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El éxodo de las mujeres rurales se hizo en balsa y tren

Nadie puede decir que no están y menos que no se mueven: un grupo de 75 mujeres de Tacuarembó fue en balsa a Blanquillo, Durazno, a celebrarse... un par de días después se tomaron un tren para seguir festejando

Juana Vázquez y Dalcira Soto, referentes zonales, fueron dos de las 75 mujeres que se trasladaron en balsa para llegar a Blanquillo, en donde se celebró el Día de la Mujer Rural.
Juana Vázquez y Dalcira Soto, referentes zonales, fueron dos de las 75 mujeres que se trasladaron en balsa para llegar a Blanquillo, en donde se celebró el Día de la Mujer Rural.<br/><br/>

Ellas están y ellas quieren estar. Quieren ser escuchadas y proponer. Eso quedó claro en la jornada del pasado 15 de octubre, cuando en Blanquillo, Durazno, se celebró el Día Internacional de la Mujer Rural. Quedaba lejos y había que levantarse temprano. Ningún sacrificio que no conozcan. Se tomaron una balsa en San Gregorio de Polanco y del otro lado del río las esperaba un ómnibus. Así fue como lograron estar presentes y celebrarse en su día. ¿Qué auto homenaje, no?

Dalcira Soto vive en Paso del Cerro, en Tacuarembó, a 45 kilómetros de la ciudad. Es artesana, ama de casa y madre de dos hijos: uno de 18, estudiante de mecánica en la UTU; y otro de ocho, que cursa 3° de escuela.

Una vez por semana también da talleres de reciclado de cartón, latas y envases para mujeres de la zona en el grupo “A Puro Coraje”, del cual es parte. Es presidenta de Cooperativa La Serrana, referente en la Mesa de Desarrollo Rural y participa como vocera en la Mesa de Desarrollo Departamental.

“Estoy muy feliz con todos estos logros que hemos recibido en la comunidad gracias a estos grupos”, señaló.

Desde 2015 trabaja en el grupo “A Puro Coraje” que se amalgama con su función de madre, ama de casa y productora rural junto a su esposo, haciendo plantíos de ajo, papa y boniato, un poco de todo...

La invitación llegó a través de la Mesa de Desarrollo Rural. Cuando participaron de la Mesa Departamental estaban las convocatorias y una de ellas era el encuentro de mujeres rurales en Blanquillo. Así, cada referente empezó a hacer difusión y se prepararon para ser parte del encuentro.

“Fue emblemático. Nos quedó la satisfacción de encontrarnos con mujeres que estamos en la misma sintonía y tenemos los mismos problemas. Sabemos que juntas, empoderadas, le buscamos solución a todo”, contó.

Cuando les comunicaron que la forma más rápida de llegar era en micro y luego en balsa, recordó, se llenó de emoción.

“Nunca lo había hecho; nunca viajé en balsa. Para mí fue mágico. En Paso del Cerro, en casa, me levanté 4:45 am, como todos los días, y me pasaron a buscar 5:30 para ir hasta Tacuarembó. Allí nos tomamos el ómnibus hasta San Gregorio para luego tomar la balsa. Del otro lado, nos esperaba otro bus para ir hasta Blanquillo. Fueron muchas las horas que pasaron desde que salí de mi casa y llegué a Durazno. Fueron muchas horas, pero valió la pena. Fue sensacional”, aseguró.

Dalcira explicó que la emoción vivida “no tiene fin”, tanto por la travesía, el equipo y el compañerismo, así como también el recibimiento que fue “espectacular”.

De la zona norte fueron seis mujeres, y ella era la referente. Todas pasaron por una experiencia “única”.

“Jamás dudé en ir, porque en cuánto supimos de la invitación empezamos a resolver cómo salir de acá; queríamos estar, siempre tenemos el apoyo de la familia. En ningún momento dudamos de no ir: era ‘vamo y vamo’. Compañeras se vinieron todavía de más lejos. Nada era pesado para vivir ese momento”, aseguró.

Lo más disfrutable, para Dalcira, fueron talleres y conocer la labor que hacía cada mujer.

“Escuchar, traernos experiencias y saberes de otras mujeres. Conocer experiencias de vida, de fortalezas, superaciones, empoderamiento de otras mujeres que viven, como nosotras, alejadas de la ciudad. Me pareció que eso fue muy importante”, contó.

Esto sirvió también para preparase para la jornada del viernes 21, cuando Paso del Cerro fue anfitrión del 5° Encuentro Departamental de Mujeres Rurales, declarado en la Junta Departamental de Tacuarembó, de interés departamental.

“Fue otro día mágico: poder recibir delegaciones en el tren, que muchas nunca habían viajado. Fue una gran historia. Fue muy emocionante poder ir a recibirlas a la estación. Hizo un día espectacular que se prestó para vivir la fiesta”, contó.

Fue un encuentro que la anfitriona calificó de “productivo y satisfactorio”.

“Ese día cada una se fue diferente a cómo vino en la mañana; se llevó una experiencia única, cada una tiene una historia para contar. Todos tenían algo para compartir”, aseguró.

Para que esto se lleve adelante se trabajó a la par del Ministerio de Ganadería, la Intendencia de Tacuarembó, el Ministerio de Desarrollo Social e Inmujeres, por lo que no dejó de agradecer por ello.

De las casi 200 mil personas rurales que tiene Uruguay, un 48% son mujeres. De ese total, el 82% están en edad de trabajar. Sin embargo, poniendo lupa, en las poblaciones menores a 5.000 habitantes el acceso de las mujeres al trabajo “es bastante menor” que en aquellas poblaciones que superan los 5.000 habitantes, desempeñándose mayormente, además, en actividades domésticas o de cuidados.

Las mujeres ocupan el 20% de los puestos que genera el sector rural y son el 35% de la mano de obra vinculada a la industria del sector agropecuario.

Estos números son el espejo de la brecha que sigue existiendo entre hombres y mujeres, sobre todo en el campo y más aún en pequeños poblados. Sin embargo, estos números no opacaron la presencia de las mujeres rurales en su día. Ellas estuvieron...

En balsa, tren y bus...

No importaba mucho cómo, pero ellas iban a llegar a Blanquillo, Durazno, a celebrar el Día Internacional de la Mujer Rural, el pasado sábado 15 de octubre. Fue así como unas 75 mujeres de Tacuarembó se trasladaron hasta San Gregorio de Polanco, muy temprano en la mañana, para llegar a tiempo y celebrarse. Un par de días después, el 21 de octubre, un grupo de 150 mujeres de Tacuarembó se tomaron un tren y se trasladaron a Paso del Cerro, en donde se realizaba el encuentro departamental.

Juana Vázquez es de Paso de los Toros. Hace 25 años está radicada en el campo, a cuatro kilómetros de Achar. Es comunicadora social, operadora de trazabilidad y trabaja junto a su esposo, Oscar. Además, tiene cuatro hijos.

Vázquez es la Secretaria del Movimiento Rural de Achar, que se formó en 2009 y logró su institucionalización en 2014, trabajando hoy como agente territorial de desarrollo rural. Integra la Mesa de Desarrollo Rural Sur que abarca los poblados de Curtina, Achar, San Gregorio, Paso Hondo, Los Furtados, Peralta, Chamberlain, Paso de los Toros y varios más de la zona sur del departamento. Además, los representa en la Mesa Departamental de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca en Tacuarembó.

La invitación para ir a Blanquillo llegó desde el MGAP a través de su subdirectora, Mercedes Antía; y de la Unidad de Género, con Paula Florit, quienes, dijo, “han logrado un mayor acercamiento en las comunidades rurales”.

Vázquez contó que en Tacuarembó, desde 2017, las mujeres rurales se reúnen religiosamente a conmemorar su día y, además, se aprovecha para trabajar en programas y talleres, para luego acercar a las autoridades sus planteamientos.

La idea de ir en balsa se trabajó en la Mesa Separtamental junto al director, Domingo Ramos; y la técnica, la Ingeniera Agrónoma, Mariana Brunel.

“Teníamos que ver cómo se llegaba a Blanquillo y la forma más cercana desde Tacuarembó y nuestra zona era pasar por la balsa de Paso Romero; desde ahí nos quedaban un poco más de 30 kms, teniendo en cuenta que habían mujeres que venían desde las zonas más alejadas… algunas partieron de sus hogares a las 4 am, otras tuvieron que pernoctar en Tacuarembó”, contó.

Y agregó: “La verdad, nunca había cruzado en balsa, a pesar de haberme criado a las orillas del Hum.. con Dalcira teníamos temor; creo que hasta nos abrazamos al principio. Fue una experiencia nueva, había oleaje porque había mucho viento, pero ni cuenta nos dimos porque el traslado fue sereno”, comentó.

Luego, al encuentro departamental, del 21 de octubre, de común acuerdo en la Mesa Departamental, se decidió el traslado a Paso del Cerro. Está travesía se haría en tren: todas las que quisieran ir debían inscribirse y así se formaron los grupos.

“Acá también debieron trasladarse, primero en ómnibus y luego en tren en donde viajaban aproximadamente unas 120 mujeres. En total nos reunimos unas 150 mujeres de todo el departamento de Tacuarembó”, contó.

El Ministerio de Ganadería cubrió los gastos de los pasajes y, la Intendencia Departamental, los ómnibus y micros.

“El viaje en tren fue mágico; muchas mujeres nunca habían disfrutado de esa experiencia y otras hacía más de 40 años no lo hacían. Además, el paisaje es fabuloso: lugares de ensueño, que se pudieron disfrutar en ese recorrido”, contó.

La anécdota que cree quedará en el recuerdo de todas fue el cruce por el túnel de Bañado de Rocha que duró unos dos minutos aproximadamente: “quedamos totalmente a oscuras, ¿te imaginas el griterío? Fue hermoso ver a todas, disfrutando de su charla y mates mientras viajabamos en el tren, alegría absoluta”, contó.

De la jornada en Blanquillo destacó “la impecable organización y atención” de los funcionarios del MGAP y de la Intendencia de Durazno. La presentación del Ballet Juvenil del Sodre, los stands artesanales: “todo fue maravilloso”.

“Y lo importante fue que estuvieron el presidente Luis Lacalle Pou y el ministro del MGAP, Fernando Mattos; así como también las autoridades nacionales y departamentales. Nos escucharon en un mano a mano”, señaló.

Vázquez fue la representante de transmitir el sentir de las mujeres rurales: “somos conscientes que somos transformadoras de nuestro lugar, el pilar de las familias. Por lo tanto, tenemos una tremenda responsabilidad; creo que ellos, al vernos allí, tomaron dimensión de lo que transformamos en nuestra comunidad y pedimos que apoyen a quienes están día a día con nosotros, con los funcionarios de las oficinas territoriales, porque ellos conocen nuestra realidad”, explicó.

Por otro lado, comentó que Paso del Cerro, si bien fue una jornada de información y capacitación, fue el encuentro de más de 150 mujeres que trabajan en el departamento para mejorar la calidad de vida durante todo el año.

“Nos debíamos esa celebración, fue como sucede desde hace cinco años; reconocernos, intercambiar, planificar y disfrutar. Somos mujeres que trabajamos en el campo, pero transformamos nuestro hábitat. Nos queremos quedar en el campo y, para ello, debemos hacer que nos escuchen y lograr aterrizar todo lo que sea beneficio para la comunidad y sus familias. Ese es nuestro objetivo”, cerró.

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