Historias / Lanas

Anécdotas de un abuelo esquilador

El siguiente es uno de los relatos ganadores del concurso “Yo amo mi trabajo en el campo”, organizado por las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF)

Esquila. Foto: El País, archivo

Gisela Larrea (Calima) fue una de los ganadores del concurso “Yo amo mi trabajo en el campo” en la categoría relatos. A continuación compartimos sus creaciones y conocemos más sobre sus historias de vida.

El jurado del concurso –que estuvo integrado por Marina González, comunicadora de la FAO; Lucía Pintos, comunicadora del MGAP, y Bernardo Ramos, comunicador de Unión Rural de Flores- fue responsable de seleccionar a los dos relatos reconocidos en el marco de esta iniciativa, que fue organizada por Cooperativas Agrarias Federadas con el apoyo del SICOOP y de la FAO.

“Anécdotas de un abuelo esquilador”, por Gisela Larrea 

Allá por los años 70 cuando aún era un guris arranqué la zafra de la esquila como canchero, esperando que al año siguiente me ascendieran como embolsador. Justo cuando arrancaba la zafra me quebré domando una petisa bellaca, allá por medio de la zafra me llega un telegrama en radio San Carlos por medio de Hugo Fuente. En el telegrama decía que si estaba mejor me esperaban para la esquila, ya que un esquilador se había ido y sin pensar me largué. Y es ahí que arranqué como esquilador… ese año sacaba pocas ovejas esquilando por estar rengo. Esperando al año siguiente para ver si llegaba a las 100 ovejas por día, año tras año fui mejorando hasta quedar como capataz de la máquina de esquila. Y así viví muchas anécdotas y judiadas entre nosotros. En una siesta se me durmió un compañero, como estaba roncando le puse una hoja del árbol de la plata en la boca, resulta que al roncar, la hoja no salía y cada vez iba más para adentro. En los suspiros, la hoja iba y venía, hasta que en uno de esos suspiros salió para afuera. El compañero estaba asustado pero tentado de la risa, ¡y yo con un susto! Y así miles de anécdotas, experiencias y momentos que quedarán en mi memoria. ¡Qué lindo sería volver a vivirlos!

Sobre la autora. Gisela Larrea tiene 18 años y vive en Sierra de Garzón, en Maldonado. Es fotógrafa, trabaja en un viñedo y le gusta mucho la cocina.

Con respecto a su vínculo con el campo y con la cooperativa, contó que su familia se dedica a la producción de ganado y es socia de Calima. Lo que más le gusta de vivir y trabajar en el campo es que tiene mucha libertad, no está encerrada, es muy tranquilo y hay mucha paz.

Su relato narra la historia de su abuelo, que se desempeñó como esquilador. “Cuando me dijeron que había ganado no lo podía creer. Fue una gran alegría”.