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¿Qué miran los jurados en pista de los ovinos?

Si bien la jura de los lanares varía mucho según la raza que este en cuestión, estas son las claves a tener en cuenta.

 

1. La Cabeza.
La cabeza de un ovino debe ser acorde a su sexo. Es decir, si se trata de la jura de un carnero, la cabeza deberá ser expresiva de un macho, con ollares bien marcados, negros, orejas separadas, cubiertas de pelo. Una cabeza bien expresiva indica con qué nos vamos a encontrar en el resto del animal.

Por lo general, la cabeza es por donde empieza la calificación. Si bien depende de la raza, en muchos casos se revisa que no tenga tocos firmes. Otro punto importante es revisar la boca del animal para asegurar, entre otras cosas, la edad y una correcta dentadura que determinará la alimentación del ejemplar.

2. Frente.

Un Gran Campeón siempre debe ser un animal suave de paletas, con correctos aplomos y pecho no excedido en ancho. Un tema importante, que depende de la raza que se jure, es la pigmentación, ya sea en la cabeza, el ocico y las orejas.

También se revisa el vellón, que la barriga no sea alta y que los garrones no tengan pelos ni lunares, aunque generalmente eso depende de la admisión que realiza el departamento de Sanidad del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, la autoridad encargada de definir el ingreso al predio de la Rural.

3.  Costillas.
En los carneros siempre se busca profundidad, que sean similares a un barril. Eso se debe a que se buscan animales que tengan una muy buena capacidad ruminal: que puedan comer más y que tengan la posibilidad de mantenerse en condiciones pastoriles.

4. Lomo/Vellón.

Los Grandes Campeones deben ser animales anchos de lomo, largos, firmes y con una muy buena cobertura de carne. El vellón de los ejemplares es fundamental. Además de tener en cuenta los datos de EPD´s, se revisa la lana de adelante hacia atrás y se busca un vellón parejo y equilibrado: que no sea ni muy fino ni muy grueso, pero sí suave.

5. Cuartos.

Los cuartos de los carneros deben ser voluminosos, pero hay que saberlos ver. Eso significa que no necesariamente los ejemplares más llamativos son los que más carne tienen, sino que eso va de la mano de la apertura de patas y, justamente, eso es lo que le da más capacidad carnicera.

Lo primero que se hace en una jura es hacer caminar a los ejemplares para observar su desplazamiento, y es en ese momento donde se jura la apertura de los cuartos, que siempre debe ser en “U” y no en “V”. Eso habla de la amplitud de las patas: lo que buscan los especialistas es que estas no se toquen cuando caminan.

6. Patas

Las patas son clave para que un ejemplar pueda consagrarse como Gran Campeón. Los encargados de jurar a los lanares, no importa la raza, se fijan especialmente en el tren motriz del animal.

Es imprescindible que el ovino tenga buenos y correctos aplomos. Eso se debe a que durante toda la vida del animal, tanto para alimentarse como para la reproducción, las patas deben ser óptimas, con una correcta angulación y buenas pezuñas.

Además, para que todo eso pueda concretarse, es fundamental que el animal tenga “buenos huesos” para poder desplazarse correctamente.