Opinión

Brasil‌ ‌tira‌ ‌del‌ ‌carro‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌precio‌ ‌regional‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌carne‌ ‌

La posibilidad de que el novillo Mercosur se mantengan estos altos precios dependerá de cómo siga evolucionando el control de la pandemia a nivel mundial

Por Rafael Tardáguila 

El presidente argentino, Alberto Fernández, adujo que no había ninguna razón para que los argentinos tuvieran que pagar caro el precio de la carne y, basado en ese argumento falaz, recortó a la mitad los volúmenes de exportación.

Con seguridad las medidas restrictivas argentinas se extiendan hasta las elecciones de medio término en noviembre. Luego se levantarán, porque las necesidades de ingreso de divisas son altas —como en todos lados— y ya no habrá porqué seducir a los votantes con precios relativamente bajos de la carne vacuna. Pero, por el momento, todo parece indicar que los precios internacionales seguirán altos y los de la región también.

El argumento de Fernández está totalmente alejado de la realidad. Hay factores de peso que explican el alto precio de la carne no solo en Argentina, sino en toda la región y el mundo. Como ya fue dicho en esta columna, el principal motor del mercado internacional de las carnes ha sido desde 2019 la epidemia de peste porcina africana en China, lo cual exacerbó las necesidades de importación de este país que ya venía creciendo en sus compras a ritmo acelerado.

Pero no es el único. Además, desde el lado de la oferta hay una disminución de la producción en nada menos que los dos principales exportadores del mundo, Brasil y Australia.

Enfocando en la región, las expectativas brasileñas son que la oferta continuará siendo restringida este año y el próximo, dado que los precios de los terneros son lo suficientemente tentadores como para retener los vientres en el rodeo de cría.

Pero, además, el viento empezó a soplar de cola para la economía brasileña. Los pronósticos son favorables y el ministro de Hacienda, Paulo Guedes, dijo que la cotización del real había bajado mucho más que lo que los fundamentos indicaban y que no le sorprendería que mantuviera la tendencia de valorización hasta 4,50 por dólar. El dólar en Brasil llegó a un pico del orden de los R$ 5,80, haciendo que los productos brasileños fueran sumamente competitivos en el mercado internacional. Hace dos semanas que cotiza por debajo de los R$ 5 y los dichos del principal referente económico del gobierno de Bolsonaro pueden ayudarlo a mantener la trayectoria.

El precio del macho para faena en Brasil, el boi gordo, se mantiene en niveles históricamente elevados por encima de los R$/@ 300. Una @ es una bolsa con 15 kilos de carne. A principios de marzo el precio medio en Brasil era de R$/@ 290 que, con un tipo de cambio de 5,79, equivalía a US$ 3,33 el kilo carcasa. A fines de junio estaba a R$/@ 305, un moderado aumento de 5%. Sin embargo, en dólares la referencia subió 23% a US$ 4,10 el kilo carcasa. Y, si el boi gordo se mantiene en esos niveles y se cumple el pronóstico de Guedes, estará subiendo a unos US$ 4,45 el kilo.

Brasil impulsa al alza el precio de la hacienda en la región. El Índice Faxcarne del Novillo Mercosur —un promedio ponderado del macho para faena en la región— alcanzó esta semana US$ 3,96 el kilo carcasa, su nivel más alto desde que fue elaborado en 2010. Al son de la pandemia, la volatilidad en los últimos meses ha sido enorme. En mayo del año pasado el Índice Faxcarne había bajado a su mínimo histórico de US$ 2,30 el kilo carcasa. Por lo tanto, en 13 meses subió más de 70%.

Si se cumplen los buenos augurios para la economía brasileña lo más probable es que el precio del ganado para faena en la región continúe siendo elevado. El consumo interno brasileño comenzará a demandar más de un bien que escasea y los exportadores deberán competir con esa demanda interna creciente para hacerse de volúmenes para cumplir las necesidades de sus clientes del exterior.

Demanda china mediante, con una oferta acotada de Brasil y Australia, todo indicaría que el precio internacional de la carne vacuna seguirá alto por un tiempo más. La situación en Uruguay es bien distinta a la del segundo semestre de 2019, cuando también se habían superado los US$ 4,00 por kilo carcasa de novillo y de vaca. En aquel momento Uruguay estaba solo, muy por encima de las cotizaciones de sus socios regionales, complicando la ecuación de los exportadores. Ahora Uruguay está a la par de Brasil, con una competencia renga de Argentina y con Paraguay que sigue jugando en otra liga, dado que no tiene relaciones comerciales con China. Sin dudas se trata de un contexto regional mucho más sólido que el de un año atrás.

La posibilidad de que se mantengan estos altos precios dependerá de cómo siga evolucionando el control de la pandemia a nivel mundial. Si gana la vacuna y la inmunidad de rebaño o si, por el contrario, gana la variante Delta y las cosas se vuelven a complicar. Apelando a la metáfora futbolera —en día de clásico, además— de los integrantes del ex GACH, el partido se va ganando, la defensa se muestra sólida, pero falta mucho para que termine y el ataque contrario no ceja en su esfuerzo por el empate. Y si empata, va a ir por la victoria.