genética

Compartimento genético busca abrir mercados

Se apunta a colocar animales vivos en nichos estratégicos.

 

La figura del compartimento de alta bioseguridad ofrece nuevas alternativas y Uruguay que fue pionero en desarrollarla en sistemas a cielo abierto, está sabiendo explotarla muy bien.

“La figura del compartimento es una de las tantas certificaciones oficiales que existen a nivel del mundo para lograr una mayor credibilidad o poder garantizar mayores procesos cuando la demanda de otros países lo exige”, admitió el delegado del sector privado uruguayo en la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), Dr. Jorge Bonino Morlán. El especialista, durante más de 20 años y uniendo sinergías con el sector oficial, defendieron los intereses de Uruguay ante el organismo mundial que regula el comercio de animales y subproductos.

Según explicó Bonino, con esa figura sanitaria, “se logró levantar restricciones que teníamos por ser un país libre de fiebre aftosa pero con vacunación en países que no aceptaban el intercambio de animales en pie, genética o carne con hueso, porque son libres de la enfermedad”.

La primera experiencia fue en ovinos y el pionero en aceptarlo fue Estados Unidos para la carne ovina con hueso de Uruguay, producida bajo el sistema del compartimento de alta bioseguridad y procesada bajo faenas en condiciones especiales, auditadas por el MGAP.

“A partir de ahí lo estamos trabajando con la Unión Europea, donde también los trámites están muy bien encaminados”, para poder entrar con cortes con hueso, porque en el ovino es ahí donde se juega el gran partido.

Bonino no pasó por alto destacar el apoyo que el sector privado está recibiendo de la Dirección General de los Servicios Ganaderos (MGAP), que son los que certifican y auditan la producción del compartimento de alta bioseguridad, en el marco de una integración público privada que sorprende al mundo y busca ser usada como ejemplo en varios países con orientación ganadera.

Genética.

Hoy a nivel genético, el compartimento de alta bioseguridad “tuvo un rol contundente a nivel de determinadas enfermedades, en tratar de salvar genética usando la trazabilidad o aspectos del compartimento, en focos de brucelosis o tuberculosis”, explicó el profesional a El País.

La otra meta de Uruguay es explotar el desarrollo de esta alternativa focalizándose en la genética, “pensando fundamentalmente en el bovino” y en la posible colocación de animales en pie en mercados estratégicos ya detectados.

El entrevistado recordó que ya hay uno que está desarrollado en Uruguay con ese fin. “El trámite sanitario está superado, porque hemos tenido intercambio de documentación y reuniones, fundamentalmente con Estados Unidos y están muy conformes”, pero la ventaja es que “otros países ya lo están demandando”.

Recordó que luego “faltan todos los trámites políticos, pero en base a la integración público privada, nuestros servicios oficiales que son los protagonistas, porque son los que terminan certificando todo, ya tienen todos los contactos cristalizados para que -como en el ovino- se llegue a la apertura de mercados”.

El profesional dijo que el sector privado tiene la expectativa centrada en la Unión Europea y reconoció que en este destino, “está todo muy bien encaminado y falta cristalizarlos logros” para poder diseminar la genética uruguaya.
Bonino consideró que “mucho nos llevó el de ovinos, así que esperamos que este no lleve tanto tiempo y disfrutemos este avance antes”, agregó.

Uruguay tiene un enorme potencial genético en todas las especies y en algunas razas de bovinos que hoy son utilizadas en países que están entre los referentes mundiales en la producción de carne. Ese banco genético sirve para abrir rodeos que hoy están demasiado cerrados en sus líneas genealógicas, dándole otro empujón al desarrollo de las características productivas y cuantitativas que hacen la diferencia en carnes.

Rurales EL PAIS