Historias / ovinos

Por culpa de los perros, otro ovinocultor cerró la portera

Cansado del continúo ataque del abigeato y los perros sueltos a su majada, Sergio Araujo abandonó, por segunda vez, el rubro ovino

“Los Cerros” es el nombre del establecimiento que le cerró la portera a los lanares.

Manuela García Pintos

La historia se repite: los perros atacan, el productor denuncia y aguanta. El abigeato hace daño, el productor denuncia y aguanta. Vuelven los perros, pero el productor aguanta otra vez. Un día la situación se sale de control o las ganas de seguir en el rubro desaparecen. Se llama a un camión, se carga la producción que con tanto sacrificio y dedicación se sacó adelante y se la llevan del campo. Ahora ese productor se va a dedicar a otra cosa.

Esa es la historia -entre tantos otros- de Sergio Araujo, un productor de Artigas que, como su padre lo hizo muchos años atrás, dejó el rubro ovino por culpa de los continuos y desgarradores ataques de las jaurías a su majada.

Los hermanos Araujo trabajan en un predio familiar que viene de la época de sus abuelos, hace más de 50 años.

Actualmente se dedican a la ganadería vacuna y, hasta el viernes pasado, lanar.

El campo, ubicado sobre la ruta 30 a 15 kilómetros de la ciudad, es un predio netamente ovejero, de quebrada y con poco índice Coneat. Por la cercanía al pueblo los ataques son recurrentes.

“El primer establecimiento con ovejas es el mío, y hay muchos perros cerca de la ciudad. Mi campo es una barrera.

Los vecinos me decían ‘ahora que te vas me va a tocar a mí’”, contó en diálogo con Rurales El País.
Según narró, el año pasado los distintos flagelos que tienen en jaque a la producción ovina les pegaron fuerte. Ya sea perros, jabalíes, zorros y abigeato.

“Un día me faltaban seis ovejas, al otro día cuatro, después 10. Luego fueron 12. Aparecían ovejas muertas en las cañadas. Son campos de quebrada, sucios. Contábamos cadáveres todos los días. Es desanimador”, comentó.

Lamentablemente, es la segunda vez que la familia Araujo toma la decisión de dejar el rubro.

“Mi padre dejó el rubro ovino por tema perros y abigeato. Cuando nos hicimos cargo del campo mis hermanos y yo, hace tres años empecé con los lanares. Fui creciendo, formé una majada relativamente buena, invertí en genética, en presentación del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). Era una majada de la raza Ideal, que le echamos carneros Merino e Ideal y logramos una finura de 20,9 micras”, expresó orgulloso.

Sin embargo, se siente culpable porque fue él quien convenció a sus hermanos de volver a criar lanares.

“Me siento culpable porque somos tres hermanos que trabajamos y yo insistí en volver al rubro”, dijo.

Estos productores llegaron a tener una majada de unas 700 ovejas Ideal, pero fueron más de 150 los animales que perdieron por culpa de los continuos ataques.

Araujo calculó que las pérdidas son de unos US$ 10 mil, aunque posiblemente sea más dado que muchas ovejas tenían lana y se perdió la matriz productiva de los próximos años.

“Dejamos el rubro con dolor en el alma, porque somos fanáticos de la oveja. Además del campo, tenemos barraca de cuero y lana. Yo quiero ver 26 o 27 millones de lanares. Tengo personal en la barraca aguantándolo. Quién más que yo quiere que Uruguay tenga ovejas. Indirectamente este problema también afecta a la empresa”, dijo.

El pasado viernes, 13 de noviembre, se realizó la primera carga de animales. La majada que está con cría la va a aguantar un tiempo más, en un campo de recría, aunque luego del destete la idea es venderlo todo.

Como se dijo anteriormente, el campo es netamente ovejero, con una carga de 0,50 unidades ganaderas. Allí no se puede tener agricultura, ni lechería, ni viñedo.

“Tenes que tener ovinos para que rinda. Ahora aumentaremos un poco el ganado de cría para intentar salir”, dijo.

Sergio Araujo (en la foto junto a su nieto) no descarta volver a criar ovinos.

Siempre denunció. Las denuncias las realizó en tiempo y forma cada vez que le faltaba una oveja.

“Todos los días cuando me faltaba media oveja o me carnearon un animal siempre hice denuncia”, dijo.

De hecho, llegó a pedir reunión con el jefe de Policía, solicitó apoyo al gobierno y le planteó a la Federación Rural estudiar hasta qué punto el Estado no es responsable de los daños que ocasionan estos flagelos a la producción.

Sin respuestas concretas, Araujo sostuvo que hoy no tiene fuerza ni la Policía ni el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP).

“No se puede seguir porfiando con un gobierno que quizás no está capacitado para terminar con el abigeato y las jaurías”, dijo.

Desde su punto de vista se hace necesario y urgente modificar las leyes y los deberes del MGAP al respecto. En ese sentido, mencionó que esperan la aprobación de la Ley de Urgente Consideración, que tiene presente algunos de estos aspectos.

“He repetido muchas veces que mientras no se modifiquen las leyes y los deberes del MGAP y del Ministerio del Interior va a seguir el problema. La Policía ve a los perros y no los puede matar”, expresó.

Una de las cosas que más lamenta, sobre el daño que hace el abigeato y las jaurías en la producción, es la reducción del personal.

“La oveja genera mano de obra. La oveja deja un lucro. La lana, al menos la mía, vale entre US$ 5,50 y US$ 6 por kilo. Eso ayuda. Me costó muchísimo tomar la decisión, pero al final pasaba estresado y pendiente de los perros porque todos los días era un drama nuevo”, señaló.

Finalmente, no descartó volver por tercera vez al rubro porque, según sostuvo, es un sector que bien atendido es sumamente redituable. “Volvería una vez más al rubro porque me gusta. Sé que es un rubro que bien atendiendo sirve, pero la parte psicológica desanima muchísimo. Vamos los fines de semana y el panorama es desolador”, concluyó.

El plan del gobierno. Comunicación pública, sensibilización del problema y posteriores soluciones, castraciones identificaciones y un Plan Nacional de Albergue son los pilares que atacará el nuevo gobierno para dar fin al problema de la superpoblación canina, que hoy es uno de los factores que tiene en jaque al sector productivo, pero también a la sociedad en su conjunto.

La directora general del MGAP, la doctora Fernanda Maldonado, contó los detalles del plan que solamente resta la aprobación de la Ley de Presupuesto para concretarlo. “Queremos explicarle a la población en lo que va a consistir esto. Estamos trabajando mucho en la elaboración de la estructura y del presupuesto. Eso un trabajo que lleva muchas horas y muchas negociaciones, estamos reuniéndonos en el ámbito de una comisión con el Ministerio de Interior, el Ministerio de Salud Pública y el Congreso de Intendentes. Estamos asumiendo el compromiso de un plan que creemos que puede dar buenos resultados”, señaló.

A través de la Ley de Urgente Consideración (LUC) se creó el Instituto de Bienestar Animal, sobre la base de la condición de tenencia responsable que hoy funciona en la órbita del MGAP y que anteriormente lo hacía en la del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), en la denominada Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba).

Lo que las nuevas autoridades pretendieron hacer es fortalecer algunas competencias de la Cotryba, denominándola bajo una nueva estructura, como Instituto de Bienestar Animal, dado que este tema es una política de gobierno.

Dentro de lo que el marco de la ley permite realizar, se crearon ciertos programas, como el de castraciones a nivel nacional y el de albergues. A su vez, se modificó la conformación del directorio de lo que hoy es la Cotryba, que pasará a ser el Instituto de Bienestar Animal y será de conformación público-privado si bien será comandado por el MGAP.

Dentro del mismo, compartirán responsabilidad el Ministerio del Interior, el Ministerio de Salud Pública con una fuerte interacción de la Comisión Honoraria de Zoonosis, el Congreso de Intendentes -dado que las intendencias tendrán que jugar protagónico porque que van a ser los brazos ejecutores-, la Facultad de Veterinaria, los productores rurales, las protectoras de animales y la Sociedad de Medicina Veterinaria.

Aumentó el abigeato. En los primeros ocho meses de gestión de la nueva administración del Ministerio del Interior, a cargo de Jorge Larrañaga, los homicidios bajaron 14,40% respecto al mismo período de 2019.

Sin embargo, en el caso del abigeato -uno de los principales flagelos que tiene en jaque a la producción ganadera- entre el 1° de marzo y el 31 de octubre del presente año, hubo una variación al alza de 6,48%.

Estos datos se desprenden de un informe realizado por el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior, al cual tuvo acceso El País. Según el mismo, se denunciaron 128 casos de abigeato entre el 1° de octubre y el 31 de octubre, una reducción de 43,61%, dado que en octubre de 2019 hubo 227.
Sergio Araujo (en la foto junto a su nieto) no descarta volver a criar ovinos.

Se prevé que en noviembre esté en marcha el plan piloto

Carlos Maria Uriarte. Foto Leonardo Maine – Archivo El País

En diálogo con Rurales El País, Carlos María Uriarte, ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, señaló que lamenta “en el alma” que esto ocurra, pero que no se siente “con ningún derecho” de pedirle a él (Sergio Araujo) ni a ningún otro productor que no baje los brazos.

“Tengo casos muy cercanos que por este mismo motivo tomaron la misma decisión. No me siento con el derecho, porque esto va más allá de lo económico. Lo entiendo, pero no me siento en el derecho de pedirle nada”, dijo.

En tanto, explicó que todas las pérdidas que el sector tiene de gente valiosa “me dan más fuerza y me motivan más” para tratar de solucionar las limitantes que el sector ovino tiene. “Son nuestro desvelo. En el abigeato estamos dando señales fuertes, se empezaron a dar cambios en los índices vamos por el camino correcto, aunque no estamos ni cerca de tener la batalla ganada”, explicó.

En el caso de la mosca de la bichera, otra de las limitantes que castiga al sector, dijo que se ha avanzado mucho y que el futuro es muy promisorio.

De igual forma, sostuvo que se ha trabajado en tema jaurías y que se está “muy cerca” para iniciar un plan piloto para comenzar a transitar en la erradicación del problema.

“Para que eso ocurra y para tener éxito, necesitamos la participación de toda la sociedad. Todos debemos estar involucrados en esto. El gobierno no puede solo. Las jaurías son un tema fuera de cauce. Entendemos que con el plan, que estará finalizando probablemente antes de fin de mes, realizaremos un plan piloto daremos respuesta”, adelantó.

Las cuatro patas del proyecto para el control de la población de perros son: concientizar, capturar y retirar los perros sin responsables de los espacio públicos, suburbanos y rurales; el posterior chipeo y esterilización; y una entrega a albergues, para los cuales el gobierno ya tiene previstos los lugares físicos.

“El subsecretario Ignacio Buffa, y la directora general del MGAP, Fernanda Maldonado, están terminando de recorrer el país, teniendo entrevistas con intendentes que serán partícipes del plan. Estamos haciendo lo mismo con los privados. Creo que a fin de mes vamos a comenzar con el plan”, concluyó el ministro.