carnes / Opinión

De la bipolaridad a una generalizada recuperación

El mercado internacional de la carne lucía bipolar hasta pocas semanas atrás, pero rápidamente se está transformando en un mercado firme, demandado y con precios en alza. 

Si se miraba para el lado de China, la demanda era sostenida. Lejos de aquellos precios “de ópera” del último tramo de 2019, pero en niveles adecuados y llevando volúmenes trascendentes. La mirada hacia Europa era la contracara. Los importadores reduciendo a un mínimo sus compras ante las sombrías expectativas por las restricciones al movimiento de la población y por el nulo ingreso de turistas. Las ventas en restoranes y hoteles en niveles de subsuelo que obligaban a los importadores a dejar de comprar los cortes de alto valor que se colocan en el viejo continente. Que, además, al embarcarse enfriados tienen una vida útil limitada, con el riesgo de tener que congelarlos si la situación no tendiese a normalizarse en los siguientes dos o tres meses, con la consecuente pérdida de valor. Se había llegado a dar la insólita relación de que el set de cortes delanteros más el bife ancho que se exporta a Israel valía más que los cortes finos embarcados a Europa.

Pero las cosas cambiaron y para bien. Los contagios nuevos de Covid-19 en varios países europeos comenzaron a caer de forma muy pronunciada, tanto o más rápido que como crecían antes. Países como Irlanda o Portugal, que a fin de año estaban muy complicados, ven ahora el mediano plazo con otra cara. No se sabe fehacientemente la razón de este tan rápido descenso; se considera que, en parte, se debería a la “inmunidad de rebaño” y en parte (por ahora menor) al avance de la vacunación.

Pero sea cual sea la razón, bienvenida la tendencia. Los importadores europeos, ante la esperanzadora situación, miran sus cámaras de frío y se dan cuenta que están vacías, dado que sus compras de carne enfriada se contrajeron a un mínimo en los últimos meses. Por lo tanto, salen a comprar y se encuentran con una oferta muy escasa que los obliga a elevar fuertemente sus precios de compra para hacerse de algo de mercadería. No quieren estar sin oferta cuando la población eleve su consumo.

El precio del rump & loin Hilton (el set de cortes de más valor: lomo, cuadril y bife angosto) exportado desde Argentina (la referencia del mercado en este segmento), que había bajado a US$ 8.000 por tonelada a fines de enero, pegó un salto a más de US$ 13.000 esta semana, de acuerdo con información de Faxcarne. Es un aumento de casi 70% y hay importadores que empezaron a ofrecer US$ 14.000, por lo que la expectativa es que, por el momento, siga subiendo. Las referencias desde Uruguay son más esporádicas porque el volumen de cuota es bastante inferior. Salvo raras excepciones el precio uruguayo se forma con un descuento respecto al argentino. Esta semana se ubicó en el eje de los US$ 12.000 por tonelada.

La cuota Hilton se debe hacer exclusivamente con animales terminados a pasto, por lo que la recuperación de este mercado es una excelente noticia para los novillos especiales y pesados que salen de las praderas.

Esta coyuntura se da al mismo momento en que China sale de sus feriados del Año Nuevo Lunar. Suele ser un momento de baja demanda, pero no es el caso este año. China está con un mercado demandado y con precios algo por encima de los que había previo a las fiestas.

Así que quien lleva el grueso del volumen y quien lleva los cortes de alto valor están en estos momentos alineados en una tendencia de mercado firme y sostenido.

Si se consolida la baja en el ritmo de contagio del covid-19 la demanda internacional por este tipo de productos se va a mantener elevada este año. Y, en el caso concreto de la carne vacuna, encuentra una oferta limitada de parte de los dos principales exportadores mundiales, Brasil y Australia. En ambos casos la expectativa es que reduzcan sus ventas al exterior dado que su faena está en descenso porque los dos atraviesan por una fase de recomposición de existencias.

Por lo tanto —siempre, vale enfatizarlo, con el condicional de que la pandemia vaya quedando atrás— las expectativas son promisorias en cuanto a las ventas al exterior y, consecuentemente, en el precio de la hacienda para faena. Pero, además, en este caso no sería como en 2019, cuando el sector frigorífico sufrió debido a una escasez de oferta que recalentó el mercado de hacienda mucho más allá de lo que indicaban los precios de exportación. Este año las expectativas de oferta de hacienda a frigorífico son mayores. Además, los precios de los competidores están altos debido a su escasa oferta, por lo que los importadores no tendrán muchas opciones más baratas, como sucedía en aquel 2019.

De esta manera, se puede dar la saludable y siempre bienvenida situación de que sea un buen año para todos los eslabones de la cadena. Hay que aprovecharlo, porque no es ni será lo usual en la cadena cárnica.