Ganadería / Opinión

La demanda está distraída

Por Rafael Tardáguila 

Los precios del ganado gordo están altos. El novillo retornó a los US$ 4,00 el kilo carcasa, referencia que no se alcanzaba desde finales de 2019 y las expectativas son promisorias, con una demanda intensa en el mercado internacional y una oferta que no es capaz de cubrirla. Sin embargo, estas condiciones favorables no han sido capaces de trasladarse enteramente a los precios de la reposición.

La relación de reposición, el cociente entre el kilo de ternero y el de novillo para faena, se ubicó en la última semana en 1,10, de acuerdo con los datos informados por la Asociación de Consignatarios de Ganado. Hay que irse hasta el pico de la pos zafra de 2018 para encontrar un número menor.

La situación no deja de llamar la atención, dado que momentos de “desacople” en los que la reposición no sigue la evolución alcista del gordo suelen estar motivados por condiciones climáticas adversas que perjudican más a los primeros que a los segundos, y claramente este no es el caso.

Las explicaciones hay que buscarlas por otro lado y la principal es el alto precio de los granos que, luego de varios años en los que la producción de pasto le quitó espacio a la agricultura, ahora la situación se revirtió y es esta la que crece en desmedro de la ganadería.

Con los actuales precios de los granos en este invierno en tierras de potencial agrícola pasa a ser muy tentador hacer un cultivo en lugar de un puente verde para pastorear. En grandes números se puede estimar un crecimiento de la intención de siembra de cultivos de invierno del orden de las 100 mil hectáreas. “Mucha área de verdeo pasó a colza este año”, confirmó Juan Domenech, responsable del área ganadera de ADP, consultado para este artículo. También habrá un crecimiento en el área destinada al trigo y cebada. No es para menos, ya que el año pasado, cuando se definía el área de siembra de los cultivos de invierno, el precio del trigo disponible era de US$/t 160-165. Este año era de US$ 200 para el producto disponible y la exportación pasa US$ 220-230 para la próxima cosecha. El alto precio internacional del trigo determina una elevada cotización de la cebada.

Por lo tanto, en la zona núcleo agrícola, donde en los últimos años se veían cada vez más vacunos, la tendencia ahora es hacia menos animales y más granos. Desde las empresas que combinan agricultura con ganadería hay una menor demanda de vacunos. Y seguramente no es poca la diferencia. Estimando una carga conservadora para esos buenos campos de un promedio de 2 terneros por hectárea, serían unos 200 mil animales menos. Sin dudas esto está pesando.

“La demanda está distraída”, aseguró Álvaro Ferrés, presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva (Aupcin). Opinó que “los agricultores (que hacen ganadería) son quienes hacen la diferencia”.

Además, los altos precios de los granos impactan también en la demanda de hacienda de los corrales de engorde. Con precios del forraje más altos, para que la ecuación cierre se tiene que pagar menos por la reposición. De hecho, todo indica que la cantidad de animales en los corrales es inferior a la del año pasado, en especial en el caso de las empresas que combinan la agricultura con los encierros. Las señales del mercado en el primer trimestre del año eran más vidriosas que en la actualidad en lo que refiere al precio de la hacienda para faena. “Los precios agrícolas subieron antes”, explicó Ferrés.

Hay un tercer factor que está jugando en contra de los precios de la reposición. Por más que el otoño no ha sido bueno, tampoco fue el ideal. “Los verdeos pintaron muy bien en un principio, pero después no crecieron”, dijo Domenech. Explicó que en la zona núcleo hubo unos 20 días de ausencia de precipitaciones que se hicieron sentir en el crecimiento de los verdeos. Por lo tanto, la capacidad de carga de estas chacras, que son menos que las del año pasado, es baja.

Además, la exportación en pie no ayuda. Contrariamente a lo que se podía suponer en base a los muy altos precios de los terneros en Brasil —competidor de Uruguay en el mercado de Turquía— la demanda de la exportación es moderada este año y sus compras son exiguas y a precios que no se distinguen de los que pagan los compradores locales.

Desde el lado de la oferta no habría mayores motivos para suponer que pueda estar ejerciendo una presión a la baja en los precios. Faltan un par de meses para saber la cantidad de vacunos que hay en el país, pero seguramente no se diferencia demasiado de los 11,9 millones del año pasado. Y en el caso concreto de los terneros tampoco, dado que la famosa generación de los 3 millones fue la del año pasado, en tanto que la nacida en la pasada primavera seguramente haya sido de no mucho más de 2,8 millones. Esta situación concuerda con lo manifestado por algunos demandantes, quienes manifestaron que no está resultando fácil conseguir animales de esta categoría.

La relación de reposición no aumenta en el invierno, momento que suele ser el de los precios más altos del gordo y más moderados de la reposición. Hacia el último trimestre del año se debería dar una recuperación. Pero todo indica que el corriente seguirá siendo un año favorable para los invernadores por una tentadora relación de reposición y con una competencia inferior desde los corrales debido a los altos precios de los granos.