Gremiales

Interna sindical al rojo vivo en la industria de la carne

Insinuaciones de malversación de fondos y puja por el avance comunista.

FRIGORIFICO CARRASCO, FOTO GUIMARAENS, ND 20080215

La interna de los sindicatos de la industria de la carne está muy complicada, con acusaciones de desvío de fondos y un trasfondo político ya que hay una puja entre el Partido Comunista y otros grupos de izquierda por el control de los gremios.

La suspensión como integrante de la directiva de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines- Ciudad Vieja (una de las dos vertientes de la histórica Foica), de Martín Cardozo, presidente del sindicato de Frigorífico Carrasco, puso al rojo vivo la interna gremial. Cardozo hace duras acusaciones

El sindicato del frigorífico Carrasco reclama desde noviembre del año pasado saber qué destino se le dio a distintos pagos que hizo a la Foica para saldar una deuda con el Pit-Cnt y que no constan que hayan sido recibidos por la central. “Entramos a pagar en 2016 la deuda anterior de la directiva que dejó de pagar porque no estaba de acuerdo con la forma en que se había manejado la federación para hacer las cotizaciones. Se debían $ 700.000. En enero de 2016 pagamos $ 319.000, casi US$ 11.000, la primera entrega. Pero en mayo de 2015 habían dejado de pagar al Pit-Cnt … Me tenés que informar. Si no estás de acuerdo con cómo maneja el dinero el Pit-Cnt me lo tenés que informar. Me tenés que decir mirá Martín que no estamos pagando al Pit-Cnt. En noviembre del año pasado fui personalmente al Pit-Cnt a ver cómo era el tema de la cotización. No me cerraba que todo el dinero fuera a la cuenta personal de Esteban Barquin (tesorero de Foica-Ciudad Vieja). Decíamos que acá hay cosas que no están bien. ¿Cómo tanto dinero va a ir a la cuenta personal de un trabajador? Esas cosas no nos gustaban”, contó Cardozo a El País. La noticia, señaló, fue “un baldazo de agua fría”.

El 7 de marzo Cardozo fue recibido por las autoridades de Foica y se le comunicó que estaba suspendido por parte de Luis Muñoz, el secretario general, que no quiso darle motivos, señaló. Según Cardozo, Muñoz sí le reconoció que el reclamo era válido, que la tesorería no había procedido bien al no presentar ni boletas ni estados de cuenta y que se designaría una comisión fiscal. Pero para que se llegara a esta instancia el sindicato del frigorífico Carrasco había tenido que presionar previamente. “Preocupados, les empezamos a andar atrás, a pedir reuniones; nos empezaron a esquivar. Me citaban fuera de hora. Preguntaba, ¿hay directiva? Me decían que no, me citaban a las 12 y a las 9 habían cocinado todo. Un compañero, de buena fe me dijo: “Nos juntamos a las 9, no a las 12. Les caímos a las 9, pedimos explicaciones. El tesorero nos contestó que no tenía tiempo de hablar. Nos fuimos, hicimos asamblea y salió el comunicado en el que decíamos que suspendíamos parcialmente el pago de la federación. Ellos tienen su estrategia, aislarnos a nosotros, buscar la forma en que nos quedemos callados. Muñoz me dijo: “Estás suspendido, pero no digas nada, podés usar las horas” (de licencia sindical). Eso habla de la oscuridad con que se manejan. Tampoco tiene la potestad él de suspenderme porque me eligió un plenario”, denunció Cardozo.

El País llamó a Muñoz para obtener su versión. Este pidió que se lo volviera a llamar más tarde. Luego no atendió.

“El objetivo de nosotros es que haya elecciones. Hace años que voy a plenarios, siempre son los mismos personajes, no hay elecciones”, denunció Cardozo. El sindicalista dijo que ha conversado del tema con el presidente de la central sindical Fernando Pereira y el secretario general, Marcelo Abdala. “Ellos como que se mantienen al margen”, dijo.

La Foica se dividió hace una década entre la Foica-Ciudad Vieja y la Foica-Cerro (cuyo referente es el comunista Ariel Jacques), y el Pit-Cnt busca una unificación hasta ahora sin éxito, dijo a El País una fuente del Secretariado Ejecutivo. Es que en dos meses se realizará el Congreso del Pit-Cnt cuyos estatutos no permiten que haya dos sindicatos por rama. “El tema acá de fondo es que tiene que haber 22 integrantes en la directiva a nivel nacional. Muñoz y Jacques van a quedar por capacidad, por contactos. Pero hay 20 que tal vez no, y bueno, vos te abrazás a una silla porque ser directivo da beneficios, no ir a laburar por las horas sindicales, tener 100 horas sindicales e ir a una directiva a tomar mate. O hacer cosas personales, ir a estudiar o a hacer otro laburo”, dijo Cardozo.

Una división que estaría dañando a los chicos. Los datos del Instituto Nacional de Carnes muestran que en 2016 el Frigorífico Canelones representó el 6,9% de las exportaciones de carne vacuna; el Colonia el 6,2%; el Carlos Schneck, el 6,1%; el Tacuarembó el 5,1%; el Carrasco el 5,4%; el Pando el 4,5%, y La Caballada el 4%. La carne bovina es el principal producto de exportación uruguayo. La Foica-Ciudad Vieja controla plantas más pequeñas y la división existente ha llevado al acatamiento dispar de algunos paros de alcance nacional. “La división afecta a los más chicos, mataderos, graserías, abastos. Los grandes exportadores tenemos convenio interno y tenemos la fuerza sindical para pelearla. Lo que hace esta fractura es afectar a los sindicatos más chicos”, evaluó Cardozo.

El grupo de Read es fuerte en una Foica y los comunistas en la otra. En el Secretariado del Pit-Cnt reconocen que hay una puja por el control de los sindicatos de una industria que exporta el principal producto que Uruguay envía al mundo. Cardozo reconoció a El País que el Partido Comunista (PCU), a través del exdiputado y secretario general del sindicato de la construcción, Óscar Andrade, ha hecho una tarea de organización para controlar los sindicatos del llamado grupo Marfrig (compuesto por los frigoríficos Colonia, La Caballada, Tacuarembó y San José) que integran la Foica-Cerro. El frigorífico Canelones se alejó de las Foica hasta que no se produzca una unificación y coordina con el sindicato del Carrasco. Ambos son controlados por el grupo brasileño Minerva. Muñoz responde a la agrupación sindical “5 de Marzo” que tiene como referente al histórico dirigente de la bebida Richard Read.

Según Cardozo, este grupo recela del avance comunista que apuntaría a sumar el control que el PCU tiene de los gremios de la construcción y la metalurgia. Cardozo dice que no es comunista. “Yo no respondo a ningún partido. Soy del Frente pero no radical. No estoy abocado a la política, mis intereses dentro del movimiento sindical son otros”, aseguró. “Los sindicatos más fuertes tenemos que hacer fuerza para la unificación”, considera.

Rurales EL PAIS