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Fernando Mattos: “Se va a instalar la primera oficina de INAC en el exterior”

El Presidente del Instituto Nacional de Carnes aseguró que la instalación de una oficina en Asia busca “el fortalecimiento de la marca carne uruguaya”, para lograr un diferencial desde “la calidad y las garantías”. Asimismo, dijo que el país “ha perdido posición desde el punto de vista de las ventajas sanitarias” y se debe trabajar para llegar a mercados en los que no está Uruguay pero sí los competidores de la región. Además, señaló que “no es momento” para revisar los aportes del 0,6 y 0,7% para la financiación del INAC.

Fernando Mattos, presidente de Instituto Nacional de Carnes (Inac), foto Marcelo Bonjour

Martín Olaverry | Pablo D. Mestre

-Al cierre del primer semestre, China ha aumentado un 42% sus importaciones de carne vacuna con todos los proveedores subiendo sus volúmenes a excepción de Uruguay, ¿cuál debería ser la estrategia del país en China en un contexto de menor competitividad?

-Lo principal debe ser el fortalecimiento de la marca carne uruguaya. Tenemos que diferenciarnos en materia de calidad y garantías, hay una confianza muy importante de las autoridades chinas en aspectos de inocuidad y cumplimiento, y eso se debe capitalizar en la medida que tengamos posibilidades de desarrollar esquemas de promoción. En ese sentido, la estrategia de mediano plazo es esa. Hemos establecido una agenda ambiciosa de desarrollo de marca en China y es muy probable que tengamos anuncios importantes como la instalación de la primera oficina de INAC en el exterior.

-¿La oficina se va a instalar en China?

-Estamos dialogando, tenemos un convenio con el Ministerio de Relaciones Exteriores con el apoyo de la agregaduría agrícola en China, donde trabajamos en conjunto con la Embajada. Pero está la decisión y el apoyo de la Junta del INAC de abrir una oficina, que inicialmente podrá ser en la Embajada de Uruguay, pero será la primera oficina de INAC en el exterior y la primera en Asia. Desde el punto de vista estratégico entendemos que Asia es el gran demandante de carne del futuro por los próximos 15 a 20 años y no es sólo China; también hay que sumar a países donde hay posibilidades reales de colocación que representan muchos millones de dólares de demanda: Malasia, Tailandia, Singapur, Vietnam, Filipinas e Indonesia. Por tanto, son 6 países que debemos apuntar como estrategia a efectos de diversificar nuestra pauta exportadora sin perjuicio de reconocer la importancia de China que continuará fuerte como demandante de la carne uruguaya.

-¿Es una oficina exclusivamente para trabajar el marketing o también apoyará la apertura de otros mercados en Asia?

-Será un apoyo de nuestros servicios en el exterior, pero va a estar abocada a la promoción y aspiramos que con su propio desarrollo se vaya a desempeñar y desplegar en todos los países de Asia. Algunos de nuestros competidores, como Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, hace décadas que tienen oficinas abiertas en ese Continente y otros. En nuestro caso, hemos demorado mucho para dar el paso de intentar una primera señal de equiparación con los líderes mundiales en materia de promoción. Es un primer movimiento que se hará de forma lenta pero segura.

-En las últimas horas se reunió con el Canciller, ¿cómo se va a trabajar para mejorar en el acceso internacional y bajar los aranceles que paga el país?

-Es un tema central. Lo hablamos con el Canciller y su equipo y está la mejor disposición para trabajar en conjunto. Nuestro foco no es solo Asia, se habló de todas las acciones en los distintos Continentes, porque hay que diversificar nuestra pauta exportadora. Pero hemos pagado de aranceles en promedio a todos los mercados por encima del 10%, debido a la concentración en China que tiene un nivel de protección bastante menor a otros destinos. La situación podría haber sido peor. Además, sí estuvimos de acuerdo con el Canciller en que Uruguay ha perdido posición desde el punto de vista de las ventajas sanitarias, que hizo usufructo por algunos años, porque Brasil y Argentina se han acercado en aspectos de acceso en cantidad de países, algunos de ellos en los que no accedemos y ellos sí. Y otros competidores, como Australia y Nueva Zelanda, que han tenido una agenda mucho más activa en cuanto a tratados de libre comercio, donde claramente están presentando ventajas de acceso con un menor pago de aranceles con la posibilidad de ser más competitivos.

-En lo institucional, ¿hay espacio para reducir los aportes del 0,6 y 0,7%?

-En este momento no, porque buena parte de las reservas están en nuestro presupuesto, se está armando un plan estratégico de los próximos cinco años, también estamos contribuyendo con US$ 20 millones al Fondo Coronavirus y US$ 1 millón para el INDA, y tenemos que enfrentar una situación de menos ingresos por menores volúmenes de exportaciones de este año que van a impactar en INAC y debemos ser cuidadosos en todas las funciones que cumplimos que son importantes, como el mantenimiento de las cajas negras y otros proyectos que vendrán como la tipificación automática. Además de unos de los objetivos de nuestra gestión, a partir del plan estratégico, que es pensar en el INAC del futuro abocados en la revisión del marco legal del Instituto: para que quede modernizado e incluso tengamos la posibilidad de reducir las alícuotas de contribución en la medida que no se justifica, a nuestro entender, acumular reservas de forma ilimitada como sucedió en los últimos años.

“Preocupa endeudamiento de pequeña y mediana industria”

-Con menos ingresos por exportaciones y un endeudamiento industrial con la banca privada de unos US$ 300 millones, ¿cómo se ve la situación?

-Es una situación que lógicamente preocupa, va a ser el cuarto año negativo para las industrias. Y es lógico que este año no dé buenos resultados en la medida que la actividad bajó tanto. Claramente sabemos que los costos operativos de Uruguay, en la medida que no se tenga suficiente ganado para procesar, vamos a tener un costo unitario de faena mayor y afecta directamente la competitividad y los resultados de las empresas. Nos preocupa mucho más las pequeñas y medianas industrias que sufren los efectos de la crisis y la menor disponibilidad de materia prima, porque en una menor escala es más difícil diluir los costos que el propio sector tiene que enfrentar.

-¿Importar ganado puede ser la opción de asegurar a algunas industrias la disponibilidad de materia prima?

-No solucionaría el problema. Hay que evaluar los riesgos que significaría una importación, además de saber que no estemos actuando por una coyuntura. Es un año de menor oferta a efectos de la exportación en pie, pero también por la sequía que impactó en la producción interna. Además, estamos frente a un recuperación del stock con 600 mil reses más al cierre del ejercicio agrícola y habrá una recomposición que llevará tiempo. Hay que balancear beneficios y riesgos, y creo que los riesgos que se asumen son importantes.