Agricultura / Ganadería

La importancia del agro en el Uruguay

La discusión no es sobre la rentabilidad de unos pocos, sino los efectos en la economía, establece trabajo del Departamento de Estudios Agro económicos de la Asociación Rural del Uruguay.

Si a la agropecuaria le va bien, a todo el país también le va. Foto: Pablo D. Mestre.

Pablo D. Mestre.

La capacidad de inversión agropecuaria está agotada, y eso dificulta el futuro de Uruguay, tan ligado al sector agropecuario. Por eso no se debería discutir sobre la rentabilidad de unos pocos, sino los efectos devastadores que tiene si al sector le va mal sobre toda la economía y lo que proyecta de futuro.

La afirmación se desprende de un informe elaborado por la Dirección de Estudios Agroeconómicos (DEA) de la Asociación Rural del Uruguay, que preside la Ec. Rocío Lapitz, en base a un trabajo de la Universidad de la República.

Antecedentes.

El Uruguay presentó un crecimiento económico tan grande que permitió cuadriplicar el ingreso per cápita de su población (medido en dólares corrientes). El PIB creció a una tasa superior al 4% anual en los últimos 10 años. Este crecimiento fue propiciado por el sector agropecuario y las cadenas agroindustriales.

Sabido es que Uruguay cuenta con ventajas comparativas en la producción de alimentos a nivel internacional. En este sentido es sabido que el sector agroindustrial tuvo una participación cercana al 80% en las exportaciones de bienes del país, participación que ha ido en aumento año a año.

Como se sabe, el país cuenta con 16,4 millones de hectáreas aptas para uso agropecuario, lo que representa más del 90% de su superficie. Siendo reconocido mundialmente por la calidad de sus productos de origen agropecuario, así como por la productividad lograda.

Un hecho constatado en el trabajo es en cuento a la innovación, que ha sido una constante en toda la cadena agroindustrial. “El crecimiento de estos sectores se apoya cada vez más en actividades intensivas en conocimiento, y las sinergias entre los sectores de bienes y de servicios es que genera esta ganancia de productividad estructural”, establece el informe.

Pero para alcanzar estos niveles de productividad, menciona el trabajo, “solo es posible con un fuerte componente de inversión”.

Efecto multiplicador.

En base a esta realidad, la Dirección de Estudios Agroeconómicos de ARU se pregunta: ¿cuál es la importancia real del sector agropecuario?
Y el resultado es que el sector agropecuario en Uruguay tiene una importancia mucho mayor a la que muestran los datos de las Cuentas Nacionales de Banco Central (BCU) debido a su alto contenido de valor agregado y su carácter de bien intermedio. Y establece que para saber a ciencia cierta cuál es su real importancia hay que medirlo en toda su cadena.

Las actividades primarias, y las industrias alimenticias son los sectores que representan un mayor efecto multiplicador sobre la producción.
En el estudio realizado por la Universidad de la República, y reconocido por su aporte al conocimiento, tanto por actores de la enseñanza como por integrantes y ex integrantes del gobierno, se recomienda que “cualquier política de estímulo a este sector tiene mayor poder de difusión que en otros sectores, ya que es el sector con más alto multiplicador de producción, de renta y de empleo”.

El “efecto difusión” es el resultado positivo que el desarrollo de las zonas más prósperas tiene sobre las más atrasadas.

En este caso, por cada unidad extra demandada al sector agropecuario, se genera un aumento de 6,22 unidades monetarias extras en la economía, siendo el sector con aportes más altos (cuadro 1).

Además, los sectores que provocan mayores aumentos en los ingresos de todos los hogares uruguayos son el sector agropecuario y el sector de servicios.

Multiplicador.

Ante un aumento de demanda en una unidad adicional del sector agropecuario, el ingreso de los hogares se incrementa en promedio en 1,46 unidades (cuadro 2).

Si bien los hogares de mayores ingresos son los que reciben mayores efectos positivos, es de recalcar que el sector agropecuario es el que provoca mayores incrementos de ingresos de los hogares del primer y segundo quintil, es decir al 40% de los hogares de menores ingresos.

En este caso, por cada unidad adicional de demanda del sector agropecuario, las rentas de los hogares de menores ingresos (1er y 2do quintil) se incrementan en 0,28 unidades adicionales, superior al de los sectores de industria manufacturera (0,18 unidades) y servicios (0,21 unidades).

Este estudio también remarca los efectos en el empleo ante un cambio en la demanda final, y plantean que en general, el sector agropecuario es quien presenta los mayores multiplicadores de empleo. Esto se debe fundamentalmente al aporte de los sectores agrícola y ganadería.

Respuesta y alerta.

El informe del Departamento de Estudios Agroeconómicos de ARU establece que la realidad económica de los últimos años pone en peligro esta capacidad contributiva que tiene el agro, y la agroindustria a toda la sociedad.

El problema del agro no está en el gasto del Estado en políticas sociales, ni en las intervenciones que pretenden alcanzar una sociedad más justa y equitativa. Pero sin prosperidad económica no hay justicia social, porque inexorablemente quienes soportan lo peor de una crisis económica son las familias más pobres de la sociedad. Establece que “una lección aprendida de esta última década es que cuando hay condiciones favorables tanto internas como externas, y la política pública no constituye una restricción para la innovación, la escalabilidad de la producción y la incorporación de tecnología, la producción agropecuaria es capaz de responder en consecuencia”.

Se menciona al caso de la ganadería como ejemplificador. “Si bien presenta una muy alta capacidad competitiva natural, en los últimos años se ha evidenciado un importante deterioro de esta competitividad, y la cadena toda ha sido afectada”. Es que, muchos de los productores están operando con una rentabilidad casi nula, lo que amenaza la capacidad contributiva que el sector pueda hacer sobre toda la economía nacional. El estudio presentado por INIA a finales de 2017 indica que el beneficio social, que es el beneficio que obtiene la sociedad en su conjunto por la actividad ganadera, se ha reducido de manera constante en los últimos años. Además, se destaca que el sector ganadero “continuó contribuyendo a la economía del país aún a costa de pérdidas en el propio sector, tanto en la fase primaria como la fase industrial”.

El informe de DEA va más allá y sostiene que todo el sector agropecuario se deteriora. “La capacidad de inversión está agotada, y esto complejiza el futuro de Uruguay, porque indisolublemente el futuro del país está ligado al sector agropecuario”.

Entonces el Departamento de ARU llega a la conclusión que “lo que se discute no es sobre la rentabilidad de unos pocos, sino los efectos devastadores que tiene sobre la economía hoy, y más preocupantes son los efectos que pueda tener en la sociedad del futuro. Pensar en un Uruguay posible es tarea de todos, el activar políticas públicas favorables para que se logre llegar es tarea de los actores políticos”.

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