Carnes

El MGAP ajustó los análisis para las carnes importadas

Impulsa nuevo sistema de muestreos para cortes de cerdo, bovinos y recortes que se usan en chacinado.

Fachada del edificio sede del Minsiterio de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP, ubicado en Constituyente 1476, Montevideo, ND 20120914, foto María Inés Hiriart

Pablo Antúnez

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca impulsa un nuevo sistema de muestreos para la carne bovina y de cerdo importada que se vuelca al abasto, para proteger a los consumidores. El nivel de exigencias es igual al que se aplica para la carne producida localmente.

“Antes Uruguay no tenía mucha cultura de importador de carne, salvo en cerdo, ahora hay una moda de importar carne bovina y cortes suínos para el abasto. Tuvimos que normalizar, en parte, para exigirle lo que también se exige acá a la carne uruguaya”, contó a El País el director de la División Industria Animal, Dr. Gustavo Rossi.

Días atrás la secretaría de Estado había emitido el nuevo procedimiento para controlar la carne de cerdo que entra a Uruguay, manteniendo “la revisión de que no tenga Raptopamina”, promotor de crecimiento hormonal que está prohibido en 160 países. La hormona se usa en la producción de carne bovina y de cerdo de Estados Unidos desde 2003, país en el que las hormonas —también produce carne a pasto— forman parte del paquete.

Ahora el MGAP emitió el procedimiento de controles para carne bovina, que ya fue comunicado a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

A su vez, lo otro que se está haciendo “es la verificación de especie para carne chica (conocida como recortes o trimming), que por lo general tiene por destino la industria del chacinado. Esa carne no tiene cortes anatómicamente reconocibles”, argumentó Rossi.

El jerarca explicó que “cambió el modismo porque antes venía carne bovina para la industria del chacinado y hoy se vuelca al abasto, por eso tuvimos que cambiar las exigencias en cuanto a etiquetado, envasado y otras cosas”, explicó el titular de la División Industria Animal del MGAP al ser consultado por El País.

La importación de carne bovina fresca y refrigerada creció 63,20% en un año y se mantiene firme mes a mes.

Esos cortes tienen mayoritariamente por destino el abasto interno y permiten ser volcados a los consumidores a precios diferenciales. Ese es otro motivo por el que vienen ganando terreno.

Según los datos de Uruguay XXI el mes pasado entraron 1.471.393 kilos netos por US$ 5.321.897. El año pasado, a octubre, se importaron 541.373 kilos netos por US$ 2.089.004.

También creció 42,85% el ingreso de carne congelada en las mismas fechas de la comparación anterior. Fueron 336.820 kilos netos por US$ 1.036.343 contra 192.460 kilos netos por US$ 500.830. Los datos son en base a cifras del Ministerio de Economía y Finanzas.

Incluso, algunos frigoríficos están importando carne, principalmente cortes de alto valor desde Rio Grande do Sul, que son volcados al abasto interno. Esos cortes provienen de frigoríficos brasileños habilitados para la exportación, son desosados y envasados al vacío.

Según cifras de la Cámara de la Industria Frigorífica, faenar un novillo en Uruguay es 45% más caro que en Paraguay y Argentina y 25% más caro frente a Brasil (son cifras parciales hasta el pasado mes de agosto).

Los precios de las haciendas también muestran diferencias con Uruguay y eso pesa fuerte cuando se miden los costos de producción.

Rurales EL PAIS