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Gabriel Osorio: “La trazabilidad abrió mercados e hizo valorizar al ganado”

El MGAP estudia probar nuevas tecnologías. “Caravanas usadas hoy brindan mayor seguridad con un costo bajo”.

 

Pablo Antúnez

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) está pensando en realizar algunas pruebas con nuevos dispositivos electrónicos de control satelital, que pueden aplicarse en la ganadería de carne, potenciando la trazabilidad obligatoria, para ver sus prestaciones y cómo funcionan a nivel de campo. Así lo confirmó a El País el director del Sistema Nacional de Identificación Ganadera (SNIG), Gabriel Osorio.

En el marco del Congreso Anual de la Federación Rural, las distintas Sociedades Federadas destacaron entre las ponencias la necesidad de aprovecha más la trazabilidad e ir incorporando, a futuro, nuevas tecnologías que aporten otras posibilidades al productor. Lo cierto es que para incorporar nuevas tecnologías, incluso con mayores costos, hay que resolver problemas básicos, como la conectividad.

“Las caravanas electrónicas que garantizan la trazabilidad que tenemos hoy, es lo que nos brinda mayor seguridad con un mínimo costo”, le aseguró a El País el director del SNIG.
Osorio recordó que los dispositivos utilizados hoy “tienen un costo muy económico que el Estado lo está solventando” y adelantó que para adelante, “empezamos a ver otro tipo de tecnología, con otras prestaciones”. Consideró que la seguridad “se puede aumentar con las caravanas que se usan hoy y con una presión mayor de controles. El control es importantísimo”, destacó.

Es que la trazabilidad en sí está basada en un sistema de estrictos controles, “el que no cree en eso, no va a tener un buen sistema de trazabilidad”, destacó Osorio.

Según su visión, debe existir una buena normativa, un buen control y un buen sistema de extensión a los productores que la manejan. “Esos son los pilares principales del sistema y este (por el SNIG), lo tiene”, advirtió Osorio.

Tecnología. Respecto a las nuevas tecnologías, Osorio explicó que se están teniendo reuniones permanentes con el ministro Uriarte, “analizando los dispositivos nuevos que van surgiendo. Tratamos de analizar todas las nuevas alternativas, no se puede dejar nada de lado”, pero en algunos casos demandan también un cambio de normativa y de tecnología.
“Si se revisa el Decreto N° 300/019, que marca el tipo de dispositivo electrónico que se debe usar, habla de RFID (la caravana visual será colocada en la oreja izquierda del animal y el dispositivo de RFID, en caso de ser externo, en la oreja derecha). Habría que cambiar la tecnología, “lo que no implica que, paralelamente, aquellos productores que quieran tener algún otro tipo de tecnología, puedan usarla también si no es incompatible”, admitió Osorio.

Mejoras. Uruguay es el único país en el mundo que tiene trazabilidad obligatoria en todo su rodeo bovino. Como todo sistema es perfectible, pero hoy es observado por otros países que lo quieren adaptar a sus realidades y a la ganadería uruguaya le abrió muchas puertas, incluso en lo comercial.
“Veo a la trazabilidad como una herramienta para ir agregando otras informaciones que ayuden o faciliten una mejor toma de decisiones”, afirmó el director del SNIG.

La meta de las autoridades es, a futuro, ir aumentando la intensidad de trabajo en temas sanitarios y calidad de carne, aprovechando toda la información que genera el sistema. “Se abre la posibilidad de ir enfrentando la información que genera el SNIG con la que surge a través del Sistema de Cajas Negras que está instalado en los frigoríficos”, explicó Osorio. De este modo, se podrá tener información mucho más avanzada que favorecerá la toma de mejores decisiones, pero que a la vez, el uso de esos datos se deberá transformar en una herramienta para desarrollar políticas públicas con cierta precisión. “Hoy estamos operando un sistema que está relacionado con el Sistema de Información Geográfica, podemos saber la carga real, cómo se comporta una determinada zona del país, qué otra actividad se puede desarrollar, dónde se mueven más terneros, dónde está la cría, dónde hay más razas con determinadas características”, agregó el director del SNIG.

Según su análisis, quizás con esa información “se podrá desmitificar un montón de cosas que tenemos incorporadas, en el caso de los agrónomos desde la Facultad. Podemos avanzar mucho más en información precisa. No estamos lejos de poder dar esos pasos”, dijo Osorio. La meta de las autoridades es apretar el acelerador en el análisis de los datos que se están generando.

Carnes. Sin desconocer el gran avance en la calidad de carne que logró Uruguay, Osorio consideró que se puede crecer más aprovechando mejor esa información que se genera cada año a través del portal del SNIG.

En los últimos 12 años hay un crecimiento significativo del Angus, siguiendo una tendencia mundial y en paralelo continúa subiendo Hereford. Ambas son la base de la producción cárnica uruguaya, con calidad asegurada a través de genética de razas británicas, que a su vez, se desparrama al rodeo general a través de los cruzamientos. Eso genera homogeneidad de producto y alta calidad que el mundo reconoce y en algunos casos, paga más.

El director del SNIG estimó que aún no se llegó al techo en el registro de esos terneros Angus y Hereford. “Si miramos lo que era hace 10 años y lo comparamos con la actualidad, hemos avanzado mucho en calidad de carne”, admitió Osorio. Como ejemplo puso los ganados destinados a la cuota 481, el contingente de alta calidad para bovinos terminados a granos durante los últimos 100 días previos a la faena.

“Viví desde el inicio ese cambio, desde que la cuota tenía otro número (cuota 461), que se peleó a través de una video conferencia con autoridades de la Unión Europea. Todo se resolvió gracias a la trazabilidad”, detalló. Consideró que eso “como que se olvidó” y exhortó a los productores a recordar lo que “valía el ganado cuando terminaron los focos de fiebre aftosa (2001) y cuando tuvimos que comprometernos a tener un sistema de trazabilidad en el 2004, cuando se decidió que la trazabilidad era el futuro, porque las auditorías que venían de afuera eran durísimas. Nos estaban matando”.

En ese entonces, según recordó Osorio, Uruguay mostraba su sistema de marcas que “hoy nos garantizan la propiedad, pero no garantizan la trazabilidad. Todo lo que evolucionó el sistema desde 2003 hasta ahora tiene una cuota aparte de precio. Existe una evolución de precios importantes”, remarcó Osorio. En una palabra, la trazabilidad valorizó el ganado.
A su vez, reconoció que han mejorado los mercados para nuestras carnes y animales en pie. “Hoy tenemos la trazabilidad que nos destaca en todo el mundo”, remarcó Osorio.

 

El SNIG no es un banco y cada animal tiene historia”.

 

El Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG) enfrenta, entre otros desafíos, la necesidad de acompasarse a las nuevas tecnologías, como las aplicaciones móviles que están en pleno desarrollo.

“Si se mira de afuera, es posible pensar por qué si un banco puede darte una aplicación móvil para hacer una transacción en medio de una cuchilla, todavía el SNIG no la tiene para los movimientos de ganado. Para dar ese paso, primero hay que solucionar los problemitas de infraestructura que puedan haber y puntos débiles a fortalecer”, admitió el director Gabriel Osorio. El jerarca recordó que los movimientos de ganado llevan una cantidad de testeos a nivel de campo. Se testean cuatro Dicose, el ganado, la firma de un productor y otra cantidad de aspectos que involucran datos privados.

La falta de conectividad que se vive hoy en algunas zonas, es la que impide aplicar esas prestaciones móviles para los movimientos de ganado. Los movimientos de ganado “hoy se hacen en formato papel y el productor tiene un plazo para mandar los datos al SNIG, pero el día que lo quiera hacer On Line y no esté la conectividad resuelta, no se va a poder hacer”, reconoció Osorio.

Como director, no pasó por alto que hoy hay que solucionar errores sobre los datos que son producto del que los manipula. “El banco maneja números y nosotros estamos con animales que cargan atrás una mochila de datos que los tenemos que seguir transmitiendo. Son más de 11 millones de animales que están incluido en el sistema y cada uno tiene su historial”, aclaró Osorio.

De este modo salió al cruce de algunos cuestionamientos habituales de los productores ganaderos que son los usuarios del SNIG.

 

Plan Agropecuario proyectó producción récord de terneros.

Según una proyección del stock bovino para este año, que hizo el Instituto Plan Agropecuario (IPA), se llegará a un récord histórico en la producción de terneros al cierre del ejercicio 2019/20. La categoría llegaría a 2,9 millones de cabezas, cuando el máximo que había alcanzado hasta ahora fue 2.780.000 animales. El crecimiento en el stock de terneros responde a los estímulos de precios que viene enfrentando el subsector de la cría bovina en los últimos años, pero el aumento se registra con la misma cantidad de vientres en el rodeo de cría, lo que muestra una mejora de la eficiencia.

“El número de vacas entoradas se va a mantener casi constante y habrá un aumento de 10% en vacas de invernada. Si bien parece mucho, en cabezas son 40.000”, explicó tiempo atrás el Ing. Agr. Esteban Montes, técnico del Instituto Plan Agropecuario (IPA).

A nivel general el stock bovino subiría 4,8% en el actual ejercicio ganadero, con 11.700.000 y comparado con el anterior, el aumento representa 530.000 animales más.
Novillos: Esa categoría venía en niveles mínimos históricos de 900.000 cabezas y mirando un promedio de 10 años es de 1,4 millones. Ese mínimo se mantendría en 900.000 cabezas y se faenan 600.000 cabezas”, agregó Montes. Las cifras demuestran que novillos hay.

Lo que subiría fuerte son “los novillos de 1 a 3 años. En los últimos tres años, esta categoría venía por debajo del millón de cabezas y ahora subiría a 1,2 millones.
Vaquillonas. La faena de vaquillonas, producto de la exportación de carne dentro de la cuota 481 y de la demanda del mercado interno, es alta, con una industrialización de casi 300.000 vaquillonas. Los corrales, según la proyección del IPA, están aportando 100.000 vaquillonas a faena.

Montes aclaró que “hay más vaquillonas que entran al servicio y ese es otro factor que está ayudando a mantener las vacas de cría. El stock de 1 a 2 y más de 2 años, se mantendría constante. Todo ese movimiento fuerte en las vaquillonas no está afectando el stock de vientres, ni tampoco afecta a la cría en nada”, afirmó Montes al analizar los números.
Las vaquillonas estarían representando al cierre del ejercicio el 14% de la faena, cuando hasta ahora representaban el 10%, por la demanda dentro de la cuota 481/UE.