestructura de la raza”, dijo.

A su vez fue un desafío volcarse a algo nuevo para probar suerte.

“En aquellos años veníamos con la carne vacuna en franca mejoría, la agricultura empujando mucho con muy buenos precios, tomando área y se sumó la forestación. En 2006 o 2007 fue el pleno auge de la forestación. Pero la oveja, para poder subsistir, necesitaba mejorar muchísimo su negocio. ¿Y cómo mejorarlo? De sus productos, carne y lana, había que lograr que ambos fueran de alto valor. Esta raza combina una raza carnicera muy buena, con una lana de alto valor. Era la manera que la oveja se mantuviera en Uruguay”, expresó.

Fue así como, tras haber probado los parámetros productivos y de adaptación al Uruguay -y no observarse diferencias-, la familia Capurro decidió emprender el camino del Dohne.

“Con la misma oveja y más valor era el camino para que el lanar se mantuviera en el país. Nos gusta la oveja, nos gusta trabajar con ella, nos pone en esa búsqueda de que el rubro y el negocio se mantengan”, señaló.

Gabriel Capurro Álvarez

Cosecha de éxitos. El éxito de esta decisión es confirmado anualmente cuando la genética de La Pastoral es de las más demandada y cotizada.

De hecho, el pasado jueves 11 de febrero la familia concretó su 14° remate anual Merino Dohne.
Con negocios a cargo de Megaagro, se dispersó un centenar de borregos y carneros, a un valor promedio general de US$ 789,50.

“En realidad detrás de eso hay muchas majadas grandes que se empezaron a cruzar y hay mucha gente que compra carneros para inseminar y se puede dar el lujo de pagar mejor los carneros. La gente empieza a conocer la raza y todos los años entran nuevos clientes”, explicó.

Trayectoria en pista. En una primera instancia, cuando se creó la Sociedad de Criadores, se tomó la decisión de no participar de exposiciones aunque con los años eso cambió y hace ya un tiempo que La Pastoral acude a la Expo Durazno y la Expo Prado, y ha logrado grandes campeones en diversas ocasiones.

La última alegría llegó en la Expo Prado 2020 cuando orgullosamente Vicente Capurro (ahora de 9 años) paseó al Gran Campeón por pista y, en esa ocasión, le contó a Rurales El País que el carnero no tenía nombre -o al menos él lo desconocía- y que estaba “más o menos nervioso”.

“A veces se para y hace fuerza, pero no está muy nervioso”, contó el joven para luego hacerlo desfilar a paso firme, al igual que las viejas generaciones.

Ejemplo de vida y una mención especial…

En la Rural de Durazno, en 1998, se realizó una importante liquidación del plantel Corriedale de la sociedad Capurro Hnos, conformada por Mario y Eduardo, tras la decisión de diluir dicha firma. En ese marco, Gabriel Capurro Barcia, en nombre de todos los nietos, expresó algunas palabras en reconocimiento a todos aquellos que estuvieron ligados a la historia de El Aguará.

Esa historia, como se ha mencionado, comenzó en 1940 y de ahí en más, con trabajo y sacrificio, fueron aumentando la productividad de los campos y llevando sus Corriedale al compás de la producción nacional.

“Hoy, en un acto de mutuo entendimiento, han decidió separarse, pero por suerte ambos seguirán trabajando”, expresó Capurro Barcia en ese entonces.

“Cuando uno piensa que tendrían que empezar a descansar ellos aceleran la marcha, crean e intensifican nuevos proyectos. Esperemos que El Aguará en sus dos ramas sucesoras pueda seguir haciendo el aporte a la producción que realizara por ya casi sesenta años, lo cual el país entero agradece”, continuó.

Capurro Barcia también expresó su tristeza al pensar en que esa “sociedad perfecta” se terminó, en donde el entendimiento surgió de manera permanente y espontánea. “Pero más bien pienso que debe darnos felicidad el hecho de haber sido testigos de tan linda sociedad, la que seguramente cada uno de nosotros llevará como ejemplo en la vida”, señaló.

Un reconocimiento aparte fue el que se llevaron las mujeres de estos dos grandes hombres, María Cristina Álvarez y Matilde Fonseca, llegando a la conclusión de que la paciencia fue el gran secreto de su éxito.

“Paciencia han debido tener estas mujeres esperando horas y días a sus maridos que en los bretes con paciencia revisan una y otra oveja. Paciencia ha debido tener la gente que con ellos trabaja esperando que se decidan por uno u otro animal. Paciencia han debido tener ellos probando uno y otro carnero, sin lugar a dudas con muchos éxitos pero también fracasos. Seguramente esa es la ciencia, la gran paciencia que los trajo a este lugar”, comentó.

Capurro Barcia no olvidó tampoco al Gran Campeón del Prado de 1996, la felicidad más grande de su vida que le regaló no solo satisfacción por el trabajo logrado, sino que calurosos abrazos de su “Tata” y Mario que conservará para siempre. “A nivel familiar debo agradecer el ejemplo que para todos nosotros son. Son ejemplo de sociedad, de entendimiento, de compañerismo. Pero tal vez sea mucho más importante el ejemplo que para cada uno de nosotros significa el compañerismo que Tata y Mario tienen con sus señoras (…) en definitiva, son ejemplos de vida”, expresó Capurro Barcia.

Finalmente, y en nombre de todos los que compartieron brete, agradeció la experiencia y la sabiduría transmitida.

La historia sigue… Gabriel Capurro Álvarez en plena clase de carne y lana a sus nietos

Lo que los enamoró del Merino Dohne…

El Dohne es una raza doble propósito, creada en Sudáfrica a partir de la cruza de ovejas Merino Peppin con carneros de la raza Merino Alemán de Carne. Se buscó mediante el cruzamiento mantener la producción de lana fina de alta calidad y valor del Merino Peppin y mejorar su rusticidad, fertilidad y velocidad de crecimiento a través del Merino Alemán de Carne.

La selección en sus orígenes se concentró en alta fertilidad, velocidad de crecimiento y lana fina, todo bajo condiciones de pastoreo en campos de baja calidad. A partir de su creación en 1939, la raza Dohne se desarrolló rápidamente en Sudáfrica donde constituye hoy en día la mayoría del stock ovino de ese país. El Dohne se introdujo en Australia en 1998, creciendo desde ese momento en forma muy rápida demostrando su alta adaptación y su gran rentabilidad como raza doble propósito.

La selección de carneros y ovejas de La Pastoral se apoya en la apreciación visual de los animales en los bretes y el uso de información objetiva, (EPD´s y Flock Testing) de las principales características de importancia económica en los sistemas de producción ovina: diámetro de la fibra de lana, peso de vellón, peso del cuerpo, velocidad de crecimiento y performance reproductiva.

Se mide la producción de todos los carneros padres y también de las ovejas, a través de la producción de sus hijos y utilizamos aquellos que demuestran ser superiores en las características de interés.

Seleccionan animales de cara destapada, largos de tronco, de buenos traseros, rústicos, adaptados a nuestras condiciones climáticas y de pasturas.

La cabaña también realiza multi ovulación y trasplante de embriones a las mejores 15 ovejas del plantel puro. Estas ovejas están produciendo más de 5 kilos de lana por animal, de 17 a 21,5 micras de alta calidad y tienen excelentes conformaciones carniceras. En promedio cada una de estas ovejas está produciendo seis corderos por año, aumentando el progreso genético anual del plantel.