Agricultura / Opinión

Precios altos y persistentes

El mundo se prepara para la cosecha de soja más grande de la historia, con casi 362 millones de toneladas, de acuerdo con los pronósticos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). 

Por Rafael Tardáguila 

Los precios de los granos están en los niveles más altos de los últimos años; hay que irse a 2013/14 para encontrar referencias similares. Y todas las proyecciones son optimistas; no parece que haya muchas probabilidades de descensos significativos en las cotizaciones para la próxima campaña. 

El contrato de julio en Chicago en este mes de marzo promedió US$/t 516, con un aumento anual de 60% (casi US$/t 200), a pesar de que la producción estará creciendo en casi 23 millones de toneladas. Esto ha determinado referencias de la producción que comienza a levantarse ahora entre US$/t 485 y US$/t 500 puesta en Nueva Palmira. 

La particularidad de estos tan altos precios es que no se deben al quiebre de ninguna cosecha (más allá de que la sequía en América del Sur hizo mella en su volumen de producción), sino que se sostiene en una muy firme demanda. Y, como para la amplia mayoría —si no todas— las materias primas, esa tan firme demanda se encuentra en China. 

Este país asiático fue la única economía de las importantes que logró crecer en 2020 a pesar de la pandemia y la expectativa es que este año lidere la expansión de la economía mundial. Por lo tanto, su población va a demandar cantidades crecientes de alimentos de calidad, como lo es la proteína animal, y va a estar dispuesto a pagar un poco más para hacerse de estos productos. 

En las primeras semanas del año hubo algunos nubarrones en China por el resurgimiento de casos de Peste Porcina Africana (PPA) que generaron dudas de que se concretara el crecimiento de la población de cerdos en el país, uno de los argumentos en los que se sostiene la expectativa de expansión de la demanda internacional de soja por parte de China. Pero, en general, se supone que la voracidad por proteína y alimento animal parece asegurada para este 2021 y seguramente para 2022. 

De acuerdo con las proyecciones actualizadas de Rabobank, China no solamente seguirá adquiriendo volúmenes muy importantes de carne en el mercado internacional, sino que, además, la recomposición de las existencias de cerdos hará que sean necesarias voluminosas importaciones de granos forrajeros y soja. En esto concuerda con el USDA: ambos proyectan que China importará 100 millones de toneladas de la oleaginosa en el actual ejercicio, 1,5 millones más que en 2019/20 y un volumen récord.

 

En un reporte titulado Peste Porcina Africana: Una actualización Global – Cambios continuos en el mercado global de la carne porcina en 2021, el Rabobank dice que la diseminación de la PPA durante el invierno en China determinó una disminución de la cantidad de cerdas madres de 3-5% mensual entre diciembre y febrero. En consecuencia, el banco corrigió a la baja sus expectativas de aumento en la cantidad de cerdas madres, las que habrían crecido 10-15% respecto a un año atrás. 

En base a esto corrigió a la baja las expectativas de producción de carne de cerdo para este año, aunque, de todas formas, aumentará entre 8% y 10%. Esto llevaría a que las importaciones de carne de cerdo se contraigan desde los picos del año pasado, aunque seguirían siendo volúmenes muy importantes. Con la carne vacuna sucederá lo mismo, con volúmenes abultados de importación en un contexto de relativamente baja oferta de los principales exportadores mundiales (Brasil y Australia). 

Por su parte, las necesidades de alimento para la producción animal en el país asiático siguen siendo elevadas y crecientes. Rabobank estima que el consumo de la población de cerdos el año pasado creció 6,5% derivado tanto del aumento de la cantidad de animales como de un mayor peso de faena. 

Para este año se proyecta un crecimiento adicional de 11%. Por su parte, en la producción de pollos también se prevé un crecimiento en la demanda de alimento animal, en tanto disminuiría en el sector de producción de huevos por un descenso en la cantidad de gallinas ponedoras. 

“Estimamos que el consumo de alimento animal en China crecerá 7-8% anual en 2021, una proporción similar o levemente superior que en 2020”, dijo Rabobank. 

En el caso del consumo de harina de soja se pronostica un aumento de 6% anual, para lo que se estarán precisando los mencionados 100 millones de toneladas importados de soja para ser molida en China. 

Por lo tanto, China no solo seguirá precisando importar volúmenes significativos de carne, sino también de soja y granos forrajeros. En base a esto, las proyecciones para el mercado internacional de la soja —y del maíz como estandarte de los granos forrajeros— son auspiciosas. Los stocks están en niveles bajos, en especial en el caso de Estados Unidos. En China, según el USDA, dan para el consumo de tres meses. 

Nada indica que haya riesgos significativos en cuanto a que el mercado pierda firmeza en los próximos meses. Ni que hablar si llega a haber algún problema productivo en alguna de las dos principales regiones productoras del mundo (Estados Unidos, donde estará comenzando la siembra, y América del Sur, donde se sembrará en la próxima primavera del hemisferio sur) Buenas noticias para los proveedores de alimentos al mercado internacional.