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HLB de los cítricos está a 16 km de la frontera uruguaya

Extreman prevención y emiten 1,5: de plantas certificadas a viveristas para mantener estatus país.

AFP fotos – 33265660 – 20100106 – US-CROP-FREEZE – WEA – Report – WINTER GARDEN, FL – JANUARY 6: Oranges hang on trees before being picked in a grove January 6, 2010 near Winter Garden, Florida. Citrus workers have been hurrying to harvest the fruit before it is damaged by freezing temperatures. Matt Stroshane/Getty Images/AFP == FOR NEWSPAPERS, INTERNET, TELCOS & TELEVISION USE ONLY == US-CROP-FREEZE – Winter Garden – Florida – UNITED STATES – MATT STROSHANE – ms/pr. PLANTACION DE NARANJAS , CITRICOS, NARANJALES, FRUTAS, NARANJOS

Pablo Antúnez.

El Huanglongbing (HLB) de los cítricos está a tan sólo 16 kilómetros de la frontera uruguaya y amenaza el estatus sanitario de libre de esta enfermedad, que sacude a varios países de la región (principalmente Argentina y Brasil). Prevenir su ingreso depende de todos, especialmente de no ingresar material vegetal desde países vecinos, para evitar la pérdida de mercados para los cítricos. La citricultura uruguaya abarca 16.000 hectáreas, es un sector con una neta vocación exportadora que llega a los mercados más exigentes del mundo con 120 toneladas de fruta al año y da trabajo a 12.000 personas.

Buscando concientizar a la población de la importancia que tiene mantenerse libre de HLB para continuar manteniendo los mercados y generando trabajo para los uruguayos, el titular de la Dirección General de Servicios Agrícolas, Federico Montes y el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), José Repetto, remarcaron las acciones de prevención que viene haciendo Uruguay y cómo se prepara ante el eventual caso de detectarse un caso.

En rueda de prensa en el MGAP, Montes explicó que el HLB es transmitido por una bacteria que se transmite mediante material vegetal contaminado o por un insecto que succiona de una planta enferma y se lo pasa a un material vegetal que está sano.

El HLB apareció en la región en 2004, en el Estado de San Pablo (Brasil) y se diseminó a otras regiones. Luego surge en algunas regiones cercanas de Argentina: primero en Misiones y luego en Federación, muy cercano a Concordia. La citricultura uruguaya se desarrolla mayoritariamente en en el litoral y está muy cercana a las zonas afectadas, pero desde hace varios años, se desarrollan acciones de prevención y se mantiene libre. “En 2018 se encuentra a 16 kilómetros de la frontera con Uruguay”, confirmó Montes. Desde 2010, INIA, el Instituto Nacional de Semillas y el MGAP firmaron un convenio que apunta a distribuir material sano a los viveristas para que los multipliquen y ese acuerdo fue un pilar importante en la prevención de la enfermedad.

El director de los Servicios Agrícolas adelantó que en estos años se llevan entregados “en el entorno de 1,5 millones de plantas y la citricultura tiene 7 millones de plantas en producción. Esas plantas certificadas se producen bajo cubierta, para que si está presente el vector no vaya a entrar al vivero. Eso hace que hoy haya 29 viveros bajo cubierta, con un potencial de más de 600.000 plantas por año”, confirmó Montes.

A su vez, tanto a nivel de las empresas como desde el propio Ministerio se monitorean constantemente los montes de cítricos buscando la enfermedad, tanto a nivel de plantas como del insecto que es el vector de transmisión. “Todo material de cítrico que se libera pasa por un programa de saneamiento que implica que se limpia el material vegetal y queda libre de virus, bacterias y hongos”, aseguró Montes. La enfermedad se diseminó por la distribución de material contaminado.

Por su parte, el presidente de INIA, José Repetto, dijo que “ante el riesgo inminente, como significa estar rodeado por países que tienen HLB, es que Uruguay está preparado y viene trabajando en prevención desde hace años”. Repetto confirmó que se trabaja en alternativas posibles para controlar vector y en caso necesario la patología. “Hubo proyectos de INIA para trabajar sobre el control integrado, no con productos químicos, sino con productos biológicos para bombardear el insecto que es el vector”, adelantó el jerarca.

El presidente de INIA, recordó que “el transporte más peligroso de la enfermedad es el humano a través del material vegetal de un lado hacia el otro”. El INIA aporta investigación, conocimiento de la patología, el agente transmisor y conocer “cómo trabajar combinando agentes biológicos en un uso muy racional de los productos químicos”, dijo Repetto. “Con generar el conocimiento solo no alcanza, por eso es importante el trabajo con las instituciones y el trabajo con los productores con la cadena de cítricos”, afirmó el jerarca.

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