Expo Durazno

Martín Uría: “Sector agropecuario debe estar representado donde se toman decisiones”

El Ing. Uría Shaw se cuestionó: ¿Quién puede tener dudas que Uruguay es un país agropecuario? Se remontó a Hernandarias, “que se dio cuenta cuál era el potencial de esta región. Los Jesuitas en la Misiones se dieron cuenta que era lo que había que hacer. No había plata ni oro para explotar, había que producir alimentos para el intercambio, para el mundo”.

Pablo D. Mestre.

En la Conferencia en Expo Durazno, el presidente de la Agropecuaria agregó que “un territorio sin minerales para su explotación a escala de sustentar el desarrollo de un país, sin petróleo, Un país con 16,4 millones de hás aptas para uso agropecuario, cerca del 93% de su territorio.  Con relieve ondulado, sin montañas, ni selvas, ni pantanos. Un clima templado, con veranos sin temperaturas desérticas e inviernos sin nieve. Con lluvias y disponibilidad de agua en todo el territorio”.

Y dijo que a estas condiciones naturales hoy se suma, “un sector agroindustrial que genera empleo directo para 228.000 personas y representa el 80% de los bienes exportados por el país”. Tras lo cual aseveró: “¿que dudas hay que el Uruguay es un país agropecuario?

Sin embargo sostuvo que “parecería que  quienes han tenido y tienen la oportunidad de gobernar, por falta de conocimiento, capacidad, o vaya a saber qué interés, reniegan esta realidad e intentan hacer del Uruguay algo que naturalmente no es, y de los uruguayos algo que no somos”.

Insistió que Uruguay es un país agropecuario “desvirtuado por decisiones políticas a lo largo de su historia e incrementadas en los últimos años. Consecuencia de ello, hoy nos encontramos con un país más centralizado que nunca  en cuanto a la distribución de la población, pero también centralizado culturalmente, en la educación y económicamente”. Dijo que es “un territorio despoblado, una importante proporción del área productiva en manos de empresas extranjeras que no conviven socialmente, una población sin conciencia agropecuaria, y la instauración de un sistemático desprestigio al productor agropecuario nacional”.

Responsabilidad.

Según el Ing. Uría Shaw, “los productores somos la base del país agropecuario, quienes vivimos  y necesitamos de la naturaleza, pero increíblemente para algunos parecería que somos quienes contaminamos todo, somos los responsables por el deterioro de los caminos, los que estamos en contra de los perros, los que tenemos el  personal en situación de esclavitud, somos los únicos que si nos va bien está mal, y no hace muchos días pasamos también a ser delincuentes y contrabandistas”.

Por ello lamentó que por no entender en su momento el potencial del territorio e impulsar desde el Estado un desarrollo integral, “hoy vemos un interior del país que sigue sufriendo un desangre permanente hacia el centralismo, y ejemplo de esto es la cantidad de jóvenes  de todas partes del país que en busca de  continuar sus estudios marchan para la gran ciudad”.  Detrás de cada uno de estos jóvenes, agregó, “se va el sueldo de uno de los padres de la familia, y es probable que muchos de estos jóvenes por falta de oportunidad no regresen a sus ciudades  para volcar sus conocimientos.  Esto es parte del centralismo cultural y económico al que hacíamos referencia”.

El presidente de la Agropecuaria de Cerro Largo consideró que la despoblación de la campaña, provoca escuelas y policlínicas rurales cerradas, pueblos que se quedan sin gente, la pérdida de identidad cultural y de trabajo, la falta de conciencia agropecuaria, etc. “Todo consecuencia de decisiones políticas que desconocen y reniegan un Uruguay Agropecuario, un Uruguay Interior con sus costumbres y tradiciones, que existe pero siempre postergado en el tiempo”.

Indudable.

El Ing. Uría Shaw sostuvo que “cuando ocurre el llamado viento de cola, el agro abastece el consumo interno, da trabajo, distribuye riqueza, y genera importantes divisas  imprescindibles  para el país”. Agregó que se le exige a los diferentes sectores más transferencias económicas a través de impuestos, tarifas públicas y alguna cosa más. “Estos recursos en general no se ahorran ni se invierten en infraestructura o desarrollo productivo, etc. Se utilizan para aumentar la burocracia del Estado, el número de funcionarios públicos, financiar empresas fundidas y sin perspectivas futuras, mejorar el ingreso de los jerarcas y altos cargos de empresas públicas, favorecer algún familiar, etc”.

Pero, en contrapartida, cuando llega el viento de frente,  “el agro igualmente abastece el consumo interno, y sigue aguantando las transferencias económicas exigidas. En consecuencia se pierden productores, se rematan campos, maquinaria, se extranjeriza la tierra y las empresas, se desangra el sector, porque los recursos antes generados ya no están, y los que se beneficiaron con ellos no están dispuestos a ceder en sus privilegios adquiridos”. En esta situación, aseguró, “aparecen los “calculines”, con tipo de cambio fabricado, medidas tomadas desde los escritorios, hablando de espacio fiscal o consolidación fiscal, esperando que algo suceda”.

Y parecería, sostuvo Uría, “que esta es la cíclica historia de un país, cuyos dirigentes no terminan de entender lo que es.  Sí saben la dependencia económica  con el Uruguay productivo, pero reniegan la real necesidad de sustentar el desarrollo del país en un fuerte y robusto sector productivo que siempre está, y que es quien no sólo genera la riqueza en momentos de bonanza, sino que además ha sacado al país de las grandes crisis económicas”.

Es por ello que aseveró que “ninguna economía basada en instituciones políticas extractivas de los sectores productivos ha logrado un desarrollo sustentable en el tiempo, y ese sistema de Instituciones políticas extractivas han postergado a muchos países”.

Agregó que el sector político “está tan preocupado para lograr que vengan inversores, que no tiene tiempo para preguntarse por qué los que habían venido a invertir en producción ya se fueron, y desarrollan la  misma actividad en países vecinos, o por qué los uruguayos, y también algunos que forman parte del gobierno que tienen posibilidad, se van con inversión a otro país y les va bien. O por qué los que no tienen recursos para irse están pensando que sus hijos para desarrollarse se tienen que ir”.

El desafío.

A pesar de ello, analizó que “el país que vivimos hoy no es el mismo  que vivieron nuestros abuelos ni el que vivirán nuestros hijos. Somos un país que tiene mucho por evolucionar, y  en esa  evolución  que es  constante es donde está el desafío. Incidir en esa evolución, cambiar es el desafío”, aseveró.

Y dijo de la necesidad de buscar ese cambio preguntando al sector político: “¿cuando mirarán a los productores agropecuarios uruguayos  como  la herramienta para lograr un desarrollo verdadero y sustentable en el tiempo?”. Porque según su visión, es necesario “construir un país con bases productivas materiales, y no con discursos sobre la Patria y el Nacionalismo”.

Ante ello, el presidente de la Agropecuaria de Cerro Largo se plantó y dijo: “exijamos respeto. Si no saben, que no opinen, y si van a opinar que se informen. Que no pretendan enseñar de productividad y trabajo al productor arrocero, ni vengan desde los escritorios a decirnos cuáles son los rubros en peor condición, si no viven de ellos”. Pidió que “no opinen con sueldos de 200.000 o 300.000 mil pesos, desde puestos que, no todos pero algunos, ocupan por no haber tenido capacidad de desarrollarse en la actividad privada, y su única preocupación es no perder su lugar”.

Pidió que no se permita, “ni demos atención, a la opinión de los deshonestos, de aquéllos que como el tero: en un lado gritan y en otro ponen el huevo. Hagamos escuchar  lo que el País agropecuario está solicitando: un proyecto de país con visión futura más allá de las próximas elecciones y que abarque a todo el sector productivo”.

El Ing. Uría Shaw dijo que los productores no quieren asistencialismo. “Queremos un país que piense como exportador, impulsando la producción al menor costo posible para poder salir al mercado a competir con la calidad que ya tenemos pero a bajos precios. Queremos un país con iguales condiciones para uruguayos e inversores extranjeros. No podemos pretender producir con costos estructurales que están en función de  las necesidades del estado, para luego salir a un mercado pretendiendo vender al precio que nosotros necesitamos”.

Porque dijo, “la soja, el arroz, la carne, la leche, la lana, etc.  se siguen comercializando en el mundo, el problema que tenemos hoy,  es que a los que no nos sirven los precios del mercado internacional es a los que producimos en Uruguay. Queremos un país donde la riqueza generada en la producción llegue al campo”.

Mensaje.

En el final de su mensaje, el Ing. Martín Uría Shaw manifestó que “somos los ciudadanos quienes escogemos a quienes nos dirigen, y somos los ciudadanos quienes tenemos que decir a los gobernantes qué hacer y éstos tienen que escuchar”.

Es por eso que consideró que “es claro que el sector productivo necesita quien lo represente en los lugares de decisión, para lograr políticas que permitan el fuerte y robusto Uruguay agropecuario y productivo que entendemos necesario para lograr un verdadero desarrollo del país que nos incluya a todos”.

Porque, cerró afirmando: “Cambiar será el desafío, y eso se inicia con el cambio de nuestra propia actitud”.

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