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El agro en la nueva normalidad: los aciertos y los deberes de la cadena productiva uruguaya

Cuatro eslabones de la cadena cárnica opinaron, entre otras cosas, sobre las ventajas con las que corre Uruguay en un mundo prácticamente paralizado por la pandemia

 

El hecho de que el sistema productivo e industrial nunca haya parado sus motores en medio de la pandemia fue fundamental para posicionar a Uruguay y para que este continuara alimentando al mundo con sus exportaciones. Eso es lo que destacan desde todas las partes de la cadena cárnica, y lo que resaltan los expertos en el tema.

Una de las actividades más destacadas de la segunda jornada de la 115ª Expo Prado fue la conferencia “El agro en la nueva normalidad” de la que participaron los cuatro eslabones fundamentales de la cadena: el ingeniero agrónomo Ricardo Reilly, representante de la Asociación Rural del Uruguay en la Junta del Instituto Nacional de Carnes (INAC); el doctor Marcelo Secco, CEO de Marfrig para el Conosur; Alberto Gallinal, integrante de la Asociación Consignatarios de Ganado (ACG); y Pablo Caputti, gerente de conocimiento de INAC.

Gabriel Capurro, presidente de la ARU, también se hizo presente y, brevemente, señaló que “uno de los objetivos básicos es trasladar a los productores la información de calidad de toda la cadena cárnica”.

Ricardo Reilly rompió el hielo entre los conferencistas y habló, en primer lugar, sobre el manejo “ejemplar” que ha hecho Uruguay frente a la pandemia lo que permitió que las cadenas agroalimentarios sigan trabajando  y el país exportando.

“A pesar de la crisis económica que se generó a raíz de la pandemia, hay una crisis de demanda y de oferta. Hay una premisa básica y es que el mundo se sigue alimentando”, dijo.

El productor también hizo referencia a que en esta nueva normalidad hay perjudicados –como el turismo, los hoteles y los restaurantes–, pero también hay sectores que han sido beneficiados, como la medicina, la sanidad, el cuidado personal, la higiene y todo el circuito alimentario.

“No hay ninguna duda de que vamos a encontrar un mundo diferente. Después de la pandemia el mundo se va a seguir alimentando y Uruguay va a jugar un rol fundamental en ese aspecto”, afirmó.

A su vez, mencionó que los datos exhiben señales de recuperación en los mercados, “algo trascendente para Uruguay y el sector agroexportador”, según expuso.

En lo que refiere a las exportaciones de carnes uruguayas Reilly informó, en base a datos de INAC, que a julio se llevaban exportado unos US$ 1.000 millones, un 15% menos que en 2019 –unos US$ 176 millones menos–. Un dato interesante, dijo, es que se muestra “cierta recuperación en los mercados, aunque lenta”.

También informó que hubo una redistribución de los mercados y que hoy se exporta más desosado y enfriado.

Reilly afirmó, en tanto, que hoy “nos encontramos en un negocio donde la demanda supera ampliamente la capacidad de oferta y que, a pesar de la situación coyuntural, hay una demanda insostenida e insatisfecha de alimentos”.

En ese sentido, opinó que hay una oportunidad y que se está trabajando para ello, sobre todo en el desarrollo de mercados en el sudeste asiático. Otra oportunidad radica en el inminente acuerdo entre el Mercosur y en la Unión Europea, así como también en el Brexit.

En tanto, destacó que el sistema productivo uruguayo ha hecho su tarea dado que hay un récord de vientres, se llegó a los tres millones de terneros y hay un récord en el stock vacuno. “Ojalá sea el inicio de un ciclo ganadero expansivo”, dijo.

De todas formas, y para cerrar su exposición, el ganadero sostuvo que hay muchos desafíos y uno de ellos es incrementar las exportaciones de carne tanto en volumen como en ingresos.

“Tenemos que trabajar en la tasa de extracción faena y exportación en pie, es vital sostener el crecimiento del stock en el tiempo. Tenemos limitantes, como el nivel de endeudamiento”, concluyó.

Alberto Gallinal resaltó que el sector productivo desde el punto de vista ganadero, agrícola e industrial “nunca paró”. “Siempre tuvo la referencia de seguir, no tuvimos ningún traspié en la parte comercial e industrial. No solo lo vemos desde los precios, muchas veces uniendo las dos puntas porque hay que mirar el bolsillo de uno y del otro”, dijo.

El consignatario valoró la modernización que ha tenido el sector ganadero, impulsado también por la crisis del coronavirus. Según dijo “antes era impensable” realizar una reunión virtual entre productores e industriales para la toma de decisiones, pero también la tecnología se refleja en la parte de la comercialización electrónica.

Destacó los números de la declaración jurada, que arrojó un 6% más de cabezas que en años anteriores y resaltó que hay categorías, como los terneros y los novillos, que están bien posicionadas. “Eso significa que vamos a tener un buen potencial de faena para adelante”, dijo.

Por otro lado, opinó que la exportación de ganado en pie –que ha venido interactuando fuertemente según el consignatario– ha sido el puntapié inicial para la ganadería de cría.

Marcelo Secco comenzó su exposición diciendo que la industria no puede tener una visión sectorial única, dado que es un proceso naturalmente integrado en un país que exporta el 80% de su carne.

Entre otras cosas, el industrial destacó un concepto. Recordó que en diciembre de 2019 en China “había un movimiento comercial raro”: “Algo estaba pasando en un momento que usufructuábamos valores récord de exportación y de hacienda y pasó lo que pasó”, dijo.

Según Secco, lo más característico fue que se quebró una tradición en materia de negocios: el incumplimiento de la palabra.

“Por más que uno carga la carne y libera el pago, liberando los documentos y habilitando adelantos, el vaivén del mercado fue tal que hizo que ese adelanto fuera algo insignificante. No era común, menos para un uruguayo. Eso fue lo más disruptivo. Por razones entendibles, y otras no tanto;unas de consumo y mercado y otras de estrategias”, explicó.

De todas maneras, puntualizó que la situación no fue igual en todos los mercados y que la misma se ha ido reconstruyendo.

“Esa es la realidad del mercado. Hay elementos que se han ido dando. Estamos en un negocio privilegiado frente a otros”, expresó.

También señaló que hay dos elementos que entran en juego: la competitividad, por un lado, y los niveles de la competencia (ya activa), por el otro.

Desde el punto de vista de la competitividad, comentó, hay dos elementos: la competitividad interna y la competitividad de acceso, tanto sanitario como arancelario en el cual hay una agenda planteada, renovada “que hay que ejecutarla”.

“Esperemos que el final del trimestre tenga una agenda activa, a pesar del covid-19 que necesariamente precisa un alineamiento institucional muy importante”, expresó.

Pablo Caputti destinó sus minutos para hablar, entre otras cosas, sobre la integridad de los productos, de las cadenas y de las personas. “Todo lo que no se íntegro pasa a tener una categoría desagradable”.

“El agro uruguayo tiene unas grandes oportunidades en el largo y en el mediano plazo, antes de eso está el corto plazo que es muy exigente”, dijo.

El gerente de INAC indicó que el foco tiene que ser la simplicidad y la estrategia con el énfasis en las empresas como las verdaderas generadoras de valor.