Ganadería

Ricardo Reilly: “Diversificar mercados es bueno, pero no descuidemos los aranceles”

El delegado de ARU ante INAC hizo un balance positivo de la gira por Europa. Abordó temas como Brexit en Inglaterra y las consecuencias que puede provocar a las carnes. Además el acuerdo Mercosur/UE, la Cuota 481 y el buen momento tras la apertura de Japón. Eso sí, alertó por las condiciones de acceso a mercados. “El pago de aranceles de carne bovina exportada se ubicó en US$ 181 millones, lo que equivale a un costo de US$ 0,6 por cada kilo exportado. Es mucha plata para un país como el nuestro, más en la situación de costos actuales”. Por eso dijo que “nos queda mucho camino por recorrer y consideró que la firma de un acuerdo con la UE “sería un buen inicio”.

 

Pablo D. Mestre.

Una delegación de INAC realizó una gira por Inglaterra, Bélgica y Rusia. Estuvo integrada por Federico Stanham, Gastón Scayola, Lautaro Pérez y Ricardo Reilly con quien El País mantuvo el siguiente diálogo telefónico.

-¿Cuál fue el objetivo de las diferentes reuniones en Londres y Bruselas?
-En el comercio mundial se están procesando fuertes cambios que, por sus características, inevitablemente tendrán efectos directos en países netamente exportadores como el nuestro. Dentro de estos cambios siempre hay amenazas, pero también existen oportunidades que se deben identificar para poder trazar estrategias a tiempo. Por eso pienso que se cumplió con el objetivo, que era el de recabar información de primera mano, tanto a nivel diplomático, así como con los principales actores vinculados al negocio de la carne.

-¿Con quiénes se reunieron?
-Mantuvimos una reunión con el IMTA (The International Meat Trade Association) en la Embajada de Uruguay en Londres y con el MLA (Meat and Livestock Australia). Y luego, la delegación se reunió con el embajador Carlos Pérez del Castillo en la Embajada de Uruguay en Bruselas. Posteriormente lo hizo con la UECBV (European Livestock and Meat Traders Union.

-¿Qué importancia le adjudica a estos encuentros?
-El Reino Unido es un importador de carne y productos diversos, al que hay que prestarle especial atención, sobre todo por el momento delicado en el cual se encuentra, ya que estarían próximos a una salida de la UE pautada para fines de marzo. Lo que resta saber es si se tratará de una salida con previo acuerdo político y comercial, o una salida más radical, lo que ellos llaman un “Hard Brexit”.

-¿Qué consecuencias podría traer para el mercado de la carne?
-A modo de síntesis, el Reino Unido es un importador neto de carne vacuna, con un déficit de unas 300.000 toneladas Peso Carcasa, del cual aproximadamente el 70% es abastecido por Irlanda, que además ejerce una fuerte presión comercial. A su vez es un exportador de carne ovina, y un dependiente importador de carne de cerdo y pollo. Por eso imaginarse un escenario post-Brexit es difícil, tanto política como comercialmente, eso sin agregarle otros ingredientes como una posible devaluación de la libra. Pienso que debemos seguir de cerca este proceso y actuar pro activamente. En ese sentido todo contacto que INAC pueda mantener con agentes de primera mano en el exterior, son de gran utilidad.

– ¿Cómo piensa que será esa salida? 
-Tanto UK como la UE primero deben arreglar entre ellos, para luego llegar a un acuerdo con el resto. Una idea que manejan los importadores y que no parece tan descabellada, es que Gran Bretaña baje a cero los aranceles para carne de ave y cerdo, y a su vez habilite una cuota transitoria: “erga omnes”, para carne vacuna mientras negocia su salida de la UE. Esta cuota debería contar con ciertas preferencias arancelarias, y obviamente cumplir con determinados requisitos. Pero son solo hipótesis.

-¿Y referente a la Cuota 481 qué novedades hay?
-Aún no hay novedades en cuanto a fechas para esa posible redistribución del cupo, en la que a EEUU se le asignaría un volumen de 30 a 35 mil toneladas. El saldo quedaría para los demás países. Aquí sí hay un punto relevante, y es que en este caso no se puede asignar una cuota específica por país basada en antecedentes para el saldo de la cuota, lo cual hubiese sido beneficioso para nosotros. La explicación es que EEUU y la UE no tuvieron en cuenta los antecedentes de los proveedores en su acuerdo, por lo cual este argumento no sería técnicamente aplicable para los demás países participantes. De todos modos Uruguay será consultado junto a Australia y también Argentina, y ahí tendremos que decidir qué hacer. De aceptar el planteo, el mismo se debe formalizar en la OMC con el aval de los otros países, es decir, reconocer que se le asigne un determinado volumen a EEUU y que el saldo sea para que compitan terceros países. De no aceptarlo habría que tomar otras medidas, como la de ir a una controversia.

-¿Hablaron del acuerdo Mercosur Unión Europea?
-No son tantas las cosas que quedarían por definirse, pero entre ellas están los temas agrícolas que son muy sensibles. Las presiones internas de Francia e Irlanda son muy fuertes. En materia de carne, habría que ver si Europa cambia su oferta actual, que serían 99 mil toneladas peso carcasa, con arancel intra cuota de 7,8%. El acuerdo que firmó la UE con México nos juega en contra, ya que México aceptó prácticamente todo, incluyendo este mismo arancel intra cuota, y hasta una concesión riesgosa que es el “principio precautorio”. Veremos qué pasa en la próxima ronda del 11 de marzo en Argentina.

-La gira finalizó con la participación de INAC en la feria Prodexpo, en Moscú. ¿Qué opina de la misma?
-A pesar de que Uruguay ha reducido su participación significativamente en este mercado, Rusia es una potencia mundial y un destacado importador de proteínas, por lo cual entiendo que siempre es bueno marcar presencia en este tipo de eventos al que además asisten varios de nuestros competidores. Recordemos que, en el pasado no tan lejano, Rusia supo ser un fuerte comprador de carne uruguaya. Las condiciones cambiaron luego de la fuerte devaluación del rublo, caída del precio del petróleo y temas políticos. Antes de la irrupción de China en el mercado mundial de proteínas, la Federación Rusa llegó a ser el principal comprador en volumen de nuestras carnes. Actualmente Brasil, Argentina y Paraguay son fuertes proveedores. El año pasado las importaciones desde Rusia han mostrado una recuperación, pasando de 8.500 toneladas en el 2017, a prácticamente 23.000 en el 2018, es decir aumentaron del 2 al 4%. De este modo, Rusia pasa a ocupar el cuarto lugar por destino de nuestras exportaciones de carne bovina en volumen, superando a Israel y el Mercosur, si tenemos en cuenta tanto países como bloques económicos.

-¿El protocolo con China?
-Ese es un ejemplo que necesitamos todos los mercados operativos. La firma del protocolo con China que excluye determinadas partes del animal como lengua, labios y quijada, podría llevar a retomar la colocación de estos productos en Rusia.

-¿Qué opina de la reciente habilitación de 16 plantas para exportar a Japón?
-Nos enteramos estando de gira. Es una muy buena señal, un esfuerzo que llevó muchos años. Independientemente de los negocios que se puedan concretar en el corto plazo, entiendo que se trata de un hecho importante desde el punto de vista de la imagen país. Implica ingresar a un mercado exigente como Japón, siendo un país libre de aftosa con vacunación. La feria Foodex que se realizará dentro de pocos días, a la cual INAC y Uruguay en general concurrirá con una importante delegación, y a la que algunas empresas ya enviaron sus primeros embarques de carne, seguramente nos dará un mejor panorama.

-Es un buen punto pensando en la diversificación de mercados además.
-Es una fortaleza. Uruguay posee una matriz comercial muy diversificada para la colocación de su carne vacuna. Pero sabemos que en el mundo actual no basta únicamente con eso, y cada día se hace más necesario mejorar las condiciones de acceso arancelarias y no arancelarias. El pago de aranceles de carne bovina exportada se ubicó en 181 millones de dólares, lo que equivale a un costo de 0,6 dólares por cada kilo exportado. Es mucha plata para un país como el nuestro, más en la situación de costos actuales. En ese sentido nos queda mucho camino por recorrer. Por eso, la firma de un acuerdo con la Unión Europea sería un buen inicio cómo para abrir ese camino.