agro / Ganadería

DSM: producir más con menos

 

Destacan uso de aditivos en la lechería para una mayor productividad, rentabilidad y sostenibilidad

Cristina Cortinhas y Marcelo Machense, dijeron que las tecnologías nutricionales son parte de la realidad de productores que están obteniendo resultados superiores y favoreciendo el crecimiento de la producción de leche en forma sostenible.

Pablo D. Mestre

La proyección de crecimiento de la población mundial para el año 2050 es alrededor de 9.700 millones de habitantes y, con eso, surgen muchas preguntas sobre la eficiencia en la producción de alimentos. Para satisfacer las necesidades humanas, será necesario producir más proteínas de alto valor biológico, que son las de origen animal. Por eso, los sistemas de producción se están intensificando cada vez más, lo que hace más evidente la importancia de mejorar la eficiencia con la que los animales utilizan los nutrientes de su dieta para producir carne y leche.

Según los especialistas Cristina Cortinhas y Marcelo Machense, de DSM, mejorar el uso de nutrientes en la dieta significa producir más con menos y, para eso, se han desarrollado y utilizado cada vez más los aditivos nutricionales, ya que, en general, tienen la capacidad de modular la fermentación ruminal y mejorar el aprovechamiento de proteínas, energía y fibras de la dieta.

Afirmaron que las enzimas son aditivos que tienen gran potencial para aumentar la digestibilidad de la pared celular vegetal y de los carbohidratos no estructurales, que tienen un gran valor energético. “En los rodeos lecheros, la energía de la dieta es un factor determinante para el aumento de la producción y el almidón es una de las fuentes más utilizadas para generar esta energía”. Para mejorar el uso de este almidón, explicaron, “se desarrolló la enzima amilasa, capaz de incrementar la hidrólisis del almidón a oligosacáridos en el rumen, optimizando su digestión y, en consecuencia, aumentando la actividad de los microorganismos ruminales”. Por lo tanto, también hay un aumento en la actividad de las bacterias fibrolíticas y un aumento en la degradación de la fibra dietética. “La amilasa también mejora el uso de almidón “de paso” en el intestino delgado, proporcionando aún más energía a la vaca”.

Explicaron que según estudios como el de Nozière et al. (2014), con vacas canuladas en rumen y duodeno, demostraron la mayor degradabilidad del almidón en el rumen con el uso de la enzima Rumistar de DSM. Otros autores han demostrado un aumento de la digestibilidad de la fibra (FDN) en el tracto digestivo total (Klingerman et al., 2009). Y otro estudio demostró un aumento en la producción de leche de 700 g/vaca/día y una reducción en el consumo de 1 kg de alimento (en materia seca), lo que resultó en un aumento en la eficiencia alimentaria (Andreazzi et al., 2018).

Cristina Cortinhas y Marcelo Machense, dijeron que las tecnologías nutricionales son parte de la realidad de productores que están obteniendo resultados superiores y favoreciendo el crecimiento de la producción de leche en forma sostenible.

Además de la amilasa, otro aditivo que merece especial atención en la ganadería lechera según los expertos son los aceites esenciales, “compuestos bioactivos extraídos de plantas que tienen efecto aromatizante, son estimulantes de la secreción enzimática y tienen actividad antioxidante, antifúngica y antimicrobiana”. Cabe señalar que el aporte de compuestos bioactivos a partir de plantas en la dieta de los animales se ha utilizado cada vez más como una alternativa al uso de antibióticos.

En un estudio realizado con Crina, una mezcla de aceites esenciales de DSM, Kung et al. (2008) “observaron un aumento en el propionato y un aumento en la producción de leche, con la misma eficiencia alimentaria”. Tassoul y Shaver (2008), mediante metaanálisis, demostraron un aumento en la producción de leche de 900 g/vaca/día y una mayor producción de grasas y proteínas, con el uso de aceites esenciales. “Los aceites esenciales aumentan la producción de propionato, mientras que la biotina actúa en el proceso de transformación del propionato en glucosa en el hígado, mejorando el metabolismo energético”, aseguraron.

Basándose en este principio, Hausmann et al. (2018) realizaron estudios para observar los efectos de la asociación de aceites esenciales con biotina, para vacas en el período más desafiante de sus vidas, el período de transición. “Los investigadores observaron una mayor producción de propionato, una reducción de la pérdida de peso posparto y una mayor producción de leche con corrección de grasa, con el uso de una combinación de aceites esenciales y biotina”.

Tanto las enzimas como los aceites esenciales son aditivos alimentarios con diferentes mecanismos de acción. Teniendo esto en cuenta, pronto se iniciaron estudios para evaluar los efectos sinérgicos de esta asociación. Silva et al. (2020) reportaron un aumento en la producción de leche de 2.8 kg/vaca/día y un aumento en la eficiencia alimenticia, mediante el uso de la combinación de los aceites esenciales con la amilasa.

En Uruguay se vienen utilizando estos aditivos desde 2018, con gran suceso. “En combinación con los Minerales Tortuga (minerales quelatados exclusivos de DSM), vitaminas nivel OVN (vitaminas a alto nivel para aumentar productividad), Biotina y otros elementos que configuran el tope de la pirámide alimenticia, se vienen obteniendo resultados consistentes en varios tambos del país, como ser un aumento en la producción de leche, disminución del intervalo inter parto, disminución de células somáticas y mejora en los indicadores de calidad (grasa y proteína)”, aseguraron Cortinhas y Machense.

Los desafíos de la cadena alimentaria están aumentando para satisfacer la creciente demanda de la población. Las tecnologías nutricionales ya son parte de la realidad de muchos productores que están obteniendo resultados productivos y financieros superiores y, además, contribuyendo a la mayor disponibilidad de alimentos en el mundo, a través de una mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales y reducción en el uso de antibióticos en las dietas, o sea, favoreciendo el crecimiento de la producción de leche de forma sostenible, aseguraron Cristina Cortinhas y Marcelo Machense de DSM.