Agro

Otro año más con preñeces caras

Ecografías en bovinos no muestran resultados tan malos en un año difícil para ganadería.


Pablo Antúnez. 

Los resultados preliminares de los diagnósticos de gestación en bovinos están mostrando mucha variabilidad entre zonas y entre predios. En aquellos establecimientos donde se aplicó tecnología para asegurar las preñeces y no fueron tan afectados por la seca, las ecografías están mostrando buenos resultados.

En la otra vereda, donde no se hizo nada o fueron más afectados por la sequía, se habla de porcentajes de 40% y 45% en rodeo de cría. Por otro año más, la cola de parición formada por aquellos ganados que se preñaron tarde, porque incluso hay productores que todavía tienen los toros dentro de los rodeos, será más acentuada que en el ejercicio ganadero anterior.

El gran desafío será cómo pasar el invierno con esos ganados gestando y con las recrías -las futuras madres-, cuando hay establecimientos que ya se comieron las reservas e ineludiblemente se debe apuntar a racionar. El actual y el próximo, no hay duda que serán dos años con “preñeces caras”.

Para el Dr. Guillermo De Nava, profesional con amplia trayectoria en la cría y la reproducción que trabaja en el norte del país, “el servicio no es sólo poner el toro con las vacas, hay que aplicar medidas y tecnología para poder lograr buenos resultados”.

Los veterinarios sostienen que fue un año donde costó preñar las vaquillonas y el problema es que se preñaron más tarde, porque no llegaron a tiempo en noviembre a dar el peso de entore. En esta categoría, al menos en el norte, hay preñeces de 90% y 95%.

“Previo a los programas de inseminación estábamos viendo buena ciclicidad (celo regular cada 21 días), el invierno positivo de 2017 que fue muy benigno, ayudó a los animales y la seca fue posterior, pero les dio a las vaquillonas para preñarse. El problema fue para las vacas paridas”, dijo el veterinario.

De nava lleva 17.000 vientres de 12 rodeos pasados por el ecógrafo, en momentos en que se le está dando prioridad a los rodeos con mayor performance (aquellos que más tecnología aplican). Estos predios están dando 88,8% de preñez.

En un año complicado como este, el profesional explicó a El País que “hubo que recurrir a un mayor uso del destete precoz y por consiguiente, el dato de kilos de ración por preñez de vaca parida creció”. Como ejemplo, explicó que en un grupo de cuatro rodeos de una misma empresa, donde hubo una preñez de 95%, “gastamos 23 kilos de ración por preñez de vaca parida cuando el año pasado habíamos alcanzado el 94,8% y sólo gastando 1,2 kilos por preñez. Son preñez bastante más costosa”, afirmó.

Cola de parición. Entre otros efectos que están mostrando los diagnósticos de gestación, confirman que “se observan más preñeces de cola. En estos mismos predios teníamos 10% de preñez en el último mes de servicio y ahora tenemos 21% donde las vacas agarraron cría en febrero, consecuencia de muchos de los manejos que intentamos aplicar”. Las dos principales características de esta temporada de servicio serán: preñeces más caras y mayor cola de parición en los rodeos.

“Por eso en el largo plazo, habrá consecuencias en el peso de los terneros al destete en 2019, por una mayor proporción de vacas cola en la parición. Se obtendrán terneros más livianos. En lugar de parir en septiembre, muchas de esas vacas van a parir en noviembre. Ahí en esos dos meses de pronto achican 30 o 40 kilos de diferencia entre los terneros que nacen temprano y los que nacen más tardíamente”, explicó el profesional.

Para De Nava los datos que se están obteniendo son “algo mentirosos” porque no dicen nada de todo lo que gastó la gente para lograr esos niveles de preñez. La gente que no hizo demasiadas cosas están con porcentajes bajos. “Hay resultados muy variables donde el manejo pesará fuerte este año y de cómo afectó la seca”, advirtió también el Dr. Charles Coughbrou, otro profesional destacado en el área de la reproducción animal.

Advertencia. Con el invierno por delante habrá que tener mucho cuidado con el manejo y habrá que gastar más para mantener las máquinas de producir terneros. “Los ganados preñados ahora -al menos en el norte- están con menor condición corporal de la que tenían el año pasado a esta altura y ese es un gran desafío para los veterinarios cómo hacerlos pasar el invierno. La condición corporal al parto define mucho la tasa de preñez.

Diferencia. También en otras zonas se diferencian claramente en porcentajes los predios donde se aplicó tecnología para asegurarse los terneros. El Dr. Gabriel García Pintos, otro especialista, asesor y productor dijo a El País que en las vaquillonas que se entoraron temprano los resultados no son del todo malos, al igual que en los ganados solteros, pero también se ve, “que hay ganados con algunos puntos más abajo que el año pasado en cuanto a resultados de preñez”.

En las cabezas de parición del año pasado “bajó unos puntos”, pero aún así este profesional consideró que “hay resultados interesantes (entre 70% y 78%, dependiendo de la zona). Lo malo son las preñeces del 15 de enero en adelante que formarán cola de parición”, agregó García Pintos.

Advirtió a los productores que “habrá que suplementar las terneras de destete de primer año, para que no pase lo que pasó otros años y es la investigación de la Ing. Agr. Graciela Quintans, que la ternera pierde kilos y luego nos cuesta preñarla. Ya lo vimos en INIA Treinta y Tres con las secas anteriores. “Va a ser un invierno muy difícil”, sostuvo el profesional.

La gran incertidumbre es cómo darles de comer a los ganados tras la seca. “Hay lugares que hay pasto, en otros no hay nada hoy. En otros casos hay predios donde ya se comieron los potreros que estaban reservados para los destetes, para las vaquillonas”. Ni siquiera se puede empezar a pensar en volverlas a preñar, porque la prioridad es que pasen el invierno y lleguen al parto con buen estado corporal. A eso hay que sumarle que las parasitosis siguen apretando, especialmente la garrapata y hay enfermedades como la brucelosis bovina que siguen avanzando y que parecen estar lejos de poder ser controladas, según sostienen los veterinarios de campo.

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