Forestación / Opinión

De rama en rama

El fuerte aumento en los precios internacionales también alcanzó a los productos forestales, tanto en la celulosa como en los productos de madera sólida. Este último sector -que estaba en segundo plano por el auge pulpero- comenzó a retomar dinámica. Preocupan los costos logísticos.

Las imágenes son impactantes: el buque de casi 300 metros de eslora (largo) atracado en el Puerto de Montevideo, carga 90.000 toneladas de trozas (troncos) de pino, de gran diámetro, que irán rumbo a China. Son buques “Capesize”, que cargan el triple de lo que un buque corriente, y es la primera vez que buques de este porte ingresan en el puerto capitalino. Es una exportación de las empresas Idalen y Lumin, y ya se han concretado 2 embarques de un total de 4 previstos, en una operativa logística compleja, sin antecedentes en el país.

Durante muchos años (entre 1995 y 2005, aproximadamente) Uruguay exportó importantes volúmenes de madera en bruto (troncos) de Eucalyptus. Pero ya a partir de la instalación de la primera planta de celulosa (UPM, 2007) éstas industrias comenzaron a procesar casi toda esa madera, agregando valor a una producción que venía madurando desde que se aprobó la ley forestal en 1987 (gráfica). Se mantuvo sí la exportación de chips (madera en partículas) a colocar en algunos mercados específicos (Europa, Japón), lo que operaba como “testigo” respecto al negocio de las pulperas.

En los últimos 3 a 4 años comenzaron a aumentar las exportaciones de trozas de pino, un hecho positivo, pero que también revela las dificultades que ha tenido la producción y procesamiento industrial de esta especie en Uruguay. El pino en Uruguay abarca unas 180.000 hectáreas (20% del total), que se plantaron para ser procesadas en distintos productos de madera sólida, para lo cual se hacen turnos largos de corte (20 años o más), de manera que los árboles generen un diámetro suficiente para el uso industrial. Pero las plantaciones ya están madurando y la demanda para procesar el pino resultó reducida por diversas circunstancias: restricciones comerciales en los potenciales mercados de destino, algunos problemas de calidad y -particularmente- altos costos industriales, logísticos y de mano de obra (en síntesis, problemas de competitividad).

En efecto, la industria maderera de productos de madera sólida (aserraderos, tableros, etc.) tuvo -hasta ahora- bastantes más dificultades de crecimiento que la industria celulósica. La celulosa de Eucalyptus tiene una demanda en permanente crecimiento (en Europa y China) y Uruguay cuenta con dos de las plantas de producción más modernas del mundo, a lo que se sumará una tercera. El mercado de madera aserrada y tableros -en cambio- tiene más fluctuaciones, más oferentes y una demanda que -por tanto- maneja más opciones; es un mercado de alta competencia.

Pero los árboles crecen y los montes maduran, de manera que comenzó a generarse un stock creciente de madera de pino con pocas perspectivas de colocación, una situación preocupante. Allí surgió -cuando no- China. El gigante asiático tiene una demanda creciente por madera y los productores uruguayos están captando la oportunidad, aprovechando también una retracción de la oferta de Nueva Zelanda (principal proveedor de trozas a China, mucho más cercana). El plan forestal original se pensó para procesar esta madera en el país, pero la realidad se impone: hoy los precios han aumentado más de 60% y los productores forestales a todo nivel (fondos, empresas con industrias) están captando la posibilidad de colocar pino en grandes volúmenes. El precio CFR en China ha subido de un eje de 100 U$S/m3 a 165 U$S/m3. Las cifras de exportación de Uruguay (cuadro) muestran un aumento de casi 30% en las ventas, básicamente por volumen; pero el precio seguramente subirá en los registros de los próximos meses.

En el negocio de la exportación de madera en bruto, cuyo valor por tonelada es esencialmente bajo, la eficiencia logística de la operativa, desde el bosque al puerto, es clave. En el caso de las empresas Lumin e Idalen, unieron esfuerzos para “llenar” los referidos buques “Capesize”, contratados oportunamente por la empresa logística TGL, que captó estos gigantes en Australia. Estos buques se utilizan normalmente para minerales, pero en este caso se adaptaron para llevar troncos, lo que implicó todo un desafío operativo.

Otros productores y fondos de inversión, también están con el acelerador a fondo para captar el buen momento del mercado internacional, colocando también volúmenes importantes. Se hicieron 6 embarque el año pasado y en este 2021 ya van 4. La demanda en China está firme y hay esperas de hasta 10 días en los puertos, algo insólito considerando la gran capacidad de las terminales chinas. En Uruguay, la operativa de los “Capesize” insumió tantos camiones (unos 3.000) que dejó transitoriamente sin fletes a otros negocios.

La madera uruguaya tiene usos básicos en China: construcción o complementación de otras maderas de calidad. El flete es largo y no siempre es posible mantener la mejor calidad de la madera. También se están colocando rolo de pino a India, lo que implica un flete algo más corto y es un mercado en el cual la ventaja de Nueva Zelanda se achica. Los indios han valorado muy bien la madera uruguaya y hoy son el destino de casi la mitad de la madera en bruto exportada. La situación del Coronavirus en India hace temer que el mercado pueda tener alguna dificultad, pero por ahora está firme.

Fuente: Uruguay XXI

Todos estos desafíos comerciales y logísticos hacen de la exportación de trozas un negocio de márgenes estrechos y por eso los costos portuarios son claves. En este contexto, las empresas forestales no ocultan su preocupación por el acuerdo entre el gobierno y la empresa belga Katoen Natie. Si bien el acuerdo implica bajar tarifas, la baja no sería suficiente según los exportadores. Las exportaciones de trozas de pino se hacen por bodega, pero la mayoría de las exportaciones de trozas de Eucalyptus salen en container, lo mismo que el 100% de las exportaciones de madera aserrada y tableros, justo el sector que -como señalamos- está más aquejado por problemas de competitividad.

Nuevos productos. Salvo excepciones, una vez cosechado el monte de pino para exportarlo, las empresas lo replantan con Eucalyptus, cuyos negocios-más allá de la coyuntura- tienen una mejor proyección. Es un síntoma de que la producción de pino aún tiene cuestiones a superar.

Pero la producción de productos forestales de madera sólida no está exclusivamente asociada al pino: varias empresas industriales trabajan hace tiempo con Eucalyptus grandis, de montes con turnos largos (20 años), podados y raleados, de manera de obtener madera de alta calidad, libre de nudos. Entre otras ventajas, esta producción de Eucalyptus para madera sólida tiene en las plantas de celulosa un socio implícito, pues allí van las raleos y “puntas” de los árboles cosechados, permitiendo cerrar mejor los números que en el caso de los pinos (no hay demanda de pino para celulosa a nivel local).

En este escenario, nuevos proyectos industriales se suman. Por un lado el de la empresa Lumin (ex Weyerhaeuser), propiedad del consorcio de inversores BTG Pactual ITG, que comenzará a partir de junio a operar una nueva línea de tableros contrachapados exclusivamente de Eucalyptus. Ubicada en Tacuarembó, Lumin es el principal productor de este tipo de tableros (elaborados a partir de planchas de debobinado), usados en la construcción, carpintería, transporte y empaque. La nueva línea -en cambio- es un producto netamente de apariencia, para muebles, aberturas (puertas y ventanas), de mayor valor.

Según explicó el gerente general de Lumin, Álvaro Molinari, en Radio Carve “este nuevo producto 100% de Eucalyptus apunta a sustituir las maderas tropicales, que se producen en forma no sustentable. Por eso, estos nuevos tableros se denominan Tropical Replacement Panel (TRP), de los que se producirán unos 35.000 m3 por año, con Europa como destino principal”. Las maderas tropicales están cuestionadas porque -en general- su forma de explotación es extractiva, mientras los Eucalyptus vienen de bosques de explotación, renovables y sostenibles.

“Lo interesante es que es un producto cuyo precio tiene menos volatilidad”, destacó Molinari. Para la empresa es un “salto en calidad”, porque si bien hoy los precios han subido y es buena noticia, el aumento siempre es transitorio y el mercado de los tableros contrachapados comunes es cíclico.

Contrariamente, en el caso del TRP es un precio atractivo y estable, con respaldo de marca. La inversión es de U$S 33 millones y sumará entre 60 y 80 nuevos puestos de trabajo a los 740 que ya trabajan directamente en Lumin. La empresa genera además otros 1.000 empleos de contratistas para la producción forestal (plantación, raleos, cosechas).

Otra inversión reciente en el sector de la industria maderera abre una nueva oportunidad para el pino. Se trata de la adquisición del 100% del aserradero Frutifor (Tacuarembó) por Arboreal, empresa de capitales de EEUU (Mark Crandall) y Uruguay (Enkel Group). Con una inversión de unos U$S 20 millones, prevén que duplicarán la producción de Frutifor en pocos meses, al aumentar su capacidad de secado de madera.

Además, Arboreal agregará una nueva línea de producción de CLT (sigla en inglés de Madera Laminada Cruzada), que será la mayor de Sudamérica. Se trata de un producto estructural elaborado a partir de tablas de madera aserrada de pino, que se encola en capas, una perpendicular a la otra, y por tanto utilizable para construcción estructural (pisos, paredes). Se elaboran piezas de 12 metros por 3.

Su puesta en marcha está prevista para el año próximo. Se generarán 45 nuevos empleos directos y 100 indirectos. La madera CLT tiene propiedades estructurales que permiten construir edificios en altura, casas, complejos habitacionales, centros deportivos, etc.. La nueva producción aspira a facilitar el desarrollo de la construcción de viviendas de madera en Uruguay, que se consideran medioambientalmente sustentables y con ventajas en calidad y rapidez de construcción. El mercado local sería destino de algo más de la mitad de la producción.

Son dos ejemplos destacados de nuevas iniciativas, innovadoras, sustentables y que agregan valor en un sector que ofrece oportunidades, si las condiciones de mercados y la propia competitividad del país ayudan. Y si no se restringe la forestación.