Agricultura / Ganadería

Carlos María Uriarte: “Agropecuaria necesita señales urgentes”

El vicepresidente de la Federación Rural estimó que, salvo la ganadería, que por factores especiales está en un buen momento, hay que tomar medidas urgentes por parte del gobierno que asuma el 1 de marzo para sectores como el arrocero y el lechero. Consideró que además la motivación y esperanza se da en términos económicos, pero también en la seguridad, por lo cual reclamó medidas concretas y una lucha frontal al abigeato por ejemplo. Pidió cambiar la política del Ministerio de Trabajo que “debe ser conciliador y no promover divisiones”. Al futuro ministro le pediría que “dé mayor participación a privados”.


Pablo D. Mestre.

-¿Cómo es la foto de hoy del sector agropecuario?
-Tiene dos situaciones marcadas por lo que pasa por el sector ganadero y el forestal y después el resto con situaciones angustiantes desde hace rato y algunas, como el sector arrocero, que se han agravado en el Este. Con las copiosas aguas que cayeron hubo muchas áreas que hubo que resembrar y otras que comprometieron ya su rendimiento. Y, en un cultivo cuyos márgenes están tan ajustados, hace prever que va a sentir las consecuencias. Lo mismo pasa con la lechería y parte de la granja. La agricultura de secano está en un momento en el cual aparentemente el tiempo va dando una mano para que los cultivos de invierno sean recogidos de buena forma, pero probablemente no sea el resultado del año pasado, sin ser una mala cosecha. Y estamos en plena implantación de sojas un poco retrasados, tanto por exceso de lluvias en algunos lugares, como en otros por falta de éstas, lo que compromete los rendimientos. En términos generales, salvo la ganadería, también por motivos particulares está viviendo una realidad muy buena en cuanto a precios, ajenos a lo que ha hecho Uruguay, generan expectativas y urgencias distintas.

-¿A qué se refiere?
-El sector arrocero, tan importante en la economía del país, debería atendérselo de una manera tal para mantenerlo activo generando actividad y trabajo.

-¿Qué se debería hacer?
-Los arroceros dicen que logrando US$ 300 por hectárea solucionarían sus necesidades. Y el gobierno entrante tendrá que hacer los máximos esfuerzos para atender estas necesidades. Ya sea bajando algunos costos de producción como puede ser los combustibles o la energía, como analizando a fondo la parte impositiva, para ver de qué manera se puede colaborar con un sector tan importante para la actividad económica del país y no esperar para salir después en planes de emergencias a salvar a productores, o a integrantes de la cadena arrocera en problemas. Hay que prever, actuar con una estrategia pro activa en vez de apagar incendios cuando el daño ya está hecho. Prevemos que la merma en el área en el sector arrocero ya está definida, hay daños definidos y habrá que auxiliarlo a la brevedad.

-¿El sector lechero?
-Pasa algo similar. Con una expectativa de precios que en los últimos remates ha sido buena y alientan, pero con una estructura de costos de producción complicada, con un endeudamiento y una angustia financiera complicada, que hay que atender. Y con una amenaza de la parte sindical de la industria láctea que compromete la viabilidad de la empresa más grande del país que ha mostrado un balance complicado que se refleja después en las cuentas de los tamberos. Y así como hay que pensar en salvaguardar al sector arrocero, de la misma manera, hay que desarrollar un paquete de medidas, en el corto plazo, que salvaguarden al sector lechero. Ambos sectores muy importantes para la actividad económica del país, que promueven el arraigo de la gente cerca de sus fuentes de trabajo. Tiene que ser con políticas pro activas, antes que se sigan yendo tamberos, que sigan cerrando industrias. Es urgente revertir la situación de los últimos años. Y apostar a cambios en el corto y mediano plazo.

-¿Por ejemplo?
-Con una política monetaria acorde a un país agro exportador, acceso a mercados en condiciones de manera tal que no tengamos que dejar tanto dinero como hoy para vender sus productos en el exterior.

-¿Por dónde pasaría este paquete de medidas urgentes?
-Ambos sectores tienen características distintas. Pero por ejemplo se puede encarar la rebaja de los combustibles y de la energía eléctrica. En los últimos días el gobierno hizo anuncios que lamentablemente llegan tarde, pero nunca lo es cuando se promueven estas medidas que son bienvenidas en la medida que alcancen a todo el sector. Eso en lo inmediato. Obviamente que hay alivios en la parte impositiva que se pueden considerar, sobre todo en lo que se refiere de pasar impuestos ciegos a los más ligados a la renta. Y otras herramientas como ayudas pro activas en vez de apagar incendios.

-¿Por ejemplo?
-En el caso de la lechería volver a los créditos en canasta lechera sería una gran herramienta para reducir riesgos. Partir con el Banco República, que debería ser la contraparte, y poder planificar mejor los productores como lo hicieron hace 20 años con un crédito que fueron la base de un crecimiento sólido muy importante. Eso sería una alternativa que parece viable. Y lo mismo estudiar la forma de fijación del precio de la leche. Tanto la leche al consumo, que es una paramétrica que muy pocos conocen y menos cómo se maneja, al igual que la paramétrica de los combustibles, pero cuando los tamberos piden 2 pesos se complica mucho poderlos conseguir. Atrás de eso hay una lógica de una realidad país que ya no existe, donde el sector productor de alguna manera subsidia al consumidor en una leche barata y eso hoy lo debería hacer el Estado y no el productor en un mal momento de su economía.
Entonces, se necesitan señales urgentes. Tiene que haber en el corto y mediano plazo del gobierno que asume el primero de marzo señales urgentes que cambien el humor de los productores. Eso es fundamental como estrategia.

-¿Cómo cree debería ser la política exterior del país?
-Tenemos una definición de país que determina todo: es un país agro exportador y turístico. En un país agro exportador las políticas de comercio exterior y acceso a mercados son fundamentales y no basta con acceder y lograr protocolos, luego vienen las condiciones en las cuales podemos acceder a mercados, léase impuestos y tarifas para ello. Y ahí tenemos un debe enorme. Nuestras carnes tienen que pagar un 18% en China para ser vendidos y nuestras leches un 10% cuando Australia y Nueva Zelanda no pagan nada. Eso está en el debe y debe ser tratado a la brevedad. Para eso necesitamos a gente capacitada, a los mejores que tengamos en comercio exterior para que a la brevedad nos permita reducir esos millones de dólares que Uruguay deja en las fronteras para vender sus productos y eso que se baja ahí pueda ser trasladado a la base productiva del país y así fomentar la producción. Así como es fundamental dar incentivos para motivar al sector productivo, a la misma vez hay que estar iniciando una política activa para reducir las tarifas de lo que Uruguay gasta para acceder a esos mercados. Y con los mejores que tengamos.

-¿Piensa que hay barreras ideológicas en el comercio exterior?
-Sí. Ha habido en los últimos años limitantes ideológicas que nos han inhibido acceder a tratados comerciales que nos hubieran venido muy bien.

-La seguridad en el campo. ¿Cómo se deberían articular políticas interministeriales?
-Cuando hablamos de motivación y de generar esperanza nos referimos a términos económicos, pero también la seguridad. En la medida que no se adopten medidas concretas y una lucha frontal al abigeato y al daño que provocan los perros o plagas como la bichera, la desmotivación, la falta de esperanza seguirá estando. Hay rubros como el ovino, que, si no se levantan, será difícil que produzcan más. El cambio en el tratamiento a estos flagelos tiene que ser muy fuerte. Y no solo en el control de las policías y las comisarías, sino también de la justicia. Debemos lograr que cambie el tratamiento de aquellos que son agarrados “in fraganti” y deben tener sanciones acordes a la pena. Pensamos en la Ley de Abigeato, que se promulgó, pero sus alcances quedaron en la nada. La justicia lejos de castigar a quienes hacen abigeato, es como un estímulo. Y no sólo los robos chicos, peor aún, los grandes. Hay que cambiar la señal y hacer que quienes piensen en actuar mal lo piensen dos veces por el castigo.

-¿Cómo ve el tema de los sindicatos de trabajadores?
– Tenemos que luchar por un país más unido, menos dividido y pensar más juntos. El Estado debe velar por la voluntad de trabajar de quien quiera hacerlo. Creo se debería cambiar la política del Ministerio de Trabajo, que muchas veces es más una policía, es más un promotor de la división entre el generador del trabajo y el trabajador, que un solucionador de aspectos relacionados al trabajo; cuando tiene que ser una gestión conciliadora, de buscar el acercamiento de las partes. Para tratar de revertir lo que ha pasado en los últimos tiempos cuando la gente opta por tener menos trabajadores para evitar problemas.

-¿Qué le pediría al próximo Ministro de Ganadería?
-Tiene que, necesariamente, desarrollar mayor participación con el sector productor e industrial para poder permitirles expresar todo su potencial. Quizás no ser tan político, pero más productivo. Y tratar de ayudar a poner al sector en el lugar que se merece. Y que los tomadores de decisión del gobierno pongan al sector de acuerdo al potencial que tiene para todos los uruguayos. Hay un tema de representación, priorizar las capacidades a amistades o compromisos políticos en los puestos de toma de decisiones, integrando al sector privado.

“Hay que aprovechar momento de la ganadería”

¿Qué opina de la situación ganadera?
El desafío para el país es aprovechar el momento que tiene la ganadería hoy, para convertir kg de carne a dólares lo antes posible y generar recursos para el país. Es el sector que hoy tiene más potencial y por tanto deberíamos acelerar, incrementar, apoyarlo. Ser muy cuidadoso de no hacer en otras oportunidades cuando los sectores mostraban este tipo de potencialidades, se veía fuentes de dinero, se recurría a él, y se le ponía un freno sin aprovechar su máximo potencial. Hoy hay que impulsarlo. Hay que acelerar los procesos de recría y tratar de mover ese histórico 64% de destete, aunque sea a un 75%, lo que serían 500 mil terneros más.

¿La alerta hoy viene por la industria?
No están en su mejor momento, pero tampoco es malo. Hay compromisos, pero las industrias grandes que tenemos han cerrado un excelente ejercicio a nivel mundial. Lo que quizás deberíamos estudiar es la posibilidad de mantenerla lo más activa posible. Nos genera mucha expectativa la situación sanitaria que puede tener Río Grande del Sur que anunciaron van a dejar de vacunar en 2020, y si lo hacen tendrán un status sanitario superior al nuestro lo que habilitaría la puerta de vaivén,

¿Qué opina sobre la exportación de ganado en pie?
Que ha sido vital para el desarrollo de la ganadería del país. Es una herramienta que hay que mantenerla a toda costa, mientras tengamos otras para desarrollar que nos permita mantener la capacidad de faena de nuestra industria trabajando lo máximo posible.

Agro económicamente rentable, socialmente responsable y ambientalmente sostenible.

¿Qué espera que sea el agro para el nuevo gobierno?
Un agro que sea económicamente rentable, por todo lo expresado, socialmente responsable y ambientalmente sostenible.
Socialmente responsable es en cuanto a la parte laboral, los problemas que hay en la industria, pero también el problema del achicamiento de las familias en el campo y la promoción de la enseñanza, del hábito de trabajo de prácticas rurales. Todo lo que esté relacionado a la vivencia del medio rural. Resaltarlo de manera tal que podamos revertir el despoblamiento en la campaña que, por más que se diga que es un tema a nivel mundial, nosotros como país agropecuario no lo podemos aceptar y debemos hacer nuestros esfuerzos para revertirlo.
Y lo de ambientalmente sostenible es fundamental. Nosotros como sector debemos dar el ejemplo. No solo una política de aguas que tenga en cuenta la conservación de la calidad de las aguas que el Uruguay es rico.
Y está el tema energía. Hay que relacionar la generación de energías limpias y renovables. Debemos prescindir del petróleo en forma urgente y promocionar el uso de energías limpias y renovables en lo cual Uruguay es muy rico. Además, los residuos plásticos que pululan en nuestro país y generar hábitos desde niños cuando producen un producto y que el envase no vaya a parar a la playa o al océano, promoviendo alternativas de envases bio plásticos o que no generen tanta contaminación al ambiente, con tratamientos de los recipientes que los productos que manejamos en el agro tienen, para evitar que eso termine contaminando el ambiente.
Y el otro aspecto, la racionalización y control de los agroquímicos, debemos ser muy celosos en todos los productos que utilizamos, sin dejarnos llevar por los fundamentalismos, ser muy realistas, pero ser cada día más responsables en su utilización, pensando en los criterios que alientan a la agricultura orgánica, al manejo holístico, al pastoreo racional, todos aspectos que nos marcan el futuro a seguir. Eso es fundamental para el agro del futuro.