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¿Frutillas en mayo? Hoy es posible gracias a la investigación de INIA

La investigación de INIA Salto Grande con otras instituciones y productores ha permitido alcanzar una cosecha temprana en el norte del país que abastece a casi la totalidad del mercado nacional desde mayo hasta mediados de setiembre

Foto: INIA

Los postres del Día de la Madre suelen tener una protagonista indiscutida que es la frutilla, una de las más buscadas en la primera quincena de mayo. Si bien es una fruta típica del mes de octubre, es posible encontrarla en ferias y mercados desde finales de otoño y hasta el inicio de la primavera gracias al trabajo que realiza el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en el norte del país.

“El 50% de la oferta nacional de frutillas proviene de Salto, donde hay un sector histórico que produce hortalizas hace más de 150 años. La investigación de INIA Salto Grande con otras instituciones y productores ha permitido alcanzar una cosecha temprana en el norte del país que abastece a casi la totalidad del mercado nacional desde mayo hasta mediados de setiembre”, explicó el Dr. Ing. Agr.  Esteban Vicente, investigador del Programa de Mejoramiento Genético de Hortalizas de INIA.

Actualmente el 100% de las variedades cultivadas en el departamento norteño fueron generadas por INIA, entre las que destacan Yrupé y Ágata. “Los cultivares extranjeros, que son los más extendidos en el sur del país, no se adaptaron nada bien a la producción de Salto, por eso desde hace tiempo en INIA se inició un importante trabajo de selección y mejoramiento genético para obtener cultivares nacionales”, señala Vicente.

Asimismo, por ser una fruta altamente perecedera que no se puede stockear, la sobreproducción típica de los meses de octubre y noviembre representa un desafío que impone ciertas exigencias a todo nivel de la cadena productiva y al mercado.

 

Foto: INIA

Esta situación ha motivado a institutos como INIA a generar soluciones tecnológicas que permitan ampliar el periodo en que se obtiene la fruta. De esta manera, le brindan a los productores norteños oportunidades comerciales y de ingresos, en un mercado interno que absorbe el 100% de lo producido y que no tiene frutillas importadas.

“La producción fuera de estación es parte del ADN de la horticultura de Salto. Históricamente al departamento le conviene producir cuando el cultivo escasea en el resto del país, porque es más valorado y facilita el proceso comercial con un mercado principal que está a 500 kilómetros de distancia”, apunta el investigador de INIA.

El aporte continuo de la ciencia es fundamental para un rubro que enfrenta desafíos variopintos. Como ejemplos, a nivel sanitario Vicente recuerda la aparición en 2015 de una enfermedad que secaba la planta y que exigió que los técnicos de INIA desarrollaran variedades nuevas que fueran resistentes. En tanto, a nivel logístico, rememora el cambio de los envases en que se trasladaba la fruta hace algunos años, reto que implicó que los investigadores debieran generar frutillas más firmes que llegaran mejor a destino.

“Los mejoradores genéticos sintetizamos las necesidades de consumidores y productores, pero también, por ejemplo, de quienes trasladan el producto. Por eso en INIA siempre estamos atentos a los desafíos y las demandas del sector en su totalidad, y los cambios que pueden surgir a futuro”, concluye el experto.