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Promete la nueva normalidad del negocio cárnico

A pesar que la exportación de carne bajó en el primer semestre, la demanda china continúa en  crecimiento. A su vez, los inversores nacionales y extranjeros siguen confiando en las certezas del negocio ganadero.

Proceso industrial en planta frigorífica. Foto: El País.

Martín Olaverry | Valor Agregado – Rurales El País

Las exportaciones de carne vacuna uruguaya en los primeros seis meses del año experimentaron bajas en volumen y facturación, pero no así en precio; esto último como consecuencia de una necesidad de diversificar los países de destino, ante las convulsiones que sufrió el mercado global por la pandemia.

En total se enviaron a los mercados unas 50 mil toneladas menos, casi un 20%, frente al mismo periodo del 2019, y la facturación cayó en el entorno de los US$ 150 millones.

El gerente de marketing del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Lautaro Pérez Rocha, publicó en su cuenta de Twitter que “de mantenerse la tendencia, las exportaciones totales del sector cárnico caerán US$ 380 millones en 2020 versus 2019; en porcentaje sería una de las mayores caídas desde 2002. Duro golpe”. A lo que agregó: “No es un problema de la demanda global; buena parte explicado por la menor oferta de ganado para faena”.

China se llevó el 49% de las exportaciones uruguayas, aunque la participación del país cayó en comparación con 2019. Pese a los impactos del Covid-19, el país asiático subió un 43% las importaciones de carne bovina, con más de un millón de toneladas en el primer semestre. Uruguay fue el único de los proveedores que perdió posición, mientras Brasil, Argentina y Australia aumentaron en buenos porcentajes sus colocaciones. Desde el sector industrial se ha remarcado que esta caída responde al valor de origen de las materias primas, donde Uruguay está escalones por encima a los vecinos, y la fuerte devaluación de las monedas regionales frente al dólar americano que se incrementó con la crisis económica a causa de la pandemia.

El novillo de exportación en Uruguay, que actualmente está escaso de oferta, cotiza por encima de los US$ 3,50 por kilo carcasa, mientras en el promedio de los Estados exportadores de Brasil tiene una referencia de US$ 2,67 y en Argentina US$ 2,83 en cuarta balanza. En Paraguay, que no ingresa a China, el valor medio del macho para faena se posiciona en US$ 2,50.

La diversificación de los destinos, con un fuerte incremento en volúmenes exportados en los países del Nafta (Estados Unidos y Canadá) y Rusia (pero con una base en toneladas muy baja en 2019), favorecieron al valor medio de la tonelada exportada que aumentó un 5% aproximadamente en los primeros seis meses del 2020, alcanzando una cotización de US$ 3.888 peso carcasa y US$ 5.316 peso embarque. Sin embargo, el Índice Medio Exportaciones (IMEx), que hasta junio se comportó en una línea superior al 2019, está marcando, desde la semana 24 (8 de junio) a la semana 30, una curva descendente que se distancia negativamente del promedio del año pasado.

La menor oferta de ganado para faena, uno de los motivos que explica la baja de las exportaciones de carne bovina del país, tiene como consecuencia, entre otras variables, la sequía del 2017/18 que originó pérdidas acumuladas en todo el agro por más de US$ 1.000 millones e impactó negativamente en la producción ganadera; la exportación de más de 400 mil terneros en pie, una cifra récord para el país; y los altos niveles de procesamiento industrial, contrarrestando las proyecciones de una caída en la faena para esos años y que recién se empezó a manifestar en 2020.

Para el productor, la caída de la demanda global de la carne llegó en un momento de escasez de oferta de hacienda, lo que favorece a mantener buenos niveles de valores, aunque distan de los récords alcanzados el año pasado. En cuanto al stock bovino, algunos operadores han manifestado que en este año se iniciaría una recuperación con un aumento de las existencias a raíz de una voluminosa generación 2019 de terneros, generando una mayor disponibilidad de hacienda para faena, apalancado por la eficiencia de producción, durante el próximo año.

Mientras tanto, la ecuación de menor oferta y altos precios del ganado, y la falta de competitividad internacional, que se suma a la necesidad de acuerdos comerciales para lograr mejoras arancelarias, con caída de las exportaciones de carne; ha agudizado las dificultades del sector industrial, que arrastra más de tres años con márgenes negativos y acumula un endeudamiento con la banca privada y el Brou cercana a los US$ 300 millones, según estimó en Valor Agregado Gabriel Slinger, gerente general de Frigorífico Sirsil.

Desde el INAC se ha considerado que “si bien con la caída del precio de la hacienda las relaciones de precios mejoran para la industria, la coyuntura de muy baja actividad de faena hace que los volúmenes de ventas sean igualmente insuficientes para cubrir costos”. Además, teniendo en cuenta las dificultades o retrasos en el cobro de los créditos del exterior que han existido, tanto en China como en Europa, “complican la liquidez de las empresas y conllevan a aumentar el endeudamiento”.

De todas maneras, las inversiones nacionales y extranjeras siguen confiando en las certezas del negocio ganadero y del futuro exportador del país. El Grupo Esmeralda de Argentina firmó el boleto de reserva para la compra de Frigorífico Florida, inversores que no descartan la posibilidad de sumar otra planta en el país para potenciar sus contactos de venta que mantienen en China, Europa e Israel.

Además, y como lo hemos mencionado en otras oportunidades, hay una apuesta en Frigorífico Clay, planta ubicada en Canelones y dedicada al procesamiento de equinos y exportación de carne, para iniciar en los próximos meses la faena de bovinos en una playa equipada con tecnología de última generación; y próximamente Bamidal comenzaría las faenas de ovinos en Frigorífico Caltés de Paso de los Toros pensando en ampliar la planta para el procesamiento industrial de vacunos.

Estradiol.

En otro orden, se supo que el ministro Carlos María Uriarte hará gestiones para que no se prohiba el uso del Estradiol en las vaquillonas, como pide la Unión Europea, y en cambio utilizar la trazabilidad de los ganados, que distingue a Uruguay en el mundo, como herramienta para asegurar que los ganados que reciban la hormona, no irán con ese destino.